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El arte transforma la manera de recorrer Medellín. Sus calles, muros, barrios y espacios públicos se convierten en lugares para descubrir historias, identidades y nueva...
El arte transforma la manera de recorrer Medellín. Sus calles, muros, barrios y espacios públicos se convierten en lugares para descubrir historias, identidades y nuevas formas de habitar la ciudad. En este escenario, el arte urbano se consolida como una expresión de la identidad contemporánea de Medellín y, al mismo tiempo, como una oportunidad para enriquecer su oferta turística y cultural.
La ciudad avanza en esa apuesta por conectar arte, cultura, territorio y turismo. Un ejemplo de ello es la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín (BIAM), cuya edición anterior alcanzó cerca de 700.000 personas, tuvo presencia en más de 15 sedes y espacios del territorio y registró un impacto superior a 9 millones de personas en canales digitales, consolidándose como una plataforma de encuentro entre artistas, públicos, instituciones y territorios.
Ahora, con “Cohabitar Mundos Comunes”, la BIAM 2027 no solo anuncia una nueva edición, sino que propone una nueva manera de mirar el territorio y de comprender el papel del arte frente a los mundos que compartimos. La próxima Bienal, propone conexiones entre arte, ciencia, tecnología y territorio, ampliando las posibilidades de acercar a residentes y visitantes a diferentes escenarios de Medellín y Antioquia desde la creación artística.
Este contexto fortalece una ciudad en la que el arte también se convierte en una invitación a viajar y descubrir. La Bienal de Arte Urbano, por ejemplo, convierte calles, muros y espacios públicos en escenarios de creación, memoria y encuentro, acercando a ciudadanos y visitantes a expresiones culturales que nacen de los barrios y de las dinámicas propias del territorio.
Sus intervenciones permiten descubrir lugares que no siempre hacen parte de los circuitos turísticos tradicionales y construir recorridos alrededor del arte, la historia, la arquitectura, la música, la gastronomía y las comunidades que habitan cada sector. Así, visitar Medellín puede significar también caminar sus barrios, interpretar un mural, conocer la historia detrás de una obra, conversar con sus creadores y comprender las transformaciones sociales y culturales que han marcado a la ciudad.
El arte como oportunidad para diversificar el turismo
Para el turismo, estas apuestas representan la posibilidad de ampliar y diversificar la oferta de experiencias de Medellín. El arte urbano puede convertirse en punto de partida para nuevos recorridos culturales, rutas temáticas, experiencias guiadas y productos turísticos capaces de conectar al visitante con diferentes zonas de la ciudad y distribuir los beneficios de la actividad turística hacia nuevos territorios.
También abre oportunidades para guías, operadores turísticos, artistas, gestores culturales, emprendimientos creativos, comercios, restaurantes y comunidades locales, que pueden integrarse alrededor de experiencias construidas desde la identidad y las particularidades de cada territorio. De esta manera, cultura y turismo se conectan con la economía creativa y generan posibilidades de desarrollo para quienes hacen parte de estos ecosistemas.
Esta oferta contribuye, además, a que Medellín continúe posicionándose como un destino que va más allá de sus atractivos tradicionales. Una ciudad en la que el visitante puede acercarse a su transformación desde múltiples lenguajes y encontrar experiencias asociadas con la creatividad, la cultura y el conocimiento.
En este sentido, la articulación entre la Secretaría de Turismo y Entretenimiento y la Bienal de Arte Urbano busca reconocer y potenciar el valor turístico de estas expresiones, conectándolas con la promoción de ciudad y con nuevas posibilidades de recorrido y apropiación del territorio.
Para quienes visitan Medellín, significa encontrar nuevas razones para explorarla y comprender sus historias desde el arte. Para quienes habitan y crean en sus territorios, representa una oportunidad para visibilizar sus procesos, fortalecer la economía local y participar de una actividad turística cada vez más conectada con la identidad de la ciudad.
Así, el arte urbano trasciende lo visual: se convierte en una herramienta de identidad, memoria, apropiación territorial y diversificación turística, capaz de generar encuentros entre quienes viven Medellín y quienes llegan a descubrirla. Porque conocer una ciudad también es acercarse a las historias que cuentan sus calles, a las personas que las transforman y a los mundos que allí conviven.