Viajera por\u00a0 naturaleza propia<\/strong><\/h4>\nDe peque\u00f1a creci\u00f3 rodeada de buses, entendi\u00f3 que viajar no era solo desplazarse, sino \u201cuna forma de mirar la vida con ojos nuevos\u201d <\/em>y adiciona que el viaje es \u201crenovar pensamientos y poner contenta el alma cuando necesita una escapada\u201d. <\/em>En cada trayecto encuentra algo que la conecta con lo esencial: las monta\u00f1as que se abren paso entre las nubes, el sonido de las ruedas sobre el asfalto, la conversaci\u00f3n espont\u00e1nea con un pasajero. \u201cTodo eso es parte de lo que me recuerda que estoy viva\u201d, <\/em>dice, como si cada viaje fuera una nueva forma de empezar.<\/p>\n
Foto. Samuel Antonio Salazar Herrera y su hijo.<\/p><\/div>\n
Terminales Medell\u00edn <\/strong>como un punto de partida y llegada <\/strong><\/h4>\nSi hay un lugar que representa el inicio de sus aventuras, ese es las Terminales. Desde all\u00ed se conectan 176 destinos y Camila en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, ha partido hacia diversas regiones del pa\u00eds: el Caribe, el Choc\u00f3, el Oriente antioque\u00f1o, Guatap\u00e9, Santa Marta, el Huila, los Llanos, Bogot\u00e1, Popay\u00e1n entre otros. Hoy, ella es parte de los m\u00e1s de 21 millones de viajeros que se movilizan cada a\u00f1o por Terminales Medell\u00edn. Aunque cada viaje tenga un motivo distinto, todos comparten algo en com\u00fan: el deseo de encontrarse con la vida tal cual es, sin filtros. \u201cViajar desde la Terminal es viajar con paz mental. Uno sabe que todo est\u00e1 en regla, que el camino es seguro, y eso tambi\u00e9n te da m\u00e1s tiempo para disfrutar\u201d<\/em>, afirma mientras recuerda por qu\u00e9 conf\u00eda en el viaje terrestre: lo asocia con libertad y seguridad. Para ella, este lugar es sin\u00f3nimo de confianza: sabe que viaja con empresas legales, acompa\u00f1ada y con la tranquilidad de que regresar\u00e1 bien.<\/p>\n
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Ese valor por viajar seguro no es casualidad; desde la inauguraci\u00f3n de la Terminal del Norte, el 16 de febrero de 1984 llamada as\u00ed en honor al expresidente Mariano Ospina P\u00e9rez y con la apertura de la Terminal del Sur el 16 de abril de 1993, bautizada en memoria del dirigente antioque\u00f1o Alberto D\u00edaz Mu\u00f1oz, qued\u00f3 sembrado en ella un legado que sigue vigente hasta hoy: la convicci\u00f3n de que viajar debe ser legal, seguro y digno.<\/p>\n
Sus experiencias de viaje<\/strong><\/h4>\nCamila no s\u00f3lo viaja para conocer lugares; tambi\u00e9n lo hace para conectarse consigo misma. En ese ir y venir ha acumulado historias que la impulsan, pero tambi\u00e9n experiencias que le han dejado lecciones. Una de ellas fue en uno de esos recorridos que suele hacer por impulso, rumbo a Santa Marta; ese d\u00eda no encontr\u00f3 pasajes en el horario que deseaba y llevada por la prisa, tom\u00f3 una decisi\u00f3n que hoy recuerda con cierta incomodidad: aceptar una oferta por fuera de la Terminal, una de esas que prometen salir m\u00e1s r\u00e1pido y por menos dinero. Lo que no imaginaba era que hab\u00eda ca\u00eddo en el juego del \u201cplayeo\u201d, esa pr\u00e1ctica ilegal en la que se ofrecen rutas sin ninguna garant\u00eda real.<\/p>\n\n\t\t