Su v\u00ednculo con las terminales, a trav\u00e9s de las empresas transportadoras, naci\u00f3 en 1984, cuando la operaci\u00f3n del transporte apenas iniciaba en Medell\u00edn. Siendo todav\u00eda muy j\u00f3venes, comenzaron a colaborar en los despachos y a vivir de cerca c\u00f3mo el transporte intermunicipal encontraba en este lugar un punto de organizaci\u00f3n y encuentro para ese entonces, un aproximado de 10 000 viajeros por d\u00eda viajaban hacia los diferentes municipios que cubr\u00eda Terminales Medell\u00edn. Entre esas experiencias, la ruta Medell\u00edn\u2013Urab\u00e1 se convirti\u00f3 en una de las m\u00e1s frecuentes y exigentes, pues durante a\u00f1os la recorrieron en m\u00faltiples ocasiones, haci\u00e9ndola parte esencial de su vida.<\/p>\n

Foto. compartida por Hern\u00e1n Albeiro Torres Tamayo<\/p><\/div>\n
El tr\u00e1nsito hacia el occidente y el Urab\u00e1 antioque\u00f1o estaba marcado por el paso de \u2018La Llorona\u2019, un trayecto complejo, temido por su geograf\u00eda y condiciones de seguridad. Se trata del ca\u00f1\u00f3n que atraviesa el r\u00edo Sucio, entre Dabeiba y Mutat\u00e1, por donde pasaba la v\u00eda que conectaba a nuestra ciudad con la zona costera de Antioquia. Albeiro recuerda que \u201cera demasiado complejo transitar por all\u00ed, pues constantemente se volcaban carros, se varaban o la misma carretera imped\u00eda el paso\u201d,<\/em> complicando a\u00fan m\u00e1s la ruta. Don Luis cuenta que \u201cjuntos vivimos muchas de esas an\u00e9cdotas, pues en nuestros recorridos de hace a\u00f1os, entre Medell\u00edn y Urab\u00e1, deb\u00edamos transitar por aquellas trochas dif\u00edciles y peligrosas\u201d.<\/em><\/p>\nLlegar a Urab\u00e1 en los a\u00f1os 80 y 90 desde Medell\u00edn no era tarea sencilla, la \u00fanica conexi\u00f3n posible era el temido y ya mencionado paso de \u201cla Llorona\u201d, un corredor angosto que se volvi\u00f3 sin\u00f3nimo de respeto. Por all\u00ed circulaban buses llenos de pasajeros, chivas y camiones que apenas lograban vencer el trayecto. Cada curva era una amenaza, porque un error m\u00ednimo podr\u00eda convertirse en tragedia.<\/p>\n
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Albeiro todav\u00eda recuerda uno de los viajes m\u00e1s angustiantes, aunque el paso de los a\u00f1os le haya borrado la fecha exacta del acontecimiento. \u201cIba en un bus de Sotraurab\u00e1, de esos antiguos trompones<\/em>\u201d, contin\u00faa el relato mencionando que el panorama no era alentador. Era de noche, llov\u00eda intensamente, la neblina cubr\u00eda la carretera y en el veh\u00edculo viajaban alrededor de cincuenta personas, algunas de pie en el pasillo y con maletas apiladas hasta en la parrilla. En uno de los tramos, Albeiro not\u00f3 que estaban muy cerca del abismo; la llanta trasera empez\u00f3 a arrastrarse peligrosamente hacia el vac\u00edo. Al percatarse, le advirti\u00f3 al conductor, conocido como Mayuca, y as\u00ed lograron evitar la tragedia. \u201cEse ha sido uno de los momentos m\u00e1s angustiantes de mi vida\u201d, <\/em>confiesa. Aunque fueron apenas segundos o quiz\u00e1 minutos, la sensaci\u00f3n fue tan desgarradora que parec\u00eda que hab\u00eda pasado mucho m\u00e1s tiempo. Est\u00e1 convencido de que, de no ser por ese aviso, \u00e9l y muchos m\u00e1s habr\u00edan perdido la vida en aquel viaje.<\/p>\n
Foto. compartida por Jos\u00e9 Luis Torres Tamayo, paso de la Llorona a\u00f1os 90.<\/p><\/div>\n