Alcaldía Sala de Prensa Noticias Linda Calle: 30 años caminando por Medellín y dejando huellas en el corazón de varias generaciones

Imagen Linda Calle (4)

Linda Calle: 30 años caminando por Medellín y dejando huellas en el corazón de varias generaciones

Contenido asociado a:

Pertenece a las secretarías:

Medellín en Historias
Por: Katherine Quintero Guzmán Editor; Alonso Velásquez Jaramillo |

Tiene el cabello de color naranja, una sonrisa que parece estar siempre lista para recibir a alguien y un vestido que difícilmente pasa desapercibido. Sus colores vivos,...

Compartir en:
  • Tiene el cabello de color naranja, una sonrisa que parece estar siempre lista para recibir a alguien y un vestido que difícilmente pasa desapercibido. Sus colores vivos, sus medias verdes, sus zapatos y esa energía que transmite, incluso antes de pronunciar una palabra, hacen que los niños quieran acercarse a ella. Es imposible verla y no reconocerla.

    Linda Calle tiene una manera particular de presentarse. No necesita explicar demasiado quién es, porque durante 30 años se ha encargado de construir su propia historia en Medellín. Ha estado en colegios, barrios, parques, actividades comunitarias y encuentros con niños, niñas y familias, llevando consigo un mensaje que comenzó hablando de limpieza y terminó convirtiéndose en una conversación mucho más profunda sobre el amor por la ciudad.

    Hoy, cuando se cumplen tres décadas desde su nacimiento, tuve la oportunidad de sentarme a conversar con ella. Y mientras hablamos, es inevitable sentir que no estoy frente a un personaje cualquiera. Estoy frente a alguien que ha visto crecer la ciudad, que ha acompañado generaciones enteras y que tiene una colección de recuerdos que seguramente ocuparía muchas páginas.

    Su nacimiento

    Lindacalle_historia_1

    Le pregunto por sus primeros años y su rostro parece cambiar. Como si volver a 1996 fuera también regresar a una época en la que todo estaba comenzando. “Yo nací en 1996. En ese momento comenzó esta historia que hoy me permite celebrar 30 años acompañando a Medellín”.

    Su historia comenzó de la mano de Empresas Varias de Medellín, como un personaje pensado para hacer pedagogía y acercarse especialmente a la infancia. La actriz Paola Rueda fue la primera que se puso en la piel de este personaje para llevar mensajes relacionados con el buen manejo de los residuos y con la cultura ciudadana frente a este tema y con el paso de los años, han sido varias las personas que la han caracterizado.

    En sus primeros años, su presencia estuvo ligada a las actividades de educación sobre el manejo adecuado de los residuos y la importancia de mantener limpia la ciudad, pero con el paso del tiempo, Linda Calle descubrió que su mensaje podía llegar mucho más lejos. “Yo entendí que hablar de residuos era solamente el comienzo. Lo que realmente quería enseñarles a los niños era que la ciudad también es nuestra casa y que cuidarla es una manera de demostrar cuánto la queremos”.

    Imagen Linda Calle (5)

    Y quizás esa sea una de las razones por las que ha logrado permanecer durante tanto tiempo en la memoria de los medellinenses. Porque nunca llegó a los colegios para dar una clase más. Llegó para jugar, cantar, hacer teatro, conversar y convertir algo tan cotidiano como recoger un residuo o separarlo correctamente en una enseñanza que pudiera quedarse en la memoria.

    “He visto crecer a Medellín”

    Mientras conversamos, le pregunto qué ha cambiado durante estos 30 años. La respuesta parece sencilla, pero detrás de ella hay tres décadas de historia. “Ha cambiado muchísimo. Han cambiado las calles, los barrios, la tecnología, la forma en que nos comunicamos y, por supuesto, también han cambiado los niños”, me cuenta. Y tiene razón.

    Los niños y niñas que conocieron a Linda Calle en sus primeros años ya hoy son adultos. Algunos seguramente tienen hijos y quizás alguna vez les contaron que, cuando eran pequeños, había un personaje de colores que llegaba a sus colegios para enseñarles a cuidar la ciudad. Esa es una de las partes más bonitas de su historia: haber pasado de una generación a otra.

    Le pregunto si recuerda a esos niños y sonríe. “Claro que sí. Una de las cosas más bonitas que me han pasado es encontrar personas que ya son adultas y que me dicen: ‘Yo te vi cuando estaba pequeño’, ‘tú fuiste a mi colegio’ o ‘yo me acuerdo de las actividades que hacíamos contigo’. Es muy bonito saber que algo que hiciste hace tantos años todavía vive en la memoria de alguien”.

    Imagen Linda Calle (2)

    Y mientras la escucho, pienso que hay recuerdos que no necesitan fotografías para permanecer, basta una canción, un personaje o una experiencia de infancia para que regresen inmediatamente. Linda Calle es precisamente eso para muchas personas: un recuerdo compartido, una parte de la infancia de Medellín.

    De hablar de residuos a hablar de ciudad

    Durante la conversación aparece una palabra que parece atravesar toda su historia: enseñar. Porque ella no solamente ha hablado de qué hacer con los residuos. También ha hablado de responsabilidad, convivencia, respeto y de la relación que cada ciudadano tiene con los espacios que habita.

    “Yo siempre he creído que cuando un niño aprende algo, también puede llevar ese mensaje a su casa. Por eso era tan importante para mí hablarles a ellos. Porque un niño puede llegar donde sus papás y decirles: ‘Esto no se hace así’, ‘esto se separa’, ‘esto no se tira al piso’. Y de esa manera el mensaje empieza a crecer”, explica.

    Antiguas Linda Calle_1

    Esa forma de enseñar, a través del juego y del encuentro, se convirtió en una de las características que marcaron su recorrido. Y en ese camino no estuvo sola. Desde 2017 apareció Pepe, su compañero de aventuras y un personaje dedicado a reforzar los mensajes relacionados con el aprovechamiento de los residuos.

    Pepe llegó a acompañarme y juntos empezamos a hablar de algo muy importante, que los residuos no siempre son basura. Hay cosas que podemos aprovechar, separar y transformar. Él llegó a complementar ese mensaje que yo venía llevando desde hacía muchos años”, cuenta.

    Desde entonces, ambos han recorrido diferentes espacios llevando el teatro y la pedagogía como herramientas para hablarle a la ciudadanía de una manera cercana.

    Treinta años que también caben en una fotografía

    En las fotografías de sus primeros años hay algo que llama especialmente la atención, Linda Calle se ve diferente, pero al mismo tiempo es inconfundible. Han cambiado algunos detalles de su apariencia, han cambiado los escenarios y también las generaciones que la rodean, pero hay algo que permanece, esa imagen alegre y colorida que se convirtió en parte de su identidad.

    “Cuando uno comienza algo, nunca sabe hasta dónde va a llegar. Yo creo que ninguno de nosotros imaginaba que esta historia iba a durar tanto. Y hoy miro hacia atrás y pienso en todo lo que hemos recorrido”. Y ese recorrido ha sido enorme.

    En los últimos cinco años, Linda Calle y su elenco han participado en más de 1000 actividades y han llegado, en promedio, a unas 30 000 personas cada año. Son cifras importantes, pero cuando se habla de una historia como esta, los números parecen quedarse cortos.

    Porque ninguna cifra puede contar cuántos niños llegaron a sus casas después de una actividad para contarle a sus padres lo que habían aprendido. Ningún número puede medir cuántas personas todavía recuerdan su paso por un colegio.

    Y tampoco existe una estadística capaz de explicar qué significa encontrarse, 20 o 30 años después, con alguien que te diga: “Yo me acuerdo de ti. Eso es lo que más me emociona. Saber que mi historia también hace parte de la historia de otras personas”, dice.

    Aprendió a hablarle al mundo digital

    Antiguas Linda Calle_2

    No somos la misma ciudad de 1996. Y ella tampoco podía quedarse quieta. La tecnología transformó la manera de comunicarnos y de aprender, y ella decidió entrar también en esos nuevos espacios.

    En 2025 llegó LindaBot, una nueva herramienta que permitió llevar sus mensajes a escenarios digitales y acercarse a otras generaciones. “Yo entendí que si quería seguir llegando a los niños y a las familias tenía que aprender nuevas maneras de comunicarme. No podía quedarme solamente en los espacios que conocía. Medellín cambió y yo tenía que cambiar con ella”, manifiesta.

    Antiguas Linda Calle_10

    Pero hay algo que no ha cambiado: su mensaje. Porque detrás de las nuevas herramientas, de las nuevas tecnologías y de las nuevas formas de encontrarse con la ciudadanía, sigue estando aquella misma idea con la que comenzó hace tres décadas: que cada persona puede hacer algo para cuidar la ciudad.

    Una pregunta que sigue vigente

    Y en medio de la conversación, le pregunto qué quisiera decirle hoy a Medellín. Se toma un momento, sonríe y afirma: “Quiero decirles que esta ciudad es de todos. Que cada calle, cada parque, cada barrio y cada espacio que compartimos merece nuestro cuidado. A veces pensamos que para transformar una ciudad necesitamos hacer grandes cosas, pero muchas veces todo comienza con algo tan sencillo como no arrojar un residuo al piso, separarlo correctamente o enseñarle a otra persona por qué es importante hacerlo”.

    Y entonces entiendo que quizás esa es la verdadera razón por la que su personaje ha conseguido permanecer durante 30 años en la memoria de la gente. Porque nunca habló únicamente de basura, porque también habló de pertenencia, de responsabilidad, de respeto y de aprender que Medellín no es solamente el lugar donde vivimos, sino también el espacio que construimos todos los días con nuestras decisiones.

    Treinta años después de aquella primera aparición, Linda Calle sigue teniendo la misma misión, aunque ahora la cuente de nuevas maneras. Sigue llegando a los niños y niñas, sigue encontrándose con las familias, sigue apareciendo en actividades, sigue enseñando y sigue siendo reconocida por quienes alguna vez fueron pequeños y hoy, al verla, vuelven por un instante a aquella infancia en la que una mujer de colores llegaba para hablarles de algo tan sencillo e importante: cuidar la ciudad que queremos.

    Antes de despedirnos, le hago una última pregunta: ¿qué siente al cumplir 30 años? Su respuesta resume toda nuestra conversación. “Siento gratitud por haber podido acompañar a tantas generaciones, por haber recorrido Medellín y por seguir teniendo la oportunidad de enseñar. Treinta años son muchos, pero yo siento que todavía tengo mucho por contar y mucho por aprender”.

    Y ahí está Linda Calle. La de antes y la de ahora. La que aparece en las fotografías antiguas y la que hoy continúa caminando por nuestra ciudad con sus colores, su sonrisa y su mensaje. La que conocieron nuestros padres, la que recuerdan quienes hoy son adultos y la que todavía tiene nuevos niños por conocer.

    Porque quizá cumplir 30 años no significa mirar hacia atrás y cerrar una historia, para Linda Calle significa algo diferente: es seguir caminando, seguir enseñando y seguir ayudando a que Medellín entienda que cuidar la ciudad también es una manera de quererla.


    Acércate a la Alcaldía de Medellín

    Ir al contenido