Alcaldía Sala de Prensa Noticias Caminar los corregimientos de Medellín para entender la ciudad

Imagen de funcionarios y personal de Corantioquia en una quebrada

Caminar los corregimientos de Medellín para entender la ciudad

Contenido asociado a:

Pertenece a las secretarías:

Gerencia de Corregimientos | Medellín en Historias
Por: Por: Ana Carolina Sánchez Rave - Fotos: Andrea Orozco y Gabriel Jaime Ramírez - Editor: Alonso Velásquez Jaramillo. |

En Medellín, la ruralidad también habla. Y para escucharla, hay que salir de la oficina, caminar la montaña, tocar la tierra húmeda, mirar el cauce de una quebrada y ...

Compartir en:
  • En Medellín, la ruralidad también habla. Y para escucharla, hay que salir de la oficina, caminar la montaña, tocar la tierra húmeda, mirar el cauce de una quebrada y detenerse frente a una ladera que lleva años contando silenciosamente su propia historia.

    Así comenzó este mes de junio con un recorrido técnico entre la Alcaldía de Medellín y Corantioquia por los corregimientos de Santa Elena, San Cristóbal y Altavista: una caminata compartida para observar de cerca las dinámicas del territorio, el estado de los suelos de protección y los ecosistemas naturales que hoy hacen parte del proceso de concertación ambiental en el marco de la revisión de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

    No fue un recorrido cualquiera. Mientras el viento movía los árboles sobre las montañas y las nubes se abrían sobre los paisajes rurales del Distrito, equipos técnicos y profesionales ambientales avanzaban entre caminos veredales, recorriendo quebradas y analizando aspectos relacionados con la ocupación del territorio, las amenazas por movimientos en masa, las inundaciones, las avenidas torrenciales, los cultivos y las dinámicas ambientales presentes en cada sector. Allí, donde los mapas y los documentos encuentran sus límites, el territorio se convierte en la conversación más importante.

    Desde lo alto de San Cristóbal, el paisaje parecía recordarles a todos por qué Medellín no puede entenderse únicamente desde lo urbano. La ruralidad ocupa cerca del 70 % del territorio distrital y en ella habitan no solo comunidades campesinas y tradiciones históricas, es también el lugar de los bosques, las fuentes hídricas, la biodiversidad y buena parte de los ecosistemas que sostienen la vida urbana.

    La ruralidad no es la periferia de Medellín, es su equilibrio.

    En medio del recorrido, Sandra Zapata, arquitecta del Departamento Administrativo de Planeación, destacó la importancia de estos espacios de trabajo conjunto: “Es importante la articulación de las dos entidades porque el Distrito tiene unos límites muy definidos bajo el concepto de territorio y la autoridad ambiental tiene unos límites definidos bajo un ecosistema natural que no necesariamente son los mismos. Ahí es donde es necesario que las dos entidades nos articulemos para garantizar la sostenibilidad del territorio”.

    Y es precisamente esa palabra, sostenibilidad, la que aparece una y otra vez mientras avanzan los recorridos. Porque la revisión del POT no solo habla de normas urbanísticas. Habla de lo fundamental, cómo proteger las quebradas que atraviesan los corregimientos, cómo evitar que nuevas ocupaciones se desarrollen en zonas de amenaza, cómo conservar los paisajes rurales y cómo permitir que el desarrollo dialogue con la naturaleza sin destruirla.

    En una de las paradas, junto a una corriente de agua que baja entre piedras enormes y vegetación espesa, el biólogo Adolfo León Correa Silva, profesional especializado de la Subdirección de Ecosistemas de Corantioquia, resumía el desafío: “Los municipios, y en este caso el Distrito, tienen unos territorios donde existen intereses de desarrollo entre lo particular y lo público, y ese interés puede chocar con el equilibrio ecosistémico natural. En este caso, la autoridad ambiental entra a esa labor de arbitraje, conciliación y mediación para que ese desarrollo esté acorde con la realidad del ecosistema”.

    Imagen de funcionarios mirando una quebrada desde un puente

    Reconocer el territorio

    La escena parecía explicar por sí sola lo que significa ordenar un territorio como Medellín: una ciudad que crece entre montañas, quebradas y pendientes vivas. La relación que se construye entre algunos profesionales revisaba mapas en sus celulares, otros observaban taludes, recorrían cauces o analizaban intervenciones construidas para mitigar riesgos. En sectores de Altavista y San Cristóbal, las conversaciones giraban alrededor de inundaciones, procesos erosivos y movimientos en masa. No como conceptos lejanos, sino como realidades que impactan viviendas, caminos y comunidades enteras.

    Por eso, más allá de la lectura técnica de documentos, el recorrido se convirtió también en una experiencia sensible de reconocimiento territorial. “Esta conciliación entre la autoridad ambiental y el distrito gana más claridad cuando no solamente se hace desde un documento técnico, sino haciendo contacto directo en territorio entre ambas partes”, decía Correa Silva mientras el grupo avanzaba junto a la quebrada. “Allí se logra percibir no desde la teoría sino desde la vivencia de esa realidad territorial”.

    La revisión de mediano plazo del POT incorpora precisamente temas asociados a gestión del riesgo, amenazas por inundación, movimientos en masa y avenidas torrenciales, reconociendo que planear significa anticiparse y proteger la vida. Pero en los corregimientos de Medellín también hay algo más profundo que cifras y estudios: hay memoria, patrimonio, cultura campesina y una relación cotidiana con el paisaje que todavía resiste.

    Está el agua que baja fría desde las montañas de Santa Elena. Los bosques que aún abrazan partes de San Cristóbal. Los cultivos, las fondas, las casas dispersas sobre las laderas y los caminos donde todavía la ciudad parece respirar más lento.

    Por eso estos recorridos no solo buscan concertar determinantes ambientales. También permiten enriquecer las conversaciones técnicas, reconocer las realidades del territorio y dar el primer paso con esta articulación institucional que acompañará el proceso de concertación entre la Alcaldía de Medellín y Corantioquia. Una tarea conjunta que busca proteger la ruralidad, gestionar los riesgos y cuidar el equilibrio ambiental que sostiene la vida del Distrito.

    Y quizá por eso, entre botas llenas de barro, mapas desplegados y conversaciones técnicas bajo el sol de los corregimientos, la sensación que quedaba al final del recorrido era simple pero poderosa: el territorio siempre habla mejor cuando se camina. Porque planear Medellín también significa escuchar sus montañas, comprender sus quebradas y tomar decisiones responsables para cuidar el presente y el futuro de la ciudad.


    Acércate a la Alcaldía de Medellín

    Ir al contenido