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Tarjeta Cívica en Medellín: así cambia la vida de los estudiantes del corregimiento Altavista

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Conglomerado público - Entes descentralizados | Secretaría de Movilidad
Por: Luisa Fernanda Ríos Suárez. Fotos y video: Luisa Fernanda Ríos Suárez y Christian Torres. Editor: Alonso Velásquez Jaramillo |

En Altavista, las distancias se viven distinto. Aunque hace parte de Medellín, sus dinámicas conservan algo de lo rural: trayectos largos, calles destapadas en algunos ...

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  • En Altavista, las distancias se viven distinto. Aunque hace parte de Medellín, sus dinámicas conservan algo de lo rural: trayectos largos, calles destapadas en algunos sectores y recorridos que muchas veces comienzan a pie. En ese contexto, Nataly y Mariángel, estudiantes de grado 11 de la Institución Educativa Débora Arango Pérez, salen cada día de sus casas rumbo al colegio. Durante años, ese camino estuvo marcado por el esfuerzo, el tiempo y una preocupación constante en sus hogares. Hoy, gracias a la recarga de la tarjeta Cívica, como parte de la estrategia de Transporte Escolar de la Administración Distrital, ese recorrido sigue siendo largo, pero ya no se vive de la misma manera.

    Antes de que aparezca un bus o una estación, el trayecto ya empezó. Desde sus casas, en lo alto del corregimiento, Nataly y Mariángel se trasladaban caminando, paso a paso, en recorridos que se sentían más largos cuando el tiempo apremiaba.

    Un camino que comienza antes del transporte

    Había subidas que cansaban desde temprano y tramos sin pavimentar que, con la lluvia, se convertían en barro espeso. El uniforme, recién puesto, no siempre llegaba limpio al colegio. A veces bastaban unos minutos de camino para que las huellas del terreno quedaran marcadas en los zapatos y el pantalón.

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    Representación de imagen.

    El reloj también hacía parte del recorrido. Cada minuto contaba para alcanzar el siguiente transporte, para no quedarse atrás, para no perder el día. Ese primer tramo, silencioso y exigente, definía el ánimo con el que empezaban la jornada.

    Pero no era solo la distancia. A ese camino se le sumaba una preocupación constante: el pasaje del bus cuando no usaban sus pies para llegar. En sus casas, como en muchas de Medellín, el transporte no era un gasto menor, sino una cuenta diaria que había que resolver. “Era algo que siempre estaba en la cabeza”, recuerda Nataly.

    Cuando el día empieza con más tranquilidad

    Pero desde el año pasado, la recarga de la tarjeta Cívica, priorizada por la comunidad del corregimiento Altavista a través de Presupuesto Participativo, cambió la forma en que ellas comienzan la jornada. La preocupación por el pasaje dejó de ser lo primero al salir de casa. Ahora hay una sensación distinta: más estabilidad, menos incertidumbre.

    Mariángel y Nataly

    Mariángel y Nataly

    Antes, sus días podían empezar alrededor de las 4:30 o 5:00 de la mañana, no solo por la distancia, sino por la necesidad de prever cualquier dificultad con el transporte. Salir con tanto margen era la única forma de asegurar la llegada.

    Hoy, aunque siguen madrugando, ya no lo hacen con la misma presión. No tienen que anticiparse a resolver el pasaje ni depender de soluciones de último momento. Ese cambio se traduce en unos minutos más de descanso, una salida menos apresurada, un inicio del día más llevadero.

    Puede parecer mínimo, pero en rutinas tan exigentes, cada minuto cuenta. Dormir un poco más también significa llegar con más energía, con otra disposición para la jornada escolar. A esto se suma una mayor sensación de seguridad. Al poder acceder de manera constante al sistema de transporte, el recorrido se vuelve más organizado, más predecible y menos expuesto a la incertidumbre de “cómo me voy hoy”.

    Un alivio que también transforma el hogar

    En sus casas, el impacto es evidente. La preocupación diaria por el dinero del transporte disminuye y deja de ser un tema recurrente. Lo que antes implicaba hacer cuentas cada mañana o ajustar otros gastos, hoy se convierte en un respaldo constante. Es un cambio que no solo beneficia a las estudiantes, sino que también alivia la carga de sus familias. Mariángel asegura que es una ayuda que realmente se nota en el día a día.  Y ese alivio permite que la atención se centre en lo esencial: estudiar, asistir, terminar el año.

    Imagen Tarjeta Cívica en Medellín

    Lo que cambia cuando el trayecto es posible

    Imagen Tarjeta Cívica en Medellín

    Mariángel y Nataly, estudiantes de grado 11, en su aula de clase.

    El camino no se acorta del todo, pero sí se transforma. Atrás quedan las caminatas largas para alcanzar un transporte o resolver cómo continuar el recorrido. Hoy, el trayecto es más directo, más continuo, menos desgastante desde el inicio.

    Antes, buena parte del día empezaba con esfuerzo físico y con una preocupación constante: cómo llegar, si alcanzaba el pasaje, qué hacer si algo fallaba en el camino. Ahora, esa carga desaparece y el recorrido se vuelve más liviano, incluso en medio de las distancias.

    Mariángel y Nataly, estudiantes de grado 11, en su aula de clase.

    Mariángel y Nataly, estudiantes de grado 11, en su aula de clase.

    En ese tiempo que ganan, Nataly y Mariángel pueden concentrarse en otras cosas: conversar, repasar lo que verán en clase o pensar en lo que viene después del colegio. Están en grado 11, en un momento en el que el futuro empieza a tomar forma y el trayecto también se convierte en un espacio para proyectarse.

    El cambio no es menor. Cuando el transporte deja de ser una barrera, no solo se facilita el desplazamiento: se garantiza la continuidad. Llegar todos los días, a tiempo y en mejores condiciones, hace posible sostener el proceso educativo y acercarse, con más tranquilidad, a la meta de graduarse.

    Más que llegar, permanecer

    La iniciativa hace parte de la estrategia de Transporte Escolar de la Administración Distrital, implementada a través de la Secretaría de Educación de Medellín, y ha beneficiado a muchos estudiantes del corregimiento. En 2025, 1070 jóvenes accedieron a este apoyo y, en lo corrido de 2026, ya se han recargado 793 tarjetas para estudiantes matriculados en instituciones oficiales y de cobertura contratada.

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    Estos avances se articulan con el Perfil Estudiante del sistema de transporte, que amplió sus cupos de 37 500 a 50 000 beneficiarios en educación básica, media y superior, especialmente en estratos 1, 2 y 3 del área metropolitana.

    Más allá de las cifras, lo que se transforma es la experiencia diaria. Para Nataly y Mariángel, el transporte dejó de ser una preocupación constante y se convirtió en una condición que les permite llegar, permanecer y avanzar.

    Porque en Medellín, cuando la educación se acompaña desde lo esencial, incluso los trayectos más largos empiezan a ser posibles.


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