Alcaldía
El programa Buen Comienzo ofrece a los niños de Medellín y a sus padres, un servicio integral y seguro de atención a los pequeños, que incluye una ruta de transporte segura desde sus casas hacia las instalaciones del respectivo centro infantil y el retorno a su hogar al finalizar la jornada, ofreciendo totales garantías a padres e hijos.
La neblina estaba baja y hacía mucho frío en Santa Elena. La cita fue en la finca silletera Mirador del Oriente, un hogar de mucha tradición en la zona, donde, por la fecha, todavía no llega la Feria de las Flores, pero sí un servicio muy especial.
Muy atento y sonriente, como buen silletero de tercera generación, nos recibió Rodrigo Sánchez. De mano firme y mirada honesta nos invitó a pasar a su casa. Él, junto a su esposa Sandra Hincapié y su hija María Clara, nos esperaban para partir. Eso sí, no sin antes ofrecernos un delicioso café.
Nos pusimos en marcha, pero antes de partir y fieles a sus tradiciones silleteras, tanto Rodrigo como María Clara, pasaron por la bendición de su madre y abuela, para avanzar seguros y encomendados.
De las manos de sus padres, bien abrigada, mochila en la espalda y pasos cortos, María Clara, de solo cuatro años, caminó decidida, como parte de una feliz rutina matutina, y custodiada por el perro del hogar, hacia el transporte que la llevaría a Buen Comienzo.
Al llegar al punto de encuentro ya una de las guías, -sonriente- la esperaba, igual que algunos de sus compañeros con quien recorre Santa Elena cada mañana en un bus adecuado para niñas y niños de dos a cinco años. Este y otros vehículos, bajo estrictas medidas y cuidados, traslada a las niñas y niños desde sus hogares hasta el centro o jardín infantil. En ellos, así como en el personal de Buen Comienzo, los padres de más de 2450 niñas y niños depositan su confianza.
“El transporte de Buen Comienzo nos mejora la calidad de vida. El tema de desplazamiento nos ayuda a nosotros que somos personas que laboramos, nos beneficia llevar a la niña a la ruta y que la regresen al mismo lugar. Es una gran ventaja, una ayuda, realmente lo apreciamos demasiado”, afirmó Sandra Hincapié, con voz firme y tranquila, tras despedirse de su hija.
Ya en el bus, María Clara se puso cómoda en una de las enormes sillas del bus y se despidió de mamá y papá. Mientras tanto, a su alrededor, hubo bastante sorpresa y el bus arrancó porque hacían falta algunas paradas donde algunos ansiosos, otros asustados con un par de lágrimas en sus ojos y la mayoría felices iban abordando.
“Buen Comienzo para mi es esa primera etapa donde nuestros niños adquieren los conocimientos primarios de un hogar y un entorno seguro. Crecer con garantías de derechos. Para nuestra familia ha sido una bendición, nosotros fuimos criados en otros entornos, ahora este programa les ofrece a nuestros niños todas estas garantías«, destacó Rodrigo mientras nos contaba que hace un año, iniciaron este proceso con María Clara.
Al llegar al jardín reinó la calma y las lágrimas cambiaron por sonrisas. La mañana seguía fría, pero ya se percibía la calidez de un centro infantil, que, desde el transporte, hasta sus instalaciones, recibe a las niñas y niños de cero a cinco años de Medellín, como su verdadero segundo hogar.
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