{"id":464222,"date":"2025-10-17T12:05:54","date_gmt":"2025-10-17T17:05:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/?p=464222"},"modified":"2025-10-17T16:48:13","modified_gmt":"2025-10-17T21:48:13","slug":"los-ninos-siembran-esperanza-y-vida-en-el-corazon-de-medellin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/sala-de-prensa\/noticias\/los-ninos-siembran-esperanza-y-vida-en-el-corazon-de-medellin\/","title":{"rendered":"Los ni\u00f1os siembran esperanza y vida en el coraz\u00f3n de Medell\u00edn"},"content":{"rendered":"

Primero se tomaron de las manos. El viento les mov\u00eda el cabello, las camisetas y los pensamientos. Formaron un c\u00edrculo en el cerro El Volador, ese pulm\u00f3n que respira en el noroccidente de Medell\u00edn. All\u00e1 arriba, donde los p\u00e1jaros parecen tener casa propia y la ciudad suena apenas como un murmullo, los ni\u00f1os gritaron con alegr\u00eda \u201cbuenos d\u00edas, cerro El Volador\u201d. Lo dijeron tan fuerte, con tanta vida, que la monta\u00f1a respondi\u00f3 en eco. Y entonces fue claro: el cerro los escuchaba.<\/em><\/p><\/blockquote>\n

Nadie dijo sus nombres. No hac\u00eda falta. Ellos eran muchos y eran uno. Ven\u00edan de un lugar donde la infancia transita con cicatrices que no se ven, pero se sienten. Y ese d\u00eda, en medio de la brisa, encontraron algo parecido a una tregua: el derecho a sembrar.<\/p>\n

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Natalia Roa Giraldo, profesional universitaria de la Unidad de Estructura Ecol\u00f3gica de la Subsecretar\u00eda de Recursos Naturales, les hizo una pregunta sencilla, pero honda: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 sirven los \u00e1rboles?\u201d<\/em> Las respuestas brotaron como semillas al viento: \u201cPara la vida, para el ox\u00edgeno y para florecer\u201d.<\/em><\/p>\n

Con ternura Natalia les explic\u00f3 que sembrar\u00edan en \u00e1rboles h\u00e1bitat (troncos viejos que ya no dan sombra, pero a\u00fan dan refugio). Sobre ellos crecen nuevas plantas, llegan mariposas, pajaritos, ardillas y abejas. Lo que parec\u00eda muerto se convierte en vida otra vez.<\/p>\n

Los ni\u00f1os se dividieron en dos grupos: uno se llam\u00f3 los jardineros; el otro, los guardianes de la naturaleza. Mientras unos recib\u00edan las plantas como barquitos, bailarinas, coquetas y siete cueros, los dem\u00e1s esperaban en fila, con los ojos atentos y las manos ansiosas por tocar la tierra.<\/p>\n

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Natalia y su equipo eran como una especie de padres temporales. Los ni\u00f1os los abrazaban sin pedir permiso, como si hacerlo fuera parte del ritual. Algunos sosten\u00edan su planta con la misma delicadeza con la que se sostiene algo fr\u00e1gil y valioso, como cuando se recibe amor por primera vez.<\/p>\n

\u201cGuardianes de la naturaleza. Nos sembramos hoy. Les pedimos que les den alimento a las mariposas, a los pajaritos, a las ardillas y a las abejitas\u201d<\/em> cantaban mientras disfrutaban de ese momento inolvidable. Entre canci\u00f3n y canci\u00f3n, nombraban cada planta como si le dieran una identidad.<\/p>\n

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Siembra de \u00e1rboles en el cerro El Volador<\/p><\/div>\n

Y uno de los ni\u00f1os dijo algo que lo resum\u00eda todo: \u201cPodemos revivir una cosa que no era nada y revivirla\u201d<\/em>. Natalia, enamorada de la respuesta que tuvo la actividad exclam\u00f3 \u00a1Ay, qu\u00e9 lindo!<\/p>\n

Y s\u00ed, era eso. Ellos, como las plantas, no ped\u00edan m\u00e1s que un poco de tierra buena, algo de agua, una mano que no da\u00f1e. El amor no se nombra directamente, pero se nota cuando un ni\u00f1o limpia con cuidado la hoja de su planta, cuando pregunta si puede venir a verla otro d\u00eda, cuando dice: \u201cEse \u00e1rbol es como un hijo m\u00edo<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\t\t