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En las áreas atendidas, ubicadas en los cinco corregimientos, se consolidan procesos de restauración ecológica y se asegura la conservación de ecosistemas estratégic...
La Alcaldía de Medellín reafirma su compromiso con la protección y el bienestar de los 42 guardabosques que actualmente preservan el patrimonio natural en más de 3.000 hectáreas, garantizando presencia institucional, fortaleciendo la relación con las comunidades y la transferencia de conocimiento en los territorios.

El subsecretario de Recursos Naturales, Sergio Orozco, destacó que “el trabajo de nuestros guardabosques es esencial para la salud ambiental de Medellín. Su presencia permanente, su capacidad técnica y su conocimiento del territorio permiten que estos ecosistemas se recuperen, se protejan y sigan prestando los servicios ambientales vitales para la ciudad”.
Parte de su labor la realizan en zonas inmersas en dos de los ecosistemas más estratégicos del territorio: la Reserva Forestal Protectora del Río Nare y el Distrito de Manejo Integrado Divisoria Valle de Aburrá – Río Cauca, en conjunto con otras áreas adquiridas por el Distrito para su protección y conservación.

Durante décadas, buena parte de estas áreas estuvieron destinadas a la ganadería extensiva, con coberturas de pastos que limitaban la biodiversidad y afectaban los suelos y las fuentes hídricas. Hoy, gracias a la presencia institucional, estos espacios presentan una recuperación notable: bosques jóvenes, especies nativas y fauna asociada que revitalizan la estructura ecológica y fortalecen la regulación hídrica y la conectividad ambiental.
En el territorio, los guardabosques realizan labores operativas claves como el mantenimiento de caminos, instalación de cercos para evitar el ingreso de semovientes, adecuación de equipamientos de resguardo y conservación de jardines funcionales. También acompañan los procesos de seguimiento técnico de fauna, flora, suelos y recurso hídrico, facilitando el acceso al territorio y permitiendo la detección temprana de riesgos ambientales o cambios en el paisaje.

Los guardabosques, además, tienen un amplio conocimiento ecológico local: identifican especies, describen quebradas, reconocen senderos históricos de arriería y narran la memoria viva del territorio. Su trabajo silencioso y disciplinado sostiene la recuperación ecológica y garantiza que estos ecosistemas estratégicos continúen prestando sus bienes y servicios a las generaciones presentes y futuras.