{"id":420566,"date":"2025-06-17T12:50:23","date_gmt":"2025-06-17T17:50:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/?p=420566"},"modified":"2025-06-17T12:50:23","modified_gmt":"2025-06-17T17:50:23","slug":"cuidar-transforma-vidas-y-medellin-lo-esta-demostrando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/sala-de-prensa\/noticias\/cuidar-transforma-vidas-y-medellin-lo-esta-demostrando\/","title":{"rendered":"Cuidar transforma vidas y Medell\u00edn lo est\u00e1 demostrando"},"content":{"rendered":"
Cuidar a otro ser humano es uno de los actos m\u00e1s nobles, pero tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s invisibles. Cada d\u00eda, en silencio, miles de personas en Medell\u00edn dedican su vida al cuidado de un ser querido con discapacidad o con enfermedades cr\u00f3nicas.<\/p><\/blockquote>\n
El cuidado del otro lo hacen con amor, pero muchas veces sin preparaci\u00f3n, sin redes de apoyo, sin descanso y sin que nadie les diga \u201cgracias\u201d. Por eso, las capacitaciones que ofrece la Alcald\u00eda de Medell\u00edn, a trav\u00e9s de su Secretar\u00eda de Salud<\/a>, para formar a cuidadores de personas con discapacidad se han convertido en mucho m\u00e1s que un curso: son un respiro, una luz en medio del cansancio y, sobre todo, un espacio donde quienes cuidan tambi\u00e9n pueden ser cuidados.<\/p>\n
\u201cNo estamos solos\u201d: la fuerza del apoyo entre cuidadores<\/strong><\/h4>\n
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Adriana Luc\u00eda Jaramillo Echeverri tiene 56 a\u00f1os y es una de esas mujeres que ha entregado todo por los suyos. \u201cMi mam\u00e1 tiene Alzheimer<\/a> y bradicardia<\/a>, mi hija de 28 a\u00f1os tiene osteoartrosis y fibromialgia y mi nieta de nueve a\u00f1os tiene autismo<\/em>\u201d, cuenta con voz serena. \u201cLlevo tres a\u00f1os cuidando a mi mam\u00e1 y quise hacer el curso para aprender m\u00e1s porque uno no sabe nada. Estoy muy contenta, no me arrepiento de haberme inscrito y aunque apenas estamos empezando este, ya estoy esperando que siga el otro curso<\/em>\u201d.<\/p>\n
Con mucho sacrificio, Adriana y la mayor\u00eda de las personas que asisten a la capacitaci\u00f3n deben buscar qui\u00e9n cuide a sus familiares mientras asisten a clase. Y aunque su hija, a pesar de sus dolencias, la apoya, sabe que es una responsabilidad dif\u00edcil de delegar. \u201cLes recomendar\u00eda a las personas que se animen a participar de estas capacitaciones porque debemos aprovechar. Realmente son cursos costosos, son clases intensivas, pueden ser pocas, y no todos tenemos la capacidad econ\u00f3mica de recibir esto. Pero de verdad sirve mucho\u201d.<\/em><\/p>\n
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Y es que el cuidado no solo se trata de saber c\u00f3mo levantar, alimentar o medicar; tambi\u00e9n es comprender, tener paciencia, saber manejar las emociones propias y ajenas. Es, en muchos casos, aprender a vivir de nuevo.<\/p>\n
\u201cYo cre\u00ed que estaba haciendo bien sus cuidados y algunas cosas las estaba haciendo mal. Este curso ha sido una escuela\u201d<\/em> reconoce con humildad \u00c1ngela Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Villa quien, a sus 56 a\u00f1os, se inscribi\u00f3 en la capacitaci\u00f3n para poder cuidar mejor a su madre, quien sufri\u00f3 un derrame cerebrovascular. \u201cLes recomiendo a todos los que cuidan a alguien con discapacidad que no les d\u00e9 miedo venir, porque ac\u00e1 todas expresamos lo que tenemos a cargo y nos desahogamos.<\/em> A veces creemos que somos las \u00fanicas, y no, realmente no estamos solas\u201d.<\/em><\/p>\n
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Donde nace el alivio: aprender, compartir y sanar<\/strong><\/h4>\n
Ese es quiz\u00e1 uno de los aprendizajes m\u00e1s poderosos de estos espacios, el darse cuenta de que no se est\u00e1 solo. Que hay otras manos que tiemblan, otros corazones que lloran en silencio, otras vidas que tambi\u00e9n han sentido que no pueden m\u00e1s y, sin embargo, saben que deben continuar.<\/p>\n
In\u00e9s Amparo V\u00e9lez Jaramillo cuida a su hija con s\u00edndrome de Down. \u201cQuer\u00eda aprender m\u00e1s el manejo con ella, porque a veces me ofusco\u201d<\/em>, confiesa. \u201cAqu\u00ed he aprendido mucho a controlarme y saber manejar las situaciones que se presentan. Tambi\u00e9n somos un grupo de apoyo, como de amigas. Yo escucho a todas mis compa\u00f1eras y siempre le dec\u00eda a Dios que me soltara porque yo cre\u00eda que era la \u00fanica que sufr\u00eda en el mundo, pero mentiras, aqu\u00ed me he dado cuenta de que no, hay personas que sufren y han sufrido m\u00e1s que yo<\/em>\u201d.<\/p>\n
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Los cursos no solo entregan herramientas t\u00e9cnicas, tambi\u00e9n construyen comunidad; amistades que se fortalecen entre una historia y otra, entre l\u00e1grimas compartidas y consejos espont\u00e1neos. \u201cCompartimos an\u00e9cdotas, alegr\u00edas, tristezas, conocimientos, medicinas. Ha sido un apoyo muy grande en mi vida<\/em>\u201d, dice In\u00e9s con una sonrisa que ahora se nota m\u00e1s liviana.<\/p>\n
Gracias a estas capacitaciones, cientos de cuidadores en Medell\u00edn han encontrado no solo conocimientos, sino tambi\u00e9n un refugio emocional. Un espacio donde, por fin, alguien les pregunta: \u00bfY t\u00fa, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1s? Porque cuidar a otro es un acto de amor inmenso, pero tambi\u00e9n de desgaste silencioso. Y en medio de tantas responsabilidades, tantas rutinas y tantas renuncias personales, estas mujeres que son madres, hijas, abuelas y amigas, han demostrado que tambi\u00e9n es posible aprender, sanar, acompa\u00f1ar y crecer. Se han convertido en redes que se sostienen unas a otras, en voces que se escuchan sin juzgar, en hombros que se ofrecen para llorar y tambi\u00e9n para re\u00edr.<\/p>\n\n\t\t