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Una persona refugiada es aquella que se encuentra fuera de su país de origen por miedo a la persecución, al conflicto armado, la violencia u otras circunstancias que la llevaron a requerir protección internacional. Mediante el Centro Intégrate, la Alcaldía de Medellín coordina la atención de los refugiados presentes en la ciudad, como Nor Jean M. de Chiguita. Recientemente se conmemoró el Día Mundial del Refugiado.
Cuatro días viajando, dos tramos en bus y uno en taxi. Punta de Mata, Monagas – San Cristóbal, Táchira (Venezuela) – Cúcuta – Medellín (Colombia). Esta fue la ruta que recorrió Nor Jean M. de Chiguita en noviembre de 2023: 1885 kilómetros con la esperanza de mejorar su vida y la de su familia. Viajó con sus dos hijos y su gato.
La esperaba su esposo, Eliécer, quien se había venido para la capital antioqueña siete meses antes con el objetivo de encontrar tranquilidad. Migraron por las condiciones políticas y de seguridad de su país de origen y hoy son parte de los 243 000 venezolanos que viven en esta ciudad, y Nor Jean, puntualmente, de un grupo específico, el de los refugiados.
De acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), los migrantes “eligen trasladarse no a causa de una amenaza directa de persecución o muerte, sino principalmente para mejorar sus vidas al encontrar trabajo o por educación, reunificación familiar, o por otras razones. A diferencia de los refugiados, quienes no pueden volver a su país de forma segura, los migrantes continúan recibiendo la protección de su gobierno”.
En cambio, los refugiados son “personas que han sido forzadas a abandonar su país de origen y, por tanto, han buscado protección en otro Estado. Les es imposible volver porque existe el riesgo de que sean perseguidas por su identidad, sus creencias o su discurso, o bien porque el país del que provienen está sumido en violencia, conflictos armados u otros acontecimientos que alteran gravemente el orden público”.
En datos de Acnur, a finales de diciembre de 2025 había 41,6 millones de personas refugiadas en distintas partes del mundo. Cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado. La Alcaldía de Medellín atiende a los refugiados residentes en esta ciudad en el Centro Intégrate, una estrategia articulada con el Gobierno Nacional que promueve la integración social, económica y comunitaria de la población migrante, refugiada, retornada y de las comunidades de acogida.

La Alcaldía de Medellín atiende a los refugiados residentes en esta ciudad en el Centro Intégrate, una estrategia articulada con el Gobierno Nacional.
Nor Jean dice sobre el Centro Intégrate: “Fue el primer lugar que conocí y fue mi espacio seguro. Me respondió muchas inquietudes que tenía, pues no sabía qué hacer en este país y más en mi condición de refugiada. Tenía miedo de acercarme a cualquier otro lugar, pero me hablaron del Centro Intégrate, donde, de manera gratuita, me recibieron con los brazos abiertos y las atenciones fueron todas: desde salud, porque no sabía a dónde podía acudir; educación, porque vine con mis dos hijos adolescentes y no sabía dónde podían continuar ellos con el estudio; apoyo psicológico en la parte migratoria, cómo quedaba yo en Colombia; me orientaron para solicitar mi refugio. Aquí recibí respuesta gratuita, rápida, oportuna, atenta y con el corazón. Es un espacio seguro para la comunidad venezolana y para los colombianos retornados”.
Un funcionario de la Secretaría de Salud la visitó en su casa para orientarla acerca de la afiliación de sus hijos al sistema de salud y la solicitud de cita para el Sisbén. Él le habló del Centro Intégrate: “Allá llegué en 2024. Nos dan capacitaciones, asesoría jurídica y en educación, talleres de formación personal, orientan sobre cómo nos podemos regularizar. Asisten varias organizaciones que trabajan con migrantes. Es importante que los venezolanos sepan esto. Gracias a Dios en Colombia y en la Alcaldía de Medellín hay políticas que incluyen a los migrantes; los colegios públicos les abren las puertas a nuestros hijos, el Inder, la atención de mascotas, los parques biblioteca, los escuchaderos, el Banco Distrital le prestó dinero a mi esposo para comprar unas herramientas de trabajo”.

Nor Jean M. de Chiguita recibiendo atención en el Centro Intégrate Medellín.
Ella tiene 50 años, pelo corto, es amable y conversadora. Nació en Caracas, se casó con Eliécer y se radicaron en la tierra de él, Punta de Mata, Monagas, zona petrolera, gasífera y ganadera.
Tienen dos hijos –hombre y mujer– y un gato. El joven llegó graduado de bachiller, pero debió estudiar un año más por la diferencia de normas entre el sistema educativo venezolano y el colombiano. Entonces, cursó el grado once en un colegio público de Medellín y terminó su bachillerato con honores académicos. Estudió una técnica en ciberseguridad en el Sena y después, con apoyo de Presupuesto Participativo de la Alcaldía, una técnica en mantenimiento de motos en la Institución Universitaria Pascual Bravo, adscrita al Distrito. Ahora desarrolla sus prácticas en una empresa del sector de combustibles. Su hermana, entretanto, está estudiando su bachillerato en otro colegio público de la ciudad y también tiene excelente rendimiento académico.
En este momento conversamos con Nor Jean en el Parque Biblioteca Manuel Mejía Vallejo, situado en la comuna 15 (Guayabal), frente al aeropuerto Olaya Herrera. Hermanas suyas llegaron a Medellín hace unos siete años, pues el esposo de una de ellas tiene familiares paisas.

Parque Biblioteca Manuel Mejía Vallejo, ubicado en la comuna 15 (Guayabal) de Medellín.
En la capital de Antioquia, la protagonista de esta historia trabajó en un restaurante, de 6:00 p. m. a 3:00 a. m., donde le pagaban 40 000 pesos por turno en ese entonces; en casas cuidando niños y adultos mayores y armando cajas de cartón en una tienda de ropa.
Ella envía dinero a Venezuela para pagar cuentas de servicios públicos y otras obligaciones que tiene allá. Eliécer, por su parte, es ingeniero electricista y montó JE Servicio Técnico, un emprendimiento de reparación y mantenimiento de electrodomésticos en el que también trabajan técnicos de Medellín.

En Medellín la protagonista de esta historia trabajó en un restaurante, en una tienda de ropa y en casas cuidando niños y adultos mayores.
“Cuando migras no pierdes la esencia, pero es un nuevo inicio”, expresa Nor Jean. “La nacionalidad, el dinero y la religión no definen que seas bueno o malo. Eso lo da tu hogar. Mis hijos dejaron amistades allá, fue un desarraigo. Ellos y mi esposo tienen PPT (Permiso por Protección Temporal, documento de identificación expedido por Migración Colombia dentro del marco del Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos. Este permiso busca regularizar la situación migratoria de ciudadanos venezolanos en Colombia), mientras que yo tengo salvoconducto SC-2 (documento temporal expedido por Migración Colombia que permite a los ciudadanos venezolanos permanecer de forma regular en el país mientras el Gobierno colombiano estudia y resuelve su solicitud de refugio. Tiene vigencia de seis meses). Con salvoconducto puedo tener Sisbén y EPS, pero es difícil que te contraten en empresas, puede ser porque hay que renovarlo cada seis meses”.

Nor Jean M. de Chiguita, refugiada venezolana, leyendo en el Parque Biblioteca Manuel Mejía Vallejo de Medellín.
Nor Jean tiene familiares refugiados en otros países. En Medellín, en una jornada de salud para población migrante, conoció la Corporación Anauco, entidad que brinda atención a las familias migrantes y refugiadas venezolanas, colombianos retornados y comunidades de acogida. Luego se incorporó a ella como gestora voluntaria para asesorar a quienes lo necesiten: “Anauco me dio tranquilidad, me acompañó en todo el proceso migratorio y me ha fortalecido hasta el día de hoy, dándome capacitaciones para poder ayudar a la población migrante venezolana”.

Nor Jean tiene familiares refugiados en otros países.
Entre diciembre de 2024 y 2026, el Centro Intégrate ha atendido a más de 12 000 personas. Es parte de la Secretaría de Inclusión Social y Familia. Esta dependencia explica que la migración ha evolucionado: “En los últimos años la ciudad pasó de ser un territorio de tránsito a consolidarse como lugar de acogida, permanencia e integración para población migrante, refugiada, retornada y comunidades de acogida”.
La población venezolana es la más numerosa. Además, se ha identificado la llegada de personas provenientes de Ecuador, Perú, República Dominicana, Cuba, Honduras, Guatemala, Panamá, Costa Rica, México, Estados Unidos y otros países de América Latina, así como de algunas naciones africanas, europeas y asiáticas que vienen por oportunidades o protección internacional.
A través de un modelo de atención integral, el Centro Intégrate brinda orientación para la regularización migratoria, asesoría jurídica y psicosocial, acompañamiento para el acceso al sistema de salud y al Sisbén, remisión a la oferta institucional del Distrito, fortalecimiento de capacidades para la empleabilidad y el emprendimiento, procesos formativos y de inclusión productiva, así como actividades recreativas y de integración para niñas, niños y adolescentes en articulación con entidades como el Inder.

El Centro Intégrate ofrece varios servicios, como orientación para la regularización migratoria y, en articulación con el Inder, actividades recreativas para niñas, niños y adolescentes.
Luz María Ramírez, secretaria de Inclusión Social y Familia, dice al respecto: “En los últimos años, Medellín se ha consolidado como ciudad receptora de población migrante y refugiada, por eso trabajamos desde diferentes frentes para garantizar el acceso a derechos y una atención integral para estas personas. A través del Centro Intégrate y en articulación con varias entidades, acompañamos a las personas y familias en sus procesos de regularización, inclusión social y económica y fortalecimiento de su autonomía, para que puedan reconstruir sus proyectos de vida y construir un futuro con bienestar”.
Nor Jean cuenta que a ella y su familia les gustaría continuar viviendo en esta ciudad y comprar casa, puesto que en la actualidad le pagan arriendo a una señora que les alquiló un apartamento directamente.

A Nor Jean y su familia les gustaría seguir viviendo en Medellín y comprar casa.
Se va del parque biblioteca. Ya es mediodía. Cada vez más lejos se ven los pasos de una mujer que salió angustiada de Venezuela y que en la tierra que la acogió se siente más tranquila, con el deseo de seguir mejorando su situación y la de otras personas que dejaron su país en busca de refugio.