{"id":62952,"date":"2022-02-25T00:00:00","date_gmt":"2022-02-25T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/sala-de-prensa\/noticias\/sin-dejar-huella-caminando-por-la-medellin-urbana-y-rural\/"},"modified":"2022-02-25T00:00:00","modified_gmt":"2022-02-25T05:00:00","slug":"sin-dejar-huella-caminando-por-la-medellin-urbana-y-rural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.medellin.gov.co\/es\/sala-de-prensa\/noticias\/sin-dejar-huella-caminando-por-la-medellin-urbana-y-rural\/","title":{"rendered":"Sin dejar huella, caminando por la Medell\u00edn urbana y rural"},"content":{"rendered":"
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Foto: Sin dejar huella, caminando por la Medell\u00edn urbana y rural.<\/p>\n

Fot\u00f3grafo: Foto Alcald\u00eda de Medell\u00edn<\/p>\n<\/div>\n

2022-02-25<\/span><\/p>\n

Sin dejar huella, caminando por la Medell\u00edn urbana y rural <\/h1>\n

Por Angie Carolina Duque Ardila, del equipo de comunicaciones del INDER.<\/h5>\n
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Reencontrarse con la ciudad rural y las historias que esta tiene, es una de las caracter\u00edsticas que tienen las caminadas que organiza el INDER Medell\u00edn. Ac\u00e1, una breve cr\u00f3nica de c\u00f3mo se vive esta experiencia.<\/em><\/strong> <\/p>\n

Entre la madrugada de un domingo y un caf\u00e9 en la panader\u00eda, empieza la traves\u00eda de los caminantes del INDER, quienes cada fin de semana se dedican un momento de conexi\u00f3n con la ruralidad, con la historia y con los amigos.<\/p>\n

Pisando las huellas amarillas que est\u00e1n pintadas en uno de los espacios comunes de la estaci\u00f3n Oriente del Tranv\u00eda, en la comuna 9 Buenos Aires, se encuentran Martha Arango y Alicia Quintero, acompa\u00f1adas de m\u00e1s de 90 personas que realizan el calentamiento para iniciar el camino que llenar\u00e1 de historia sus bit\u00e1coras.<\/p>\n

All\u00ed se mezclan las sonrisas con el movimiento y la conversaci\u00f3n; grupos que ya se conocen y otros aventureros que iniciar\u00e1n su primer recorrido.<\/p>\n

Siguiendo el camino del Metrocable de La Sierra empieza a ascender la ruta. En cabeza van los gu\u00edas del INDER y detr\u00e1s los curiosos que desean contemplar la belleza e inmensidad del territorio mientras ejercitan su coraz\u00f3n y su esp\u00edritu.<\/p>\n

\"Sin<\/a>
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La Medell\u00edn rural<\/strong><\/p>\n

Despu\u00e9s de un kil\u00f3metro de escaleras, vecinos y ladrillos alrededor, en los barrios La Sierra y Villa Lilian, empieza a aparecer la Medell\u00edn rural, esa rodeada de monta\u00f1as, gallinas, conejos y perros guardianes. Esa ciudad que a\u00fan cultiva caf\u00e9 y defiende sus \u00e1rboles como sentido de la vida. La Ecociudad.<\/p>\n

Desde lo m\u00e1s alto del cerro Pan de Az\u00facar se percibe la fortaleza del Valle de Aburr\u00e1, la libertad manifestada en el canto de las guacharacas, un puente construido alrededor de la monta\u00f1a y la grandeza de la herencia ind\u00edgena que ahora marca nuestras costumbres. Estas y m\u00e1s historias son relatadas con seguridad y buen tono por Ver\u00f3nica Restrepo, la gu\u00eda l\u00edder del recorrido.<\/p>\n

A medida que avanza la cuadrilla, junto con Martha y Alicia, el aire se siente nuevo, empiezan a aparecer los cafetales alrededor de un camino de servidumbre, que, seg\u00fan la legislaci\u00f3n colombiana debe ser respetado como paso com\u00fan en los territorios. Por eso, las huellas de los caminantes atraviesan, sin problema alguno, por la mitad de una bodega de caf\u00e9; un espacio que no se cierra con puertas y apela a la confianza.<\/p>\n

Subiendo esa monta\u00f1a sembrada y con olor a bienestar aparece Isabel, la ni\u00f1a de la gran sonrisa y cabello poco peinado. Detr\u00e1s su pap\u00e1, con machete en mano y un buen gesto nos invita a continuar. Estos son los rostros de la Medell\u00edn del campo: sabios, fuertes y con miles de historias por contar.<\/p>\n

El recorrido contin\u00faa por el barrio Media Luna y tendr\u00e1 fin en el sector El Ping\u00fcino de Santa Elena. All\u00ed aparece el sol despu\u00e9s de la aventura de cruzar lo que parec\u00eda una selva y se escucha un buen vallenato de fondo. Los fogones de le\u00f1a preparan el almuerzo, mientras los caminantes contin\u00faan su rumbo y se llenan de fortaleza con la sonrisa de los vecinos.<\/p>\n

El retorno a la ciudad<\/strong><\/p>\n

Todo termina con la vuelta a la calma, un buen estiramiento, un abrazo de agradecimiento y un hasta pronto que los conectar\u00e1 en un pr\u00f3ximo camino. Fueron 5,1 kil\u00f3metros de recorrido, 4 horas aproximadamente de conexi\u00f3n con la naturaleza, de aprendizajes hist\u00f3ricos y reconocimiento de la cultura de Medell\u00edn. Como este recorrido, el INDER realizar\u00e1 141 este a\u00f1o promoviendo el bienestar y las nuevas miradas de 8.100 personas.<\/p>\n

Estas son las experiencias de las caminadas que re\u00fanen familias, reencuentran amigos, reciben a extranjeros y generan asombro al avanzar. Porque como dice el dicho: caminante no hay camino, se hace camino al andar.<\/p>\n<\/div>\n

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