Alcaldía
Contenido asociado a:
Nueve sesiones en la modalidad de Restauración de Vínculos de Tejiendo Hogares hicieron parte del proceso que vivió Inés y que la acompañaron en su recuperació...
Nueve sesiones en la modalidad de Restauración de Vínculos de Tejiendo Hogares hicieron parte del proceso que vivió Inés y que la acompañaron en su recuperación física y emocional.
Cuando Inés Yanet Taborda Marín habla, lo hace despacio, con la serenidad de quien ha aprendido a mirar la vida desde otro lugar. Vive en Belén, La Nubia, y hace tres años su vida cambió por completo tras sufrir un derrame cerebral. La recuperación no solo fue física; también implicó volver a sentirse parte de la sociedad, reconocerse capaz, valiosa y presente.
“Empecé a buscar oportunidades para vincularme de nuevo”, cuenta. Así, buscando en redes sociales, encontró la invitación a inscribirse en un taller del programa Tejiendo Hogares, proyecto estratégico de la Alcaldía de Medellín, liderado por la primera dama, Margarita María Gómez Marín, que fortalece los vínculos familiares y el bienestar emocional. Decidió intentarlo.
Desde el primer día, Inés supo que estaba en el lugar correcto. No solo por los aprendizajes, sino por algo fundamental: la inclusión. “Yo podía asistir con mi silla de ruedas. Adaptaron los espacios para que los talleres fueran en el primer piso, y eso me permitió participar sin barreras”, recuerda con gratitud.
Durante los encuentros, acompañados por profesionales de Tejiendo Hogares, Inés comprendió que al igual que ella, para sanar muchas de las heridas que tiene hoy la sociedad se debe empezar desde las casas. Que muchas de las violencias que se repiten tienen raíces históricas, aprendizajes heredados y dolores no resueltos. Pero también entendió algo poderoso: que esos patrones se pueden transformar con amor, comprensión y acompañamiento.

“Aprendimos que fortalecer los lazos familiares es clave para una convivencia sana”, dice. Y ese aprendizaje no se quedó en el salón donde se reunían de manera semanal. Inés lo llevó a su hogar. Compartió con su familia las reflexiones, las actividades, las imágenes y los ejercicios del taller. Conversó con sus hijos, revisó la historia de sus padres, entendió que fueron criados en contextos distintos, con menos oportunidades. Y eligió comprender más y juzgar menos.
El cambio fue mutuo. “Mis hijos me dicen que ahora hay más paz en mí, que soy más comprensiva, y eso se refleja en la manera como me comunico con ellos”, afirma. Para Inés, el proceso no solo fortaleció su familia, también la ayudó a sanar por dentro.
Por eso cree que estos talleres deberían repetirse, multiplicarse y llegar a más personas. “La familia es lo más grande que tiene la sociedad. Si se fortalece la familia, se fortalece el país”, asegura convencida. Para ella, la comunicación, el acompañamiento y el amor son la base para tomar mejores decisiones, construir paz y cuidar a las nuevas generaciones.
Hoy, Inés no solo agradece la oportunidad recibida desde Tejiendo Hogares; también invita a otros a participar. Recuerda que los talleres son gratuitos, abiertos a la comunidad, y que solo basta inscribirse y asistir. “Es una oportunidad hermosa para mejorar física, mental y espiritualmente”, dice.

Tejiendo Hogares fue para Inés una puerta abierta en medio de su proceso de recuperación. Un espacio donde volvió a sentirse parte, capaz de aprender y de hacerlo distinto en su casa y con sus hijos.
Desde su experiencia, Inés invita a las familias de Medellín a abrirle la puerta a Tejiendo Hogares y a darse la oportunidad de sanar, comprenderse y fortalecer sus vínculos con las personas que más aman.
Solo en el año 2025, participaron 76 169 personas en los diferentes espacios de Tejiendo Hogares, fortaleciendo sus relaciones familiares y adquiriendo herramientas para comunicarse mejor, resolver conflictos de manera pacífica y romper ciclos de violencia que se reproducen de generación en generación. Cada encuentro es una oportunidad para sanar, aprender y construir nuevas formas de relacionarse.

Tejiendo Hogares pone en el centro a las familias, reconociéndolas como el primer espacio donde se construyen el cuidado, la confianza y la convivencia.
A través de espacios formativos con metodologías participativas y vivenciales, esta estrategia brinda herramientas para comprender las historias de crianza, reconocer emociones y promover relaciones basadas en el respeto, el amor y la empatía. Su enfoque diferencial e inclusivo permite que personas de distintas edades, contextos y realidades puedan participar en entornos seguros y accesibles.