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En lo alto de la comuna 16 (Belén), donde Medellín empieza a volverse montaña, hay una vereda que guarda una historia de amor que nació entre lomas, resistencias y reciclaje.
Gloria Eugenia Restrepo Cardona y Luis Alberto Gordón Cadavid se conocieron en la adolescencia. Ella tenía 15 años. Vivían cerca, se cruzaban en la calle y se gustaban. Pero el destino tenía otros planes. Gloria se comprometió con otra persona, con quien tuvo una relación de cuatro años. La vida, con su mezcla de tragedia y segundas oportunidades, la dejó sola. Fue entonces cuando Luis apareció de nuevo y, esta vez, para quedarse.
Llevan 30 años casados por la iglesia. Viven en la vereda San José del Manzanillo del corregimiento Altavista, ubicado en el suroccidente de Medellín. Desde allí bajan a diario con su coche improvisado, los costales, el sombrero, la rutina y el afecto. Son recicladores. Una dupla que camina unida, bajo el sol o la llovizna, recuperando lo que otros desechan, transformando residuos en oportunidad y, al mismo tiempo, limpiando la ciudad que aman.
Luis Alberto empezó recogiendo huesos y chatarra. Con los años entendió que el reciclaje era más que un rebusque: un oficio, una responsabilidad y un camino. Gloria lo acompañó. Aprendió con él, se sumó a sus recorridos y juntos fueron afinando el ojo y la técnica. Hoy saben exactamente qué sirve y qué no. Distinguen el plástico por tipo, el cartón por estado, el vidrio por color.

La Alcaldía de Medellín reconoce el valor del reciclaje para la sostenibilidad de la ciudad.
Salen muy temprano, cuando Medellín aún bosteza. Caminan cuadras enteras. Rebuscan entre bolsas, canecas y cajas. A veces otros ciudadanos los esperan para entregarles el material limpio y separado; otras veces enfrentan el rechazo o la indiferencia. Pero no se rinden. “Yo recojo todo lo que haya en la calle: un frasquito, un papel, un plástico, una botella; lo empaco en costales y lo amarro en un coche. Voy limpiando y dejando todo limpio en la calle”, cuenta Luis Alberto, sin alardes, como quien describe una misión.
Esa misión tiene también un respaldo colectivo. “Pertenecemos a Coraseares; nos ayudan mucho y nos han capacitado”, afirma él.

Coraseares es una organización que ha liderado procesos de inclusión, formación y conciencia del reciclaje en la ciudad. Gracias a ese trabajo y al apoyo de la Alcaldía de Medellín, hoy Luis y Gloria tienen carnet, reconocimiento y, sobre todo, tranquilidad. “La Alcaldía de Medellín nos ha apoyado con la carnetización y eso es muy importante, entonces ya podemos trabajar libremente. Nos han invitado a reuniones, han reconocido nuestra labor”, dice Luis Alberto, en tanto que Gloria, a su lado, reafirma: “El acercamiento cada vez es mejor”.
Ambos saben que el reciclaje no es solo para sobrevivir; es para construir. “Este oficio es muy importante porque se le hace aseo al barrio, a la ciudad y se evita la contaminación”, agrega él con la convicción de quien entiende que su labor impacta directamente en el bienestar colectivo.

Con un evento, la Alcaldía de Medellín reconoció la labor de los recicladores.
Sus pasos, lentos y firmes, avanzan cada día por las calles del suroccidente. A veces la pareja se toma de la mano. En otras ocasiones él empuja el coche mientras ella lo organiza. Son cómplices, compañeros y socios. Aunque los años pesan, el amor y el trabajo compartido los mantienen en pie.
En un evento organizado por la Administración Distrital fueron fotografiados tomados de la mano, vistiendo iguales, con su chaleco verde. No hubo discurso que dijera más. Ellos quieren continuar trabajando y seguir juntos. Para ellos, limpiar la ciudad es también una forma de cuidarla y amarla.
Porque Medellín, la ciudad de la gente, también se construye desde el reciclaje, desde los oficios humildes que sostienen la vida urbana, desde esas parejas que no solo caminan por necesidad, sino por elección. Gloria y Luis lo han elegido todo: el oficio, el compromiso y, especialmente, elegirse el uno al otro todos los días, desde hace décadas.
Separar los residuos es una tarea doméstica y un acto de respeto hacia quienes, como Gloria y Luis, recorren las calles transformando desechos en oportunidades. Cada botella limpia, cada cartón sin contaminar, es una forma de reconocer su trabajo y dignificar su oficio. En la vereda, en el barrio o en la ciudad entera, reciclar bien es también elegir: elegir cuidar el ambiente, elegir no ensuciar lo que otros limpian con sus manos, elegir construir juntos una Medellín más justa y más viva.
Teniendo en cuenta el rol fundamental que desempeñan quienes reciclan, la Alcaldía de Medellín entregó 12 reconocimientos al liderazgo, la historia y el progreso de este oficio en la ciudad. Las cifras reflejan una labor silenciosa pero poderosa: más de 100 000 toneladas de material reciclable se aprovechan cada año, gracias a la dedicación de más de 5000 personas, según el censo de recicladores 2025.
“La Administración Distrital apoya su oficio con capacitaciones, en formulación de proyectos; por ejemplo, en articulación con el SENA, se certifican competencias laborales. Además, algunas organizaciones se benefician de la suscripción y renovación de comodatos para el uso de bienes inmuebles; estos comodatos han representado importantes ahorros operativos para las organizaciones beneficiarias, que han registrado ahorros de hasta 216 millones de pesos anuales cada una”, expresa la secretaria (e) de Medio Ambiente, Elizabeth Coral Duque.
A través de estos apoyos, el Distrito busca seguir reconociendo a quienes, como Gloria y Luis, caminan todos los días por Medellín con un propósito: transformar lo descartado en valor y construir con sus manos una ciudad más limpia, más digna, más humana.

“El trabajo de los recicladores no solo alivia la presión sobre nuestro relleno sanitario y embellece nuestro entorno urbano, sino que también genera ingresos, fomenta el empleo y dinamiza un mercado de materias primas secundarias, esencial para la economía circular, competitividad y la innovación”, señala Manuela García Gil, subsecretaria de Servicios Públicos, adscrita a la Secretaría de Gestión y Control Territorial.