La Alcaldía de Medellín a través de su Secretaría de Bienestar Social se ha impuesto construir una sociedad que instale al ser humano como valor central. Una sociedad que afirme la igualdad de todas las personas, que proteja y estimule la libertad de ideas y creencias, que reconozca la diversidad cultural de los individuos y de los pueblos, que reniegue de todo tipo de violencia y discriminación. Para aproximarse a ese objetivo es necesario también que, al mismo tiempo que nos organizamos con otros, profundicemos dentro de nosotros mismos, tratando de superar nuestros propios paradigmas internos.
Profundizando, llegaremos tal vez al principio del problema.
Quizás la forma como da inicio el fenómeno de la violencia, pese a tratarse de un problema circular, es en aquel momento cuando el niño o la niña es explotado por un adulto para su propio beneficio. Si dentro de dicho ciclo nos proponemos a detectar quiénes y de qué forma contribuyen a moldear el fenómeno, encontramos que todos y cada uno de nosotros de forma directa somos quienes avivamos el problema de manera inocente en la gran mayoría de los casos, a través del simple hecho de dar una “limosna” o una ayuda, cualquiera que ella fuere.
A través de este acto, el cual consideramos de amor por el prójimo y que se desprende de la enseñanza divina de “ayudar a los demás”, se genera el oportunismo de cientos de personas adultas quienes aprovechándose de las circunstancias encuentran una fuente de ingreso fácil para su propio beneficio, la cual jamás procurará el bienestar del menor explotado.
Asimilando la fuente del problema, la Secretaría de Bienestar Social con la ayuda de Instituciones, Universidades, Entidades Gubernamentales y No Gubernamentales, quienes todos juntos invierten anualmente tiempo, esfuerzo y dinero en la procura de bienestar, educación, salud y recreación, derechos fundamentales de todos los niños y niñas, ven minados todos sus esfuerzos en la medida que dicha labor, denominada “atención directa” se ve deteriorada cada vez que un ciudadano entrega una moneda o cualquier forma de ayuda a un niño o niña en la calle.
Todos hacemos parte del problema. Todos y cada uno de nosotros somos protagonistas del mismo. La Secretaría de Bienestar Social a través de esta iniciativa desean invitarle a seguir siéndolo adoptando un pequeño cambio en su papel, porque decir “No” a la limosna es actuar activamente en favor del segundo componente de este programa: “La Prevención”. |