Alcaldía
Contenido asociado a:
Marta Cecilia Restrepo vive hace 79 años en la misma casa en el barrio Villa Hermosa, y cuenta cómo fue testigo de la transformación de la cancha La Mansión, que hoy ...
Marta Cecilia Restrepo vive hace 79 años en la misma casa en el barrio Villa Hermosa, y cuenta cómo fue testigo de la transformación de la cancha La Mansión, que hoy por fin, deja de ser de arenilla.
Durante décadas, en el corazón de Villa Hermosa, la cancha de La Mansión fue un polvero. Cuando hacía sol, el viento levantaba pequeños tornados de arenilla; cuando llovía, el terreno se convertía en un pantanero. Allí crecieron generaciones enteras raspándose las rodillas, sacudiéndose la tierra de los zapatos y regresando a casa cubiertos de polvo.
Hoy ese mismo lugar amanece distinto. El alcalde Federico Gutiérrez entregó oficialmente la nueva cancha sintética La Mansión, un escenario renovado con estándares FIFA Basic gracias a una inversión superior a los 1700 millones de pesos, que beneficia a unos 151 000 habitantes de la comuna 8, Villa Hermosa. Con esta obra, la ciudad completa 24 escenarios deportivos intervenidos en grama sintética, entregado para el disfrute de la comunidad.

“A Medellín lo estamos llevando a otro nivel. Lo que había aquí era una cancha de arenilla, un polvero y un problema para la comunidad. Toda la vida estuvo así y hoy la entregamos: una cancha sintética con una inversión para los habitantes de La Mansión en Villa Hermosa”, afirmó el mandatario durante el acto de entrega.
La transformación no fue superficial. La intervención incluyó la nivelación y conformación de la estructura de soporte del campo, la construcción de sistemas de filtración laterales y centrales, la instalación de material drenante y la implementación de una nueva superficie en grama sintética con shockpad, que mejora el desempeño deportivo y reduce el impacto. Además, se renovaron las porterías principales, se instalaron tres pares adicionales para el uso transversal del escenario, se hizo mantenimiento del cerramiento, la pintura de gradas y la adecuación de pasamanos.
Pero más allá de las cifras y las especificaciones técnicas, la historia de esta cancha está hecha de memoria.
Marta Cecilia Restrepo lo cuenta con la voz de quien ha visto pasar casi ocho décadas frente al mismo paisaje. Vive allí hace 79 años. Recuerda que todo empezó cuando varios vecinos, entre ellos su esposo, se unieron para conseguir recursos y aplanar el terreno. Ella y otras mujeres vendían empanadas para recoger fondos y traer maquinaria. Así nació el primer espacio deportivo del barrio.
“Esto era un arenero, nosotros ni siquiera sacudíamos polvo, sino arena. Era muy pesado el ambiente. Verla ahora en grama sintética es como un sueño hecho realidad”, dice. Cada año, desde la acción comunal, pedían que la cancha fuera intervenida. Pasaron más de 50 años desde aquellas primeras jornadas comunitarias. Sus hijos jugaron allí en escuelas de fútbol; hoy, ya con sus propias familias, regresan los domingos a almorzar a la casa de la abuela. Ahora son sus nietos y bisnietos quienes corren detrás del balón en la nueva cancha sintética.
Para Marta Cecilia, la cancha ha sido un punto de encuentro permanente: hombres y mujeres de todas las edades se recrean, comparten y fortalecen la vida en comunidad. Lo que antes era tierra suelta hoy es un espacio que simboliza continuidad generacional.
Emanuel Solano Chavarriaga, de 11 años, también tiene su propia historia con ese terreno. Estudia séptimo en un colegio cercano y jugó allí cuando todavía era de arenilla. Recuerda las caídas y las rodillas raspadas. Dice que una vez casi se tragó tierra intentando una barredora en un partido con sus amigos. Cuando demolieron la antigua cancha, esperó con expectativa la transformación.

Ahora mientras su abuela camina alrededor, él patea el balón sobre el nuevo césped. Cuenta que ya no se raspa las rodillas ni ensucia los zapatos. “Cuando llovía era horrible porque era un pantanero, y cuando hacía sol se hacían tornados con la arenilla”, relata. Hoy dice que la cancha “quedó muy buena”, que se respira aire fresco y que empezará a entrenar con el grupo del Inder Alcaldía de Medellín a las 7 de la mañana, un horario que le permite combinar deporte y colegio.
Gracias a la intervención realizada por el Distrito en este espacio deportivo, será posible brindar oferta recreo deportiva en el escenario, desde clases de futbol para los niños y niñas, hasta el ingreso de los grupos de la estrategia Canas al Aire ya consolidados en la zona.

Como él, muchos niños que no han tenido la posibilidad económica de pertenecer a un club ahora encuentran en la oferta gratuita del Inder una puerta abierta.
Durante la entrega, el alcalde envió un mensaje directo a la juventud: “Nada de drogas, dedíquense al deporte, al arte, a la cultura, a los buenos hábitos, a estudiar, a hacer las cosas bien; esto es para la comunidad. Todas las canchas de Medellín que están en arenilla las vamos a llevar a canchas sintéticas para la gente”.
La obra hace parte de la estrategia de mejoramiento y recuperación de la infraestructura deportiva que adelanta la Administración Distrital para garantizar espacios dignos en los barrios y ampliar el acceso a la actividad física. A través de la campaña Un Escenario Llamado Medellín, la Alcaldía invita a la comunidad a cuidar y respetar estos espacios que hoy son más que cemento y césped: son memoria, presente y futuro.
En el barrio La Mansión de Villa Hermosa, donde antes volaba la arena, ahora rueda el balón sobre la grama sintética verde. Y con cada pase, el barrio confirma que el deporte sigue siendo uno de los lenguajes más poderosos para transformar historias.