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Aún no eran las ocho de la mañana y Luis Albeiro ya había cambiado de frente de obra dos veces. Las cuadrillas en las que trabaja se mueven al ritmo de lo que el barri...
Aún no eran las ocho de la mañana y Luis Albeiro ya había cambiado de frente de obra dos veces. Las cuadrillas en las que trabaja se mueven al ritmo de lo que el barrio necesita y él, con sus 62 años, parece llevar en las botas la misma energía de cualquier muchacho. Así es su rutina desde que se unió a las Cuadrillas de la Alcaldía de Medellín, el programa que recupera espacios y arregla puntos críticos de nuestra capital para que la ciudad vuelva a brillar como una ‘tacita de plata’.
En Pedregal, comuna 5, Castilla, lo encontramos metido de lleno en la obra, combinando el esfuerzo físico con la facilidad para soltar un chiste o un recuerdo. “Yo me alzo un bulto de cemento y lo que sea, porque vieja… la cédula”, dice con la chispa de un obrero que se niega a jubilarse antes de tiempo. Su vida entera ha estado ligada a la construcción: levantar paredes, abrir zanjas y poner ladrillos ha sido su día a día. Alguna vez soñó con ser arquitecto, pero las dificultades económicas se lo impidieron. “No se pudo, pero el que quiere aprende”, explica mientras se acomoda el casco y se ajusta los guantes.
Su rutina empieza temprano, a las 5:30 de la mañana. Desayuna con calma “porque de los afanes no queda sino el cansancio” -dice- y sale a la calle convencido de que todavía tiene mucho por aportar. No siempre fue sencillo: en varias empresas lo descartaron de inmediato por la edad. “Creen que uno ya no puede, pero vea, aquí estoy”, cuenta con orgullo.
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En el barrio todos lo llaman Canario. La historia del apodo viene de su sobrina, que un día señaló un pájaro y dijo que se parecía a él. Desde entonces, así lo conocen vecinos, amigos y hasta los transeúntes que lo saludan al pasar. Camina como si estuviera en casa, porque lo está: lleva 58 años viviendo en la misma zona y la gente lo trata como a una celebridad.
Y quizá lo sea. Mientras el equipo audiovisual le toma fotos y videos, él presume con los vecinos: “¡Oe!, qué más, vea que me están haciendo una película”. Una vecina, entre risas, le dice: “Albeiro, usted se está volviendo muy famoso”. Y él, sin perder el humor, remata: “La película se va a llamar No retroceder, no rendirse”.
Lo cierto es que no pudo encontrar un mejor título para su película. Porque si algo enseña su historia es que la edad no es un límite, sino la prueba de todo lo que ha resistido. Canario conoce cada esquina, cada vecino, cada grieta del andén. Y ahora, con la fuerza de sus manos y la pasión por su oficio, devuelve a Medellín un poco de todo lo que la ciudad le ha dado.
Al final de la jornada, mientras la pala descansa contra el muro y el sudor le recorre la frente, Albeiro no parece cansado. Sabe que, con cada obra, además de levantar andenes o arreglar calles, también está construyendo confianza y esperanza en su comunidad.
Las Cuadrillas de la Alcaldía de la Gente son una iniciativa ejecutada por la Secretaría de Infraestructura Física y la Empresa de Desarrollo Urbano -EDU- que abarca la intervención de puntos críticos del espacio público en los barrios de la ciudad. Estas obras comprenden la recuperación y construcción de andenes, escalas, bordillos, cunetas, pasamanos, sumideros y obras complementarias.
Como dice Albeiro Diosa Rendón -el personaje detrás de Canario- con la sonrisa con la que empieza cada día: “El que quiere, aprende. Y yo, mientras pueda, no retrocedo ni me rindo”.
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