Los afanes que el mundo moderno le plantean al ser humano lo están llevando al rompimiento del equilibrio tanto físico como mental, a través de enfermedades generadas por el exceso de trabajo, la contaminación auditiva, del aire, visual, la falta de tiempo para la sana alimentación y los ambientes estresantes que lo alejan del disfrute, la contemplación del paisaje, del deporte, la recreación, la lúdica y en general de todo aquello que hace una vida sana. Debemos recobrar los espacios de la “ecología humana”, sensibilizándonos en la convivencia con la naturaleza, con el trabajo, con el estudio, con los espacios lúdicos, los juegos tradicionales, el ecoturismo y la armónica interacción con el entorno. |