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En una de las esquinas más emblemáticas de La Candelaria, un restaurante que produce más de 1100 bolsas de basura al año, cambió su forma de disposición gracias al ...
En una de las esquinas más emblemáticas de La Candelaria, un restaurante que produce más de 1100 bolsas de basura al año, cambió su forma de disposición gracias al compromiso de uno de sus trabajadores y al acompañamiento del Distrito, mejorando el entorno del Centro de Medellín.
En La Playa con Junín, a un costado del emblemático Edificio Coltejer, justo frente al paso constante de peatones, bicicletas, patinetas eléctricas y vehículos que cruzan este corredor del Centro, hay una rutina silenciosa que hoy marca la diferencia: sacar la basura únicamente en el horario establecido y entregarla directamente al carro recolector.
A las nueve de la noche, cuando llega puntual el vehículo de Emvarias, Cristián Macías, trabajador del restaurante Chef Chicken, ubicado en ese tradicional corredor de la comuna 10, La Candelaria, ya tiene listas varias bolsas grandes de orgánicos y reciclaje, separadas y cerradas, para entregarlas en la mano a los operarios de la ruta. Nada se deja a la deriva. Nada se queda en la esquina a merced de que los habitantes de calle la rieguen por la ciclorruta y el pasaje peatonal u obstruyendo el paso de transeúntes y ciclistas.
“Es muy gratificante saber que lo que uno hace todos los días sí se nota. Antes sacábamos la basura y al rato estaba regada; ahora la entregamos directamente al carro, y la esquina amanece y permanece limpia. Uno entiende que no es solo por el restaurante, sino por el entorno, por la gente que pasa y por la ciudad. Aporta tranquilidad y orgullo hacer las cosas bien”, dice.
Cristián tiene 32 años, vive en el barrio Popular 1 y cada día invierte hora y media en llegar a su trabajo: toma el metrocable, luego el metro, se baja en la estación Parque Berrío y camina hasta el restaurante. Inicia su jornada a las dos de la tarde y la termina a las diez de la noche. Como administrador del local hace de todo: coordina a los demás trabajadores, está en la caja, entra a la cocina, recicla, separa desechos, verifica inventarios y atiende mesas.

Es padre de María Antonia, una niña de nueve años, y desde hace una década trabaja en este negocio de comida rápida, con 15 años de historia en el Centro. Aunque siempre separaron botellas y plásticos de los residuos orgánicos, reconoce que durante años ese esfuerzo se perdía, porque las bolsas se dejaban en una esquina a cualquier hora.
El restaurante abre de domingo a domingo, de 9:00 a. m. a 10:00 p. m. En días normales salen entre tres y cuatro bolsas grandes; los viernes y sábados pueden ser hasta seis: es decir, más de 120 bolsas al mes y más de 1100 al año. “Uno hacía la separación, pero si la basura se sacaba antes de que pasara el carro, se perdía el trabajo”, cuenta.

Junín con La Playa hace parte de uno de los corredores más emblemáticos y dinámicos del Centro de Medellín. Es un eje que conecta comercio, servicios, transporte público y patrimonio, por donde a diario transitan estudiantes, trabajadores de oficinas, compradores y visitantes. Mantenerlo limpio no solo mejora la imagen del sector, también la movilidad, la seguridad y la convivencia.
Este sector hace parte de los cinco puntos del Centro, donde el Distrito adelanta intervenciones para prevenir y mitigar la inadecuada disposición de residuos, debido a su alta circulación peatonal y actividad comercial: Encicla La Playa, La Playa con Girardot, la avenida Oriental con Colombia, las afueras del pasaje San José y el soterrado de Emvarias -diagonal al edificio La Naviera-.

Un trabajo en equipo que da sus frutos
Para lograrlo, el Puesto de Mando Unificado Social (PMUS) de La Oriental con La Playa, liderado por la Gerencia del Centro y Territorios Estratégicos de la Alcaldía de Medellín que se instaló en el mes de agosto de 2025, se articula con las diferentes dependencias para efectuar acciones de pedagogía, seguimiento y presencia institucional permanente para acompañar a comerciantes y fortalecer la corresponsabilidad.

Más de 400 jornadas de sensibilización para ajustar horarios y entregar sus residuos a la ruta formal. El cambio ya se refleja en calles, que amanecen limpias y las ciclorrutas despejadas.
Cristián es el rostro de esa transformación. Con disciplina y constancia, espera el paso del carro recolector y entrega cada bolsa en el momento indicado, entendiendo que su compromiso diario impacta más allá de su restaurante. Su acción individual se articula con una estrategia colectiva que busca recuperar puntos críticos de basuras en el Centro de Medellín y fortalecer la corresponsabilidad.

Porque cuando la Alcaldía de Medellín y los comerciantes trabajan en equipo, los resultados se ven en el espacio público y se sienten en la vida cotidiana de quienes caminan y viven el Centro, un principio que impulsa la estrategia Mi M2: asumir el cuidado de cada metro cuadrado como una responsabilidad compartida.
La recuperación de este punto crítico de basuras en La Playa con Junín, demuestra que la corresponsabilidad entre el Distrito y los comerciantes sí transforma, embellece y le da una nueva dinámica al espacio público en el Centro de Medellín.
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