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Buen Comienzo 365 es un proyecto que busca fortalecer el desarrollo integral y el estado nutricional de niñas y niños de Medellín, desde la gestación hasta los cinco años. A través de acciones los fines de semana, los días festivos y en épocas de receso, no solo entrega alimentos, sino también herramientas pedagógicas y estrategias para movilizar socialmente a las familias de los jardines priorizados.
Oriundas del Urabá antioqueño, Mary Blanquicet y su hija Samay llegaron a Medellín en 2020. Dejaron atrás la sabana repleta de plataneras para comenzar una nueva vida entre las montañas de la capital antioqueña. Desde que se instalaron en el sector Pajarito de la Comuna 60, corregimiento San Cristóbal, Mary descubrió el Jardín Infantil Buen Comienzo La Aurora, una entidad que no solo la acompaña en la crianza de su hija, sino que ha transformado sus vidas.
El inicio no fue sencillo. Samay, una niña llena de energía y curiosidad, enfrentó dificultades para adaptarse al nuevo entorno, sin embargo, gracias al acompañamiento de las agentes educativas del jardín, quienes la acogieron con dedicación y cariño, logró integrarse a las dinámicas de la ciudad. Con el tiempo, el jardín se convirtió en un espacio de aprendizaje y alegría para ella.

Buen Comienzo 365 transforma la vida de la primera infancia de Medellín – Fotografía Andrés Henao y Emmanuel Torres Aguirre
En casa, Samay es la mayor bendición para Mary. Correteando de un lado a otro con sus peluches, esquiva a Meliodas, su perro, tan energético como ella. Con los ojos llenos de curiosidad, muestra con orgullo sus juguetes y regala sonrisas a quien la visita.
El proyecto 365
A inicios de este año, Mary recuerda que durante una evaluación de desarrollo infantil en el jardín, Samay fue priorizada para el proyecto estratégico Buen Comienzo 365. Inicialmente, Mary no comprendía por qué habían priorizado a su hija, quien había sido diagnosticada con bajo peso en los resultados de la evaluación. Pronto, comenzaron a brindarle un complemento alimentario para llevar a casa, pero descubrieron que no se trataba solo de alimentación.
Junto al complemento alimenticio, recibieron materiales pedagógicos con orientaciones para realizar actividades en familia. Así inició un proceso de conexión entre madre e hija, que incluía formación, experiencias pedagógicas y momentos de interacción con la comunidad, todo guiado por un equipo comprometido con la salud y el desarrollo integral de Samay.
Buen Comienzo 365 es un proyecto que busca fortalecer el desarrollo integral y el estado nutricional de niñas y niños desde la gestación hasta los cinco años. A través de acciones los fines de semana, días festivos y períodos de receso, no solo entrega alimentos, sino también herramientas pedagógicas y estrategias para movilizar socialmente a las familias de jardines priorizados.
“El proyecto 365 es una bendición inmensa. ¿Por qué? Porque gracias a Dios nos llegan fruticas, bananitos o cereal. Del cereal aprendí a hacer unos panqueques, se los hago aquí en casa y le encantan con leche”, cuenta Mary con ilusión. Pero no se trata solo de nutrición. Para ella, el proyecto también trajo nuevas rutinas: “En la casa me siento como estudiando”, dice entre risas al referirse a las herramientas pedagógicas que ha recibido. “Son oportunidades que no tuve con mi otro hijo y que ahora puedo aprovechar con Samay”.
Mary resalta los cambios que ha experimentado desde que su hija forma parte del proyecto: “Antes no teníamos estos beneficios. Buen Comienzo ha sido para mi niña y para mí como otro hogar. Todas las agentes nos han acogido con aprecio, y ni se diga del personal administrativo; son excelentes personas”.
Desde La Aurora, con el Valle de Aburrá como telón de fondo y los cubículos del Metrocable cruzando el cielo, madre e hija caminan juntas de la mano. Mary lleva la bolsa de Buen Comienzo con materiales y alimentos para el fin de semana, mientras Samay, con su morral de unicornio y botas rosadas, salta y observa el entorno. Hacen pausas para contemplar los árboles, admirar el paisaje y jugar en el parque, antes de llegar a casa, donde las espera Meliodas y el calor de un hogar lleno de amor.
En su hogar, la vida de Mary, Samay y Leisner, el hermano mayor, también ha cambiado. Samay ahora cuenta con un espacio especial para manejar sus emociones: un rincón que construyeron juntas gracias a las actividades pedagógicas de Buen Comienzo 365. Allí habitan sus sentimientos, juega, ríe y aprende a respirar.