{"id":570775,"date":"2026-09-21T11:26:01","date_gmt":"2026-09-21T16:26:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/?p=570775"},"modified":"2026-09-21T11:26:01","modified_gmt":"2026-09-21T16:26:01","slug":"de-la-mano-de-sapiencia-y-del-presupuesto-participativo-ana-maria-transformo-los-sacrificios-de-su-hogar-en-un-titulo-academico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/sala-de-prensa\/noticias\/de-la-mano-de-sapiencia-y-del-presupuesto-participativo-ana-maria-transformo-los-sacrificios-de-su-hogar-en-un-titulo-academico\/","title":{"rendered":"De la mano de Sapiencia y del Presupuesto Participativo Ana Mar\u00eda transform\u00f3 los sacrificios de su hogar en un t\u00edtulo acad\u00e9mico"},"content":{"rendered":"
En las laderas del barrio <\/em>Villatina, comuna 8 de Medell\u00edn<\/em>, se ha construido ladrillo a ladrillo una historia de quienes se niegan a que el origen dicte su destino. All\u00ed, <\/em>en una vivienda que primero fue de madera y techo de zinc, y que con el tiempo fue echando bases, levantando muros de ladrillo y coronando un techo firme,<\/em> vive Ana Mar\u00eda Ruiz Hoyos junto a sus padres. Su historia no es solo la de un logro acad\u00e9mico; es el retrato de una familia que entendi\u00f3 que la educaci\u00f3n era la \u00fanica herramienta para transformar la adversidad en dignidad.<\/em><\/p><\/blockquote>\n
La historia de los padres de Ana Mar\u00eda est\u00e1 marcada por la resiliencia. Desplazados por el conflicto armado -\u00e9l desde el Occidente antioque\u00f1o y ella desde el Bajo Cauca-, se encontraron en el barrio Villatina, al oriente de Medell\u00edn, \u00a0para empezar desde cero. Con el trabajo honesto de \u00e9l como vendedor ambulante y de ella como empleada dom\u00e9stica, levantaron su hogar y criaron a cuatro hijas. Aunque el padre solo pudo estudiar hasta tercero de primaria, tuvo siempre una convicci\u00f3n clara que repet\u00eda como un mantra: \u00e9l se encargar\u00eda del sustento, pero ellas deb\u00edan salir adelante con el estudio. La madre, por su parte, demostr\u00f3 con el ejemplo que nunca es tarde: super\u00f3 innumerables barreras hasta graduarse de bachiller pasados los cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n
\u201cNunca par\u00f3 de decirnos en que \u00e9l se encargaba de darlos lo necesario para estudiar y que nosotras nos encarg\u00e1ramos de salir adelante con el estudio. No quer\u00eda que dependi\u00e9ramos de su trabajo\u201d,<\/em> a\u00f1ade Ana.<\/p>\n
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Para sus tres hermanas mayores, el camino a la educaci\u00f3n superior exigi\u00f3 el doble de esfuerzo: salir del colegio, emplearse de inmediato y pagar sus carreras con trabajos duros. Ana Mar\u00eda, la menor, vio esa frustraci\u00f3n de cerca y asumi\u00f3 su vida escolar con una disciplina impecable, siendo siempre de las mejores de su clase. Sin embargo, al llegar el \u00faltimo a\u00f1o de bachillerato, la realidad econ\u00f3mica volvi\u00f3 a tocar la puerta: sus padres le confesaron que no ten\u00edan c\u00f3mo financiarle la universidad.<\/p>\n
Sapiencia y el Presupuesto Participativo <\/strong>le mostraron su futuro profesional<\/strong><\/h4>\n
El giro en su historia ocurri\u00f3 en las aulas de su colegio, el d\u00eda que profesionales de Sapiencia dictaron una charla sobre las oportunidades de educaci\u00f3n superior. All\u00ed descubri\u00f3 que en la comuna 8 los recursos del Presupuesto Participativo<\/a> estaban destinados a becar a los j\u00f3venes del sector. Al d\u00eda siguiente, acompa\u00f1ada de su madre, visit\u00f3 las oficinas de Sapiencia para entender un mecanismo que hasta entonces le era ajeno y que detuvo los tr\u00e1mites de pr\u00e9stamos que ya estaba evaluando.<\/p>\n
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La confirmaci\u00f3n de la beca de matr\u00edcula y del apoyo de sostenimiento para estudiar Dise\u00f1o Gr\u00e1fico Profesional en el Instituto T\u00e9cnico Pascual Bravo lleg\u00f3 acompa\u00f1ada de l\u00e1grimas. Ana Mar\u00eda no solo aseguraba su ingreso a la universidad, sino que se convert\u00eda en la primera de su hogar en dedicarse de lleno a sus estudios sin la presi\u00f3n de trabajar para pagar la matr\u00edcula.<\/p>\n
El subsidio de sostenimiento fue determinante para su carrera. En un barrio donde los recursos escasean, Ana Mar\u00eda depend\u00eda de los computadores de la biblioteca comunitaria y de pagar horas en el caf\u00e9 internet del sector para hacer sus tareas. Con el apoyo recibido y un esfuerzo familiar para completar el dinero, compraron su primer computador. Aquella m\u00e1quina, adquirida hace ocho a\u00f1os, a\u00fan sigue encendida sobre su escritorio como un tesoro familiar que resisti\u00f3 entregas, entregas finales y noches de desvelo.<\/p>\n
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