Alcaldía
Contenido asociado a:
En el Aula Ambiental Manzanares, ubicada en la comuna 15 de Medellín, Guayabal, nacen poderosas iniciativas que promueven la educación ambiental y la conservación del ...
En el Aula Ambiental Manzanares, ubicada en la comuna 15 de Medellín, Guayabal, nacen poderosas iniciativas que promueven la educación ambiental y la conservación del territorio. Una de estas estrategias es liderada por Teresita Acevedo, dinamizadora comunitaria comprometida con la gestión ambiental en esa zona de nuestra capital.
Desde hace año y medio, Teresita protege con dedicación una de las especies más emblemáticas y amenazadas de Medellín: el carbonero de pluma (Calliandra medellinensis). Este árbol, de distribución limitada, se encuentra en pequeñas áreas de bosque húmedo premontano en Cundinamarca, Tolima y Antioquia, siendo nuestra ciudad el lugar donde la especie fue descrita por primera vez en 1926.
Según el ingeniero forestal Mauricio Jaramillo, las primeras muestras de esta especie fueron enviadas al Jardín Botánico de Nueva York, donde los botánicos Nathaniel Lord Britton y Joseph Nelson Rose la clasificaron como Calliandra medellinensis, identificándola como una nueva especie dentro del género de las Caliandras.

El carbonero de pluma es una especie casi exclusiva de Medellín, con una población reducida que lo coloca en estado crítico de extinción. Esta rareza la ha convertido en un símbolo de identidad y resistencia ambiental para la ciudad. Según el Sistema de Árbol Urbano de Medellín (SMU), solo hay alrededor de 34 ejemplares registrados, algunos de ellos declarados como árboles patrimoniales.
En 2023, la Mesa Ambiental de la comuna 15 y ciudadanos como Gloria Cecilia Jaramillo Quintero y Guillermo Acevedo, donaron algunas plántulas de esta especie al Aula Ambiental Manzanares.

De estas plántulas dos fueron sembradas frente a la entrada principal del aula, un espacio que, gracias al cuidado de Teresita, se ha transformado en un refugio de educación ambiental y conservación. Su dedicación busca no solo proteger estos árboles, sino también recolectar sus semillas y propagar la especie por toda la ciudad.
“El carbonero de pluma es muy importante porque hay muy pocos ejemplares. Queremos cuidarla, recolectar sus semillas y regalar nuevas plántulas para que florezca en todos los barrios de Medellín”, cuenta Teresita.

Este árbol puede alcanzar hasta 12 metros de altura y su frondosa copa sirve de refugio y alimento para diversas especies, especialmente polinizadores. Además, su resistencia al clima cálido y soleado de Medellín lo hace ideal para los ecosistemas urbanos, donde desempeña un papel clave en la regulación ambiental. Teresita ha observado que uno de los árboles sembrados crece más rápido debido a su mayor exposición al sol, lo que resalta la importancia de entender las condiciones óptimas para su desarrollo.
El Aula Ambiental Manzanares es un ejemplo de cómo la educación ambiental y la restauración ecológica pueden ser herramientas poderosas para la conservación. Además del trabajo con la Calliandra medellinensis, en este espacio se desarrollan proyectos innovadores como un mariposario, huertas de aromáticas, cultivo de orellanas y un sistema experimental de acuaponía. Sin embargo, el carbonero se ha convertido en el corazón del aula por su rareza y su capacidad para conectar a la comunidad con la biodiversidad local.
Gracias al trabajo en el aula, ya se han recolectado las primeras semillas de Calliandra medellinensis, con el objetivo de crear un banco de germinación que permita producir nuevas plántulas. Estas serán distribuidas en otros barrios, promoviendo la sensibilización sobre la importancia de proteger especies endémicas como parte del patrimonio natural de Medellín.
Este esfuerzo y otras acciones educativas ambientales del aula cuentan con el apoyo de la Administración Distrital de Medellín, a través de proyectos de la Secretaría de Medio Ambiente y recursos del Programa de Planeación del Desarrollo Local y Presupuesto Participativo. Así, iniciativas comunitarias como las lideradas por Teresita Acevedo muestran cómo las acciones locales pueden generar transformaciones significativas.

Teresita y su trabajo con la Calliandra medellinensis son un ejemplo inspirador de cómo pequeños actos pueden sembrar esperanza y construir un mañana más verde para Medellín.
Contenido asociado a