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Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV)

Las historias que APEV protege: una vida de trabajo por Medellín y una pensión para vivir con tranquilidad

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Medellín en Historias | Secretaría Privada
Por: Texto y video: Luisa Fernanda Ríos Suárez. Fotos: Luisa Fernanda Ríos Suárez y cortesías APEV. Editor: Alonso Velásquez Jaramillo. |

Detrás de cada pensión hay una historia de esfuerzo, servicio y compromiso con nuestra ciudad. Conozca qué es el Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Var...

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  • Detrás de cada pensión hay una historia de esfuerzo, servicio y compromiso con nuestra ciudad. Conozca qué es el Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV), la entidad que garantiza el pago oportuno de las obligaciones pensionales de los exservidores de Empresas Varias de Medellín S.A. E.S.P. y descubra, a través de las historias de tres de sus beneficiarios, cómo su labor brinda tranquilidad a más de 800 pensionados y sustitutos pensionales. 

    Durante años, las calles, las plazas de mercado y el antiguo matadero de la ciudad fueron el lugar de trabajo de cientos de hombres y mujeres que dedicaron su vida al servicio de la ciudad. Algunos comenzaron siendo muy jóvenes; otros encontraron en Empresas Varias de Medellín la oportunidad para sacar adelante a sus familias cuando más lo necesitaban. Aunque sus historias son distintas, hoy comparten una misma tranquilidad: la certeza de recibir oportunamente la pensión que representa décadas de esfuerzo y compromiso. Detrás de esa tranquilidad existe una entidad que muchos ciudadanos desconocen, pero cuya labor hace posible que quienes dedicaron su vida al servicio de Medellín reciban, de manera oportuna, el reconocimiento a décadas de trabajo. Sus historias permiten entender por qué esa misión resulta tan importante.

    «Entrar a Empresas Varias fue un milagro»

    A sus 76 años, Blanca Cecilia Díaz Cano todavía se emociona cuando habla de Empresas Varias de Medellín. No recuerda primero el uniforme ni las jornadas de trabajo; recuerda el momento más difícil de su vida. Tenía 38 años, estaba embarazada de siete meses, era madre de cuatro hijos y su esposo acababa de abandonarla. Nunca había trabajado fuera de casa y, para llevar comida a sus hijos, llegó incluso a pedir limosna mientras buscaba una oportunidad.

    Blanca Cecilia Díaz Cano

    Blanca Cecilia Díaz Cano

    Fue una mujer quien le dio el primer impulso al ofrecerle un día de trabajo haciendo aseo en una vivienda. Después llegaron otros empleos temporales hasta que, gracias a la insistencia y a la ayuda de varias personas que conocieron su historia, consiguió una cita en Empresas Varias. No fue un proceso fácil. Tocó puertas durante semanas, esperó horas enteras y regresó una y otra vez convencida de que esa oportunidad cambiaría su vida.

    «Yo me puse una meta: entrar a Empresas Varias antes del 26 de enero. Todos me decían que era muy difícil, pero yo seguí insistiendo hasta que me dieron el nombramiento», recuerda. Ese día, asegura, sintió que la vida le estaba dando una segunda oportunidad.

    Ingresó a desempeñar labores de aseo y pasó de ganar mil pesos diarios en trabajos ocasionales a recibir un salario estable que le permitió sacar adelante a sus cinco hijos. Con ese empleo compró vivienda, accedió a créditos, garantizó la educación de su familia y encontró una estabilidad que hasta entonces parecía imposible.

    Oficinas Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV)

    Oficinas Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV)

    Dieciséis años después llegó la pensión. Aunque dejar el trabajo significó cerrar una etapa importante de su vida, encontró en APEV el respaldo para continuar con tranquilidad. Hoy acude a la entidad cuando necesita orientación sobre su mesada o resolver algún trámite y destaca la atención que recibe cada vez que cruza sus puertas. Para ella, la pensión no representa únicamente un ingreso económico: es el reconocimiento a los años en los que, con una escoba en las manos y el compromiso de salir adelante, cambió para siempre el destino de su familia.

    «Yo era feliz en mi empresa»

    A sus 75 años, Omaira Zapata Ocampo conserva intacto el orgullo de haber trabajado en Empresas Varias de Medellín. Ingresó cuando tenía apenas 17 años. Era 1971 y, como muchos jóvenes de la época, encontró en la empresa una oportunidad para construir su futuro. Lo que nunca imaginó fue que ese trabajo se convertiría en el proyecto de vida que la acompañaría durante más de dos décadas y del que, aún hoy, habla con una mezcla de nostalgia y gratitud.

    Omaira Zapata Ocampo

    Omaira Zapata Ocampo

    Su primera labor fue barrer las calles de Medellín. Mientras para muchos era un trabajo exigente, para ella significaba libertad. Disfrutaba recorrer la ciudad, conversar con la gente y sentir que contribuía a mantener limpios los espacios públicos. Las jornadas en las plazas fueron las más difíciles. Recuerda los largos días limpiando residuos, lavando baños y enfrentando condiciones que hoy han cambiado gracias a la modernización de los procesos.

    Con el paso de los años también trabajó en las plazas de mercado, el matadero y diferentes dependencias de la empresa, desempeñando labores de aseo que exigían un gran esfuerzo físico. «Yo lloraba cuando me sacaban de la calle, porque a mí me encantaba trabajar allí», cuenta entre risas, al recordar que prefería estar al aire libre antes que en una oficina.

    En 1992 se pensionó con apenas 39 años. La noticia, lejos de llenarla de alegría, le produjo una profunda tristeza. Sentía que dejaba atrás el lugar donde había crecido como trabajadora y como mujer. «Cuando llegó la hora de salir, lloré mucho. Yo era feliz en mi empresa», recuerda.

    Omaira Zapata Ocampo y John Jaime de Jesús Moncada Ospina, director general de APEV

    Omaira Zapata Ocampo y John Jaime de Jesús Moncada Ospina, director general de APEV

    Gracias a ese empleo logró sacar adelante, sola, a sus tres hijos, adquirir vivienda y alcanzar una estabilidad económica que aún conserva. Hoy continúa vinculada a APEV como pensionada y destaca la tranquilidad que le brinda recibir oportunamente su mesada, además de la atención cercana que encuentra cuando necesita resolver alguna inquietud. «Son muy correctos con los pagos y siempre me han atendido muy bien», asegura.

    Para Omaira, la pensión representa mucho más que un ingreso mensual. Es la recompensa a una vida de trabajo dedicada a una ciudad que recorrió escoba en mano durante más de veinte años y el reconocimiento a un oficio que desempeñó con orgullo hasta el último día.

    La memoria viva de Empresas Varias

    A sus 73 años, Amado Emilio Valle Higuita conserva en la memoria buena parte de la historia de Empresas Varias de Medellín. Sus recuerdos no solo reconstruyen la evolución de la empresa y de sus trabajadores, sino también los cambios que dieron origen, años después, a la creación de APEV como la entidad encargada de administrar el pasivo pensional de quienes dedicaron su vida al servicio público.

    A diferencia de Blanca y Omaira, Amado Emilio Valle Higuita llegó a Empresas Varias de Medellín después de haber trabajado en otras entidades públicas. Nació en el municipio de Peque, Antioquia, y a los 21 años viajó a la ciudad en busca de una oportunidad laboral. Su camino lo llevó primero a Rentas Departamentales y, tiempo después, al antiguo matadero municipal, donde comenzó como auxiliar de producción.

    Amado Emilio Valle Higuita

    Amado Emilio Valle Higuita

    Con disciplina y curiosidad fue aprendiendo cada uno de los oficios hasta convertirse en Oficial Primero de Producción, el cargo más alto dentro de esa área y ganarse el respeto de sus compañeros.

    Su liderazgo también trascendió el trabajo diario. Durante varios años integró la junta directiva del sindicato de trabajadores del matadero, desde donde participó en las negociaciones que permitieron mejorar las condiciones laborales y pensionales de decenas de empleados. Gracias a esos acuerdos, en 1995 logró pensionarse junto a otros 38 trabajadores que, como él, habían dedicado buena parte de su vida al servicio de la empresa.

    Todavía recuerda con humor el primer día de su jubilación. La costumbre era tan fuerte que se levantó de madrugada, se preparó para ir a trabajar y salió de su casa rumbo al matadero. Solo cuando iba por el camino cayó en cuenta de que ya no tenía que marcar tarjeta. «Me devolví para la casa y me acosté otra vez. Parece mentira, pero así fue», cuenta entre risas.

    Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV)

    Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV)

    Cuando APEV inició operaciones en 2012, Amado ya llevaba varios años pensionado. Hasta entonces, el pago de su mesada se realizaba directamente a través de Empresas Varias de Medellín. La creación de una entidad especializada en administrar el pasivo pensional representó, para él, un paso importante en la atención a quienes dedicaron su vida al servicio público. «Nos benefició mucho porque ya había una entidad encargada directamente de nosotros y de nuestras pensiones», afirma.

    Además de la puntualidad en los pagos, recuerda con especial cariño los espacios de integración que durante varios años reunieron a pensionados y excompañeros de trabajo. Más allá de los encuentros, dice, eran una oportunidad para volver a verse, compartir anécdotas y mantener vivo el sentido de pertenencia que construyeron durante décadas en Empresas Varias.

    ¿Qué es APEV y por qué protege estas historias?

    Después de conocer las historias de Blanca, Omaira y Amado, hay una pregunta inevitable: ¿quién garantiza hoy que personas como ellos reciban oportunamente la pensión que construyeron durante décadas de trabajo?

    Esa labor la cumple el Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV), un establecimiento público creado mediante el Acuerdo 15 de 2008 e iniciado en operaciones en 2012 con la misión de administrar el pasivo pensional de Empresas Varias de Medellín E.S.P. A través de una gestión eficiente, transparente y responsable, la entidad garantiza el pago oportuno de las obligaciones pensionales y acompaña a quienes requieren orientación sobre sus derechos y trámites.

    Actualmente, APEV atiende a 843 beneficiarios, entre pensionados y sustitutos pensionales. Según el Informe de Caracterización de la entidad, el 80,07 % de esta población tiene entre 70 y 100 años, lo que evidencia que la mayoría corresponde a hombres y mujeres que contribuyeron durante décadas al funcionamiento de Empresas Varias de Medellín y que hoy encuentran en la entidad el respaldo para vivir esta etapa con tranquilidad.

    Oficinas Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV)

    Oficinas Administrador del Patrimonio Escindido de Empresas Varias de Medellín (APEV)

    «Cada pensión representa una historia de trabajo, sacrificio y compromiso con la ciudad. Nuestro propósito es administrar con responsabilidad los recursos públicos para garantizar que quienes hicieron parte de Empresas Varias de Medellín reciban oportunamente las prestaciones a las que tienen derecho, brindándoles seguridad y confianza en esta etapa de sus vidas», señala John Jaime de Jesús Moncada Ospina, director general de APEV.

    Al frente de la entidad que protege este legado

    Desde enero de 2024, APEV es dirigido por John Jaime de Jesús Moncada Ospina, economista con amplia experiencia en la administración pública y en el manejo de las finanzas del Distrito. Antes de asumir la Dirección General de la entidad, fue concejal de la ciudad y desempeñó cargos como jefe de Presupuesto, tesorero del Municipio y gerente del sector bancario, trayectoria que hoy pone al servicio de la administración del patrimonio destinado al pago de las obligaciones pensionales de los exservidores de Empresas Varias de Medellín.

    Desde su llegada a APEV ha liderado la implementación del Plan Estratégico 2024-2027 y la consolidación de una gestión orientada a garantizar el manejo eficiente, transparente y responsable de los recursos públicos, con el propósito de brindar seguridad y confianza a los pensionados y sustitutos pensionales que dependen de la entidad.

    Un legado que sigue presente

    Historias como las de ellos son las que dan sentido al trabajo que realiza APEV. Más allá de administrar recursos y garantizar el pago oportuno de las obligaciones pensionales, la entidad custodia el legado de quienes dedicaron años de su vida al servicio público, ofreciendo acompañamiento, orientación y la tranquilidad de que el esfuerzo de toda una vida continúa siendo reconocido.

    Omaira Zapata Ocampo y Amado Emilio Valle Higuita

    Omaira Zapata Ocampo y Amado Emilio Valle Higuita

    Para Omaira, esa tranquilidad se refleja en la puntualidad con la que recibe su mesada y en la atención que encuentra cada vez que necesita resolver una inquietud. Para Blanca, significa la posibilidad de disfrutar con serenidad el futuro que un día creyó inalcanzable cuando luchaba sola por sacar adelante a sus cinco hijos. Para Amado, representa la certeza de que el trabajo de toda una generación continúa siendo valorado y protegido.

    Porque detrás de las siglas APEV no solo hay una entidad pública. Hay cientos de historias de esfuerzo: familias que encontraron estabilidad gracias a un empleo digno y servidores que dedicaron su vida a mantener limpia la ciudad, atender las plazas de mercado o trabajar en el antiguo matadero. Hoy, APEV honra ese legado garantizando que el reconocimiento a toda una vida de servicio llegue, puntualmente, a quienes ayudaron a construir Medellín.

    Para conocer más sobre sus servicios, programas y acciones, visite el sitio web oficial de APEV: https://www.apev.gov.co/


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