Alcaldía Sala de Prensa Noticias “Superé el moquillo”: la historia de Analí, la perrita de Medellín que está lista para encontrar un hogar

“Superé el moquillo”: la historia de Analí, la perrita de Medellín que está lista para encontrar un hogar

“Superé el moquillo”: la historia de Analí, la perrita de Medellín que está lista para encontrar un hogar

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Por: Texto: Hernán Muñoz Fotografías: Emmanuel Gómez Editor: Alonso Velásquez Jaramillo |

El aplauso comenzó antes de que Analí apareciera. Primero tímido. Después más fuerte, como si todos en el pasillo quisieran empujarla con las palmas hacia la vida qu...

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  • El aplauso comenzó antes de que Analí apareciera. Primero tímido. Después más fuerte, como si todos en el pasillo quisieran empujarla con las palmas hacia la vida que tantas veces estuvo a punto de escapársele.

    El clima era primaveral, pero ese día también olía distinto: olía a alivio, a celebración y a segundas oportunidades. Entonces apareció ella: pequeña, criolla, blanca con manchas cafés. Las orejas atentas y los ojos enormes, de esos que parecen haber visto demasiadas cosas para apenas tener dos años. Caminaba despacio por la calle de honor mientras decenas de manos se extendían para acariciarla. Algunos jóvenes del programa Parceros de la Alcaldía de Medellín la cargaron con una delicadeza casi maternal; otros se agachaban solo para decirle “qué valiente”. Ella respondía moviendo apenas la cola, todavía con esos pequeños tics involuntarios que el moquillo dejó marcados en su cuerpo como cicatrices invisibles de una guerra a la que sobrevivió.

    Su historia, su diagnóstico y su recuperación

    Hace unos meses, esa misma perrita parecía apagarse. Llegó rescatada de las calles en febrero. Tenía un año y seis meses y el cuerpo reducido por el hambre. Se le notaban los huesos bajo el pelo. La anemia le había robado fuerza y el síndrome neurológico le estremecía el cuerpo en movimientos involuntarios. Había algo profundamente triste en su mirada cansada, como si la calle la hubiera obligado demasiado pronto a desconfiar del mundo.

    Después llegó el diagnóstico más duro: distemper o moquillo canino. Una enfermedad viral devastadora, de mortalidad muy alta, que ataca el sistema respiratorio, digestivo y nervioso. En muchos casos, los perros dejan de comer, pierden movilidad, convulsionan o simplemente no logran resistir. En refugios y centros veterinarios, escuchar la palabra “moquillo” suele sentirse como escuchar una sentencia.

    Pero Analí decidió quedarse. Se quedó cuando apenas probaba bocados diminutos de comida, se quedó durante las madrugadas clínicas y los tratamientos eternos, se quedó incluso cuando su cuerpo temblaba solo. Y mientras peleaba por sobrevivir, el equipo veterinario del Centro de Bienestar Animal La Perla, de la Secretaría de Medio Ambiente, adscrito a la Alcaldía de Medellín, aprendió a conocer cada gesto suyo, la manera en que levantaba las orejas al escuchar voces conocidas, el miedo con el que se acurrucaba al principio y esa confianza lenta que empezó a nacerle cuando entendió que, por primera vez, nadie iba a abandonarla.

    Una de las personas en acompañarla fue la médica veterinaria Laura Durango. También estuvo allí en la calle de honor, observando cómo aquella perrita frágil que llegó casi derrotada ahora avanzaba entre aplausos. Había orgullo en sus ojos, pero sobre todo emoción. Porque quienes trabajan rescatando animales aprenden a no prometer milagros. Y, aun así, a veces ocurren.

    Analí caminaba lento, recibiendo caricias como quien apenas empieza a descubrir el amor. El pasillo se llenó de celulares grabando, de voces quebradas y de sonrisas inevitables. Algunos aplaudían fuerte; otros solo la miraban en silencio, conmovidos por esa pequeña sobreviviente blanca y café que parecía no entender del todo por qué tanta gente celebraba su existencia, tal vez porque ella no sabe que se convirtió en símbolo.

    La atención integral que ofrece la Alcaldía de Medellín

    “Superé el moquillo”: la historia de Analí, la perrita de Medellín que está lista para encontrar un hogar

    En Medellín, la Alcaldía ha logrado salvarles la vida a 378 perros diagnosticados con moquillo entre 2025 y lo que va de 2026. Detrás de cada cifra hay historias parecidas a las de Analí: animales rescatados del abandono, atropellados, desnutridos, enfermos o encontrados en condiciones extremas de vulnerabilidad. Muchos llegan sin vacunas, sin fuerzas y sin nadie que pregunte por ellos.

    Por eso la ciudad también intensificó las jornadas de vacunación contra el distemper y el parvovirus en los sectores donde más casos se reportan. Ya van más de dos mil vacunas aplicadas y la meta es llegar a diez mil, intentando cerrarle el paso a una enfermedad que sigue arrebatando demasiadas vidas silenciosamente.

    Pero aquella mañana en La Perla las cifras quedaron pequeñas frente a la escena. Porque Analí no era solo una paciente recuperada. Era la prueba viva de que el cuidado salva, de que una ciudad también puede construirse desde la compasión. De que el concepto multiespecie cobra sentido cuando una perrita que alguna vez fue invisible termina atravesando un corredor humano lleno de aplausos.

    Y mientras avanzaba entre brazos, caricias y lágrimas discretas, Analí parecía llevar algo más que su propia historia encima, llevaba la de todos los animales que todavía esperan que alguien les dé una segunda oportunidad.


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