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Durante años, los vecinos del barrio Versalles II de la comuna 3 (Manrique) de Medellín miraron un lote con la esperanza de que algún día allí se levantara un colegi...
Durante años, los vecinos del barrio Versalles II de la comuna 3 (Manrique) de Medellín miraron un lote con la esperanza de que algún día allí se levantara un colegio para sus niños y jóvenes. Hoy, ese anhelo empieza a convertirse en realidad: en este lugar, la Alcaldía construirá un megacolegio, la Institución Educativa Rodrigo Lara Bonilla.
Lo que para muchos podría ser simplemente una obra de infraestructura, para esta comunidad es el resultado de más de dos décadas de trabajo colectivo, gestión y persistencia.
“Este proceso ha sido un trabajo en equipo entre la comunidad y la Administración”, explica Miguel Ángel Patiño Gallego, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de Versalles II: “Son 20 años que la Junta de Acción Comunal ha soñado con mejorar la calidad de vida de nuestros jóvenes”.
La historia del colegio comenzó mucho antes de que existieran planos o renders. En sus primeros años, la comunidad levantó una pequeña caseta con el esfuerzo de los vecinos y actividades comunitarias para que los niños del sector tuvieran un lugar donde estudiar.
Con el tiempo, el barrio creció y también lo hizo la necesidad de más cupos educativos. Hoy, muchos jóvenes deben desplazarse a otras sedes educativas ubicadas en zonas más bajas de la comuna y, aunque cuentan con el apoyo del Distrito a través de la estrategia de Trasporte Escolar, esto implica recorridos más largos y complejos para llegar a clases.
Por eso, para los habitantes del sector, tener un colegio cerca de sus casas significa mucho más que una nueva infraestructura. “Si mejora la calidad de vida de los estudiantes, esto hace que mejore la calidad de su entorno familiar y de todo su colectivo”, dice Alonso Monsalve, delegado de Educación de la JAC.
El nuevo megacolegio tendrá capacidad para 660 estudiantes y permitirá ampliar la oferta educativa para niñas, niños y jóvenes de la comuna 3, donde existe una alta demanda de cupos escolares.
Además, beneficiará no solo a Versalles II, sino también a barrios cercanos, como La Honda y La Cruz, cuyos alumnos hoy deben ir a otras zonas de la ciudad para estudiar.
La noticia despierta entusiasmo entre quienes han seguido el proceso por años. Para Claudia Patricia Montoya Restrepo, coordinadora de Salud de la JAC de Versalles II, el proyecto tiene un significado profundamente personal. Ella tuvo que recorrer largas distancias cuando era estudiante: “Ese megacolegio es algo soñado. El impacto es supremamente grande para toda la comunidad, para los hijos y nietos. A mí me tocó estudiar superlejos. Tener un megacolegio acá, cerca de la casa, donde uno puede estar más pendiente de ellos, es un gran avance”.

Las imágenes y renders del proyecto ya comenzaron a circular entre los habitantes del sector, generando expectativa por lo que vendrá. “Es espectacular; de tercer nivel, diría yo. Es algo grandísimo que en pocos barrios de Medellín se ve”, dice Montoya con orgullo.
Detrás de la obra hay también una historia de persistencia comunitaria. Uno de los momentos más complejos fue la gestión del terreno donde se levantará el megacolegio. En el lugar existían varias viviendas, cuyos propietarios debieron ser sensibilizados para que el predio pudiera ser adquirido y destinado a la institución educativa.
“Había 38 casas y tocó concientizar a las familias para que, cuando llegara el momento de comprar el terreno, el proyecto pudiera hacerse realidad”, recuerda Miguel Ángel Patiño.
Con el paso de los años llegaron nuevos desafíos: la compra del predio, trámites legales, demoliciones y, más recientemente, la pandemia que obligó a reorientar recursos públicos.
A pesar de todo, la comunidad siguió cuidando el terreno para que no fuera invadido ni se convirtiera en un botadero de basura, mientras esperaba que el proyecto se concretara. “Siempre estuvimos pendientes de este lote, con sentido de pertenencia”, afirma Miguel Patiño. Hoy, esa espera comienza a rendir frutos. “Algo soñado por nuestra comunidad: tener una institución educativa, un megacolegio. Gracias a la administración del alcalde, Federico Gutiérrez, hoy ese sueño se vuelve realidad”, agrega.
Como parte del Plan de Desarrollo 2024 – 2027, la Alcaldía de Medellín avanza en la ejecución de varios proyectos educativos estratégicos para la ciudad. Entre ellos está el megacolegio Rodrigo Lara Bonilla, que contará con una inversión cercana a los 50 000 millones de pesos. La entrega de la obra está estimada para finales de 2027.

El Rodrigo Lara Bonilla hace parte de los 10 megacolegios que el Distrito tiene proyectados para ofrecer a niños y jóvenes espacios modernos, seguros y adecuados para aprender.
Así, Medellín continúa fortaleciendo su apuesta por las Escuelas Inteligentes, instituciones con infraestructura de calidad, tecnología y espacios que potencian el aprendizaje. El megacolegio Rodrigo Lara Bonilla será un nuevo punto de oportunidades para los estudiantes de Manrique y para las futuras generaciones que crecerán en este sector del nororiente de la ciudad.