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La historia de Verónica: una joven de Medellín, que gracias al Presupuesto Participativo se forma para ser veterinaria

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Por: Felipe Taborda Arboleda. Fotos: Andrés Felipe Echeverri Ramírez. Editor: Alonso Velásquez Jaramillo. |

Verónica Castro está un poco ansiosa. Sabe que es su primer día y que todo es nuevo para ella. Son las siete de la mañana y, mientras sus padres le ayudan con el desa...

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  • Verónica Castro está un poco ansiosa. Sabe que es su primer día y que todo es nuevo para ella. Son las siete de la mañana y, mientras sus padres le ayudan con el desayuno, prepara rápidamente a sus tres hijos. Su uniforme está pulcro y limpio, como aquel primer día en la Técnica Laboral en Auxiliar en Veterinaria. Como en un ritual, se lo pone agradeciendo por los aprendizajes que están por venir. Se despide de su familia, incluyendo a sus cinco perros, y justo en ese momento siente que avanza un escalón más hacia su sueño profesional.

    Ella ha vivido por años en la comuna 5 Castilla, en un entorno cambiante y con algunas necesidades. Aun así, siempre tuvo claro que el estudio era la principal herramienta para salir adelante y enfrentar cualquier adversidad.

    El proceso de un sueño llamado educación

    Tras graduarse del bachillerato, decidió formarse en una Tecnología en Gestión de Diseño Gráfico, área que también le apasiona. Sin embargo, su amor por los animales la llevó a tomar una nueva decisión. Al ver una convocatoria para estudiar sin costo, a través de la Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia y el Presupuesto Participativo, se atrevió a dar el paso y se inscribió sin saber qué podía pasar.

    Yo tengo cinco perritos y una de ellas es dependiente emocional de mí. Empecé a asistir a clases de agility canino aquí en la comuna. Un día, una conocida me dijo que estaba en la lista de aprobación. Ese mismo día era la inducción a las 8:00 a. m. y eran las 7:00. Yo estaba en Florencia. Salí corriendo, dejé la perrita en la casa y llegué como pude para no perder mi cupo”, recuerda entre risas.

    Tras un año de formación, destaca el acompañamiento de sus docentes y las salidas de campo que fortalecieron su aprendizaje. Hoy realiza sus prácticas en Karol-Vet, un centro agropecuario y veterinario ubicado en la comuna 6 de Medellín.

    Historias de pelos y hocicos

    “Me han arañado, me han orinado… de todo”, dice sin dudar. Para Verónica, cada experiencia hace parte de la aventura.

    Su primer día de práctica la enfrentó a la realidad: una cesárea de emergencia. Entre jeringas, medicamentos y procedimientos acelerados, participó en la reanimación de cinco cachorros. Lograron salvar a cuatro y también a la madre. Ese momento, junto con la gratitud del cliente, quedó grabado como uno de los más significativos de su proceso.

    Mientras organiza estanterías con juguetes, concentrado y otros elementos para el cuidado animal, comparte aprendizajes que van más allá de lo técnico: la importancia del trabajo en equipo, el servicio al cliente, el manejo de inventarios y la facturación.

    También ha descubierto aspectos personales que no conocía: un nuevo miedo -a los gatos-

    que ha ido superando con el acompañamiento de su mentora (o como ella le dice: “La doc”), y una certeza que hoy guía su vocación. “Cada animalito es un mundo diferente”.

    Un recurso que impulsa sueños

    Más de 80 beneficiarios en esta técnica laboral y cientos más hicieron parte de otros programas en convenio directo con Colmayor y entidades aliadas y pudieron acceder sin costo, gracias a los recursos priorizados por las comunidades en las comunas y corregimientos del Distrito de Medellín bajo la ruta de Planeación Local y Presupuesto Participativo.

    Por eso, en medio de las conversaciones con Verónica y unas cuantas caricias a las mascotas del centro veterinario, salen a flote las nuevas posibilidades que llegan para ella gracias a este programa de formación, pues luego de este proceso, espera ampliar y mejorar sus servicios en una pequeña tienda de mascotas que inauguró cerca a su casa y que, por ahora atiende su familia.

    Y, consciente del impacto de esta oportunidad otorgada desde la Alcaldía de Medellín con Colmayor, envía un mensaje a quienes aún dudan:

    Me he encontrado con personas que dicen, «Eso no es para mí.» Y yo les digo: ¿cómo que no? ¿No le gustaría estudiar algo que usted siempre ha soñado? Esto permite avanzar, crear nuevas oportunidades, porque a quien avanza le cambia la vida… y también la de su familia”.


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