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La conectividad ecológica y la biodiversidad de este lugar permiten a los ciudadanos y turistas vivir experiencias con el territorio. Su riqueza natural lo posiciona com...
El Nutibara, uno de los siete cerros tutelares de Medellín, se sigue consolidando como uno de los principales ecosistemas urbanos protegidos, gracias a su riqueza natural y a las acciones que ha emprendido la Administración Distrital para garantizar su conservación. Su Plan de Manejo Ambiental lo ubica como un nodo de conectividad dentro del área metropolitana, que funciona como una “isla verde” capaz de regular la temperatura y depurar contaminantes.
El bosque del Cerro Nutibara alberga gran variedad de flora y fauna silvestre, que representa un alto valor ecosistémico y paisajístico para la ciudad y el Valle de Aburrá. Cuenta con aproximadamente 90 especies identificadas de árboles, arbustos, flores y plantas ornamentales, que sirven de alimento y refugio para los animales que habitan en este entorno.
Allí, se registra la presencia de mamíferos y más de 150 variedades de avifauna, lo que lo convierte en un punto estratégico para las aves migratorias que llegan a Medellín y continúan su tránsito hacia otras latitudes, así como para pequeñas migraciones locales. A esto se suman mariposas, abejas y otros polinizadores propios de este hábitat.
“En coherencia con esta visión, la Corporación Arví, como gestora integral de la Alcaldía de Medellín para el cerro, ha asumido un rol estratégico orientado a su recuperación, protección y conservación. Este espacio permanece abierto de manera permanente, facilitando el desarrollo de actividades como la práctica deportiva, el avistamiento de aves, las caminatas ecológicas, el turismo sostenible y los recorridos culturales a lo largo del sendero de las esculturas. Hoy, el cerro se reafirma como un corazón simbólico de la ciudad, representando identidad, encuentro y arraigo ciudadano”, dijo el director ejecutivo (e) de la Corporación Arví, Julián Alzate Cárdenas.
La riqueza natural del Cerro Nutibara permite articular procesos de distintas instituciones y entidades para su conservación, lo cual lo consolida como el primer atractivo turístico urbano regenerativo de Medellín.
El Distrito promueve su apropiación responsable, no solo a través de la conservación, sino también con la realización de actividades y la apertura a los ciudadanos y turistas de espacios como museo, teatro, locales comerciales, gimnasio al aire libre, zonas gastronómicas, atractivos turísticos, recreativos y culturales que hoy están habilitados para disfrutar y cuidar.
El cerro, declarado oficialmente como parque ecológico o área protegida el 7 de mayo de 2009, mediante resolución del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, cuenta con una extensión de 29.33 hectáreas, equivalentes a 293.300 metros cuadrados, y una altura de 80 metros desde su base urbana.
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