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Natalia llegó al Hospital General de Medellín llena de emociones encontradas. Hace dos meses y medio nació su pequeño Mateo en este lugar, un bebé prematuro que nece...
Natalia llegó al Hospital General de Medellín llena de emociones encontradas. Hace dos meses y medio nació su pequeño Mateo en este lugar, un bebé prematuro que necesitaba cuidados especiales. En medio de la incertidumbre, encontró en el Programa Canguro no solo una red de apoyo médico, sino también un refugio lleno de amor y esperanza.
Cada día, Natalia se dedicaba a practicar el método canguro, manteniendo a su bebé cerca de su pecho, brindándole el calor y el contacto necesarios para su desarrollo. Esta conexión le ayudaba a Mateo a ganar fuerza y fortalecía el vínculo irrompible entre madre e hijo.
Con el paso de los días, Natalia vio cómo Mateo comenzaba a crecer, a ganar peso y a mostrar pequeñas señales de progreso. Ella se sentía profundamente agradecida por el apoyo de los profesionales del hospital, quienes le ofrecían asistencia médica y palabras de aliento y consuelo en los momentos más difíciles. Hoy, dos meses y medio después, Natalia sonríe con orgullo al ver a su hijo avanzar, sabiendo que el Programa Canguro salvó la vida de Mateo y transformó la suya.
Promueve el desarrollo integral
En Medellín el Programa Canguro ha generado un impacto significativo en la atención y cuidado de los recién nacidos prematuros o de bajo peso, transformando la manera en que se brinda cuidado neonatal.
Este programa, que se implementa en instituciones como el Hospital General, se centra en el contacto piel a piel entre el bebé y la madre o el padre. Promueve el apego temprano, la lactancia materna y el desarrollo integral del niño, de modo que, una vez salga de la unidad de cuidados intensivos, recupere el peso ideal.
El Programa Canguro nació en Colombia en 1978, como una necesidad debido a la escasez de incubadoras y personal médico para atender esta población en riesgo. Se documentó la técnica del canguro que, en su bolsa, alimenta al feto y le da calor sin estar dentro del útero.
Se siguió este mismo lineamiento con los bebés y dio resultado: al poner al bebé pecho con pecho, en posición vertical, sienten la misma temperatura interna que tenían en el útero, sienten el corazón, la respiración, el olor, protegidos y con amor, logrando así ahorrar mucha energía para que todo lo que coman les ayude a crecer de forma adecuada, como si estuvieran en un embarazo normal dentro del vientre de su madre.
Estos aportes han ayudado a mejorar las tasas de supervivencia de los bebés prematuros y les brindan apoyo emocional a madres y familias. Al fortalecer el vínculo entre madre e hijo se ha reducido el tiempo de hospitalización y se ha incrementado el bienestar de los bebés, quienes presentan un mejor desarrollo neurológico, físico y emocional.
Natalia y Mateo
Natalia Andrea Guisao Cardona es una de las madres beneficiarias del programa en el Hospital General. Dio a luz a su bebé, Mateo, hace dos meses y medio, pero nació de manera prematura, a las 30 semanas de gestación, aproximadamente, debido a una preeclampsia que sufrió Natalia, por la que tuvo que ser intervenida de urgencia.
“Estoy muy agradecida con el Programa Canguro, porque en él nos enseñan, aparte de la alimentación y cuidados del bebé, cómo protegerlo de enfermedades respiratorias y a darle calorías por medio del calor corporal”, expresa Natalia, mientras abraza a su hijo.
El Hospital General de Medellín es un referente en la implementación de este programa. Les ofrece apoyo integral a las madres gestantes desde el inicio del embarazo, seguimiento especializado a los bebés prematuros, educación sobre lactancia y cuidados básicos, lo que les ayuda a las mamás a sentirse empoderadas y seguras en el cuidado de sus hijos. De esta manera, el programa ha generado un impacto positivo, tanto en la salud pública como en la calidad de vida de las familias de la ciudad.
“Es como si nacieran nuevamente”
El médico Juan Manuel Aguilar Zapata es el pediatra encargado del Programa Canguro del Hospital General. Este servicio ofrece seguimiento a los niños que nacen de menos de 37 semanas, que son prematuros o pesan menos de 2.500 gramos al nacer, cuya probabilidad de adquirir una enfermedad o morir es alta si no se les presta la debida atención.
“Les enseñamos a las madres acerca de los cuidados que deben tener en casa, cómo los deben estimular y que técnica deben utilizar para que puedan comer bien, ya que ellos no lo saben hacer”, cuenta Juan Manuel, que es un apasionado por los niños, sobre todo los neonatos, desde que estudiaba medicina en la universidad, aparte de que su padre, su principal referente, fue un gran pediatra.
Este equipo interdisciplinario consta de pediatría, enfermería, auxiliar de enfermería, psicología, trabajo social, fisioterapia y fonoaudiología, y todos trabajan en conjunto con mamá y bebé para sacar a los niños adelante de manera exitosa.
“Me da mucha alegría cuando podemos sacar estos niños adelante. Llegan acá muy indefensos, casi sin saber que nacieron, y poder ver su evolución por medio de nuestra ayuda es gratificante, hasta las 40 semanas que es cuando termina el proceso con nosotros, para mí es como si nacieran nuevamente ya fuertes y sanos”, finaliza Juan Manuel, continúa examinando a una hermosa bebé y le explica a su madre primeriza los cuidados que debe tener.
El Programa Canguro promueve el contacto piel a piel entre padres y bebés, lo que fortalece el vínculo afectivo, facilita la lactancia materna y reduce el riesgo de infecciones y complicaciones.
Además, les brinda soporte integral a madres y familias, acompañamiento psicológico, capacitación en cuidados del bebé y seguimiento continuo tras el alta hospitalaria. Esto refuerza el bienestar general de las familias y facilita un entorno saludable y seguro para el crecimiento y desarrollo de los niños más vulnerables.