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Imagen de todos los niños participantes de concurso Con una pizca de matemática

En la Institución Educativa San Pablo de Medellín, los niños aprenden con una pizca de matemática y mucha creatividad

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Por: Sandra Milena Olarte Muñoz - Edición: Juan Carlos Valencia Gil - Fotos y videos: Luis Fernando Arango Medina y Juan Fernando Gallego Duque |

Aprender matemáticas a partir de la relación con la cocina es la estrategia que diseñó la docente Sandra Ramírez en la Institución Educativa San Pablo, sección Med...

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  • Aprender matemáticas a partir de la relación con la cocina es la estrategia que diseñó la docente Sandra Ramírez en la Institución Educativa San Pablo, sección Medellín, para contrarrestar el desinterés y la reprobación de esta asignatura en sus alumnos.

    “Con una pizca de matemática” es una estrategia didáctica y metódica que nació en 2019 como iniciativa de la docente Sandra Ramírez, una mujer disciplinada, estudiosa y con una capacidad extraordinaria para aprender de manera autónoma, que encontró en la cocina la receta para contrarrestar el desinterés y la reprobación de las matemáticas en sus alumnos.

    Imagen de la docente Sandra Ramírez creadora de la estrategia Con una pizca de matemática

    “La experiencia ‘Con una pizca de matemática’ tiene como objetivo principal que los alumnos comprendan y apliquen conceptos matemáticos mediante actividades de cocina y magia, promoviendo su interés y participación. Se crean espacios teóricos y prácticos, donde transforman sus cuadernos en recetarios mágicos, integrando aprendizajes relacionados con proporciones, medidas, cálculo y lógica, vinculados a la lectura del libro ‘Una pizca de magia’ que dio origen al nombre de la estrategia. 

    Periódicamente se realizan concursos, en los que los 160 estudiantes de los cinco grados, en grupos de trabajo caracterizados, presentan platos creativos aplicando los aprendizajes matemáticos. En ese espacio se valora la creatividad, la organización, el trabajo colaborativo, el conocimiento, la presentación y el sabor”, explica Sandra Ramírez. 

    La previa

    El concurso, como en un reality (género de televisión de telerrealidad), tiene toda una producción previa que implica: materiales para la actividad, repaso de los aprendizajes trabajados durante el periodo académico y porte de un uniforme distintivo del equipo. Además, tiene un detrás de cámaras en el que la familia de cada alumno desempeña un rol fundamental.

    “Los niños por sí solos no pueden adquirir los ingredientes ni el vestuario ni hacer las recetas en casa; entonces las familias lo que hacen es articularse y acompañarlos en todo el proceso. Ha sido muy bonito, porque eso ha ayudado a que los padres se integren y los estudiantes no estén solos en el aprendizaje de las matemáticas”, subraya la docente.

    Plato protagonista: el pastel

    En la tercera temporada del concurso, el protagonista fue el pastel. A partir de él, alumnos de la Institución Educativa San Pablo, ubicada en la comuna uno (Popular) de Medellín, pusieron a prueba lo aprendido en temas de fracciones, perímetro, área y elaboración de tablas y gráficas estadísticas.

    El día del encuentro, la primera tarea fue ambientar su espacio. Unos corrían de un lado a otro tratando de solucionar los imprevistos de último momento, otros afinaban pequeños detalles para que su estación de trabajo estuviera impecablemente presentada y unos pocos – más aventajados – reposaban sentados a la espera de la señal de inicio.

    El momento había llegado: el pastel – que venía horneado desde casa –, en un extremo de la mesa; los ingredientes para decorarlo, en el otro, y los concursantes expectantes mientras la voz pausada y jovial de la profesora Sandra Ramírez proporcionaba calma en medio de la algarabía y daba luz verde para que, en 20 minutos, los equipos hicieran gala de su destreza y creatividad embelleciendo su pastel. 

    De la práctica a la teoría

    Manos arriba, todos los pasteles decorados, espátulas, cremas, dulces, frutas y bases giratorias entraron en pausa porque era el momento de resolver el reto matemático.

    Imagen de todos los niños participantes de concurso Con una pizca de matemática alzando las manos

    Interactuar con el pastel, medirlo, fraccionarlo mentalmente antes de porcionarlo, analizar la situación, debatir en equipo para llegar a un consenso y plasmar la respuesta definitiva en el papel fueron las estrategias para dar solución (en 30 minutos) a la prueba escrita que contenía una parte numérica, otra variacional y una geométrica. Esto, con el fin de dar cuenta de todo lo aprendido durante el periodo académico.

    La valoración

    Conquistar con la degustación a los cuatro jurados: Yeny Olarte Sepúlveda, chef de la comunidad; Sara Isabel Gutiérrez, asesora de la Universidad de Antioquia en alianza con el Centro de Innovación del Maestro – MOVA –, y Marta Elsy Gil y Weimar Salazar, coordinadores académicos de la Institución Educativa San Pablo, fue un reto al que no fue inferior ninguno de los 45 equipos participantes.

    “Tratamos de conformar el jurado con personas que no tengan contacto directo con ningún estudiante para que sea lo más neutral posible. Ellos mediante una rúbrica de valoración otorgan un puntaje a cada grupo teniendo en cuenta criterios de presentación, cooperación, degustación y organización del espacio. 

    Al final se suman todos los puntajes con las evaluaciones de los jurados y la mía con la prueba de matemáticas, se hace un promedio y se eligen los cinco equipos ganadores”, indica Sandra Ramírez.

    Al final todos ganan

    Imagen de niños ganadores de concurso Con una pizca de matemática

    La premiación se realizó ocho días después del encuentro. Se dio reconocimiento a los mayores puntajes en orden descendente y se entregaron kits escolares a los cinco equipos ganadores:

    1. The Cooking Girls del grado quinto – 4
    2. Los Blue Master del grado quinto – 1
    3. Los Chicos del Sabor del grado quinto – 5
    4. Los Corazones Rotos del grado quinto – 3
    5. Los Chefs Matemáticos del grado quinto – 2

    Imagen de premios del concurso Con una pizca de matemática

    “Me sentí muy bien porque cumplí mi objetivo. Fue una experiencia muy buena, tenía muy buenos compañeros, aprendí a desarrollar fórmulas matemáticas con recetas y a trabajar en equipo”, expresa emocionada Mariángel Ibarra, una de las estudiantes ganadoras.

    La experiencia significativa “Con una pizca de matemática” va más allá del concurso como encuentro final, porque ha logrado articularse con diversas estrategias, acciones, mecanismos e instrumentos para alcanzar los objetivos propuestos.

    Varios beneficios

    Desde su implementación, la comunidad educativa ha alcanzado nuevas comprensiones sobre la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas mediante metodologías innovadoras y contextualizadas, promoviendo una práctica pedagógica más interactiva, significativa y reflexiva.

    En el plano social ha permitido la integración familiar y desde el enfoque político impulsa la inclusión con la multidisciplinariedad en la enseñanza de las matemáticas, impactando positivamente el proceso educativo y fomentando el pensamiento crítico y creativo.

    Imagen de todos los niños participantes de concurso Con una pizca de matemática

    Gracias a los resultados positivos ha sido divulgada en diferentes escenarios académicos, dentro de la institución y fuera de ella, en espacios como el 14° Congreso de Investigación Escolar que realizó MOVA y la participación de los estudiantes en eventos y ferias escolares.

    “Lo más bonito es ver cómo los niños se entusiasman con la matemática, cómo han cambiado el chip de pensar que es aburrida. Son emocionados cada que hay clase porque es diferente; no es la típica clase magistral, sino que tiene que ver con cocina y magia, que es lo que articulamos con el libro. Desde el grado cuarto me están diciendo: ‘Profe, ya para el próximo año vamos a ir a cocinar’. Ver la emoción de ellos por el área y que quieren estar en matemáticas es, para mí, lo más significativo de esta experiencia”, concluye Sandra Ramírez.


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