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La Secretaría de Cultura Ciudadana del Distrito de Medellín inició la fase de postulación para la declaratoria del tango como Patrimonio Cultural Inmaterial, con el respaldo de cultores y gestores que han mantenido y protegido esta importante tradición en la ciudad. Un ejemplo es Robiro Ocampo, bailarín de tango, quién por tradición familiar, fabrica los zapatos especiales para quienes disfrutan de esta manifestación cultural.
En el corazón del patrimonial barrio Prado, vecino al Centro de Medellín, a unos pasos del parque, está D’Raso, uno de los pocos lugares de la ciudad en donde se fabrican artesanalmente zapatos exclusivos para bailar tango. Su creador y dueño, Robiro Ocampo, recibe con orgullo a los clientes, muchos de ellos extranjeros, que encuentran allí el implemento indispensable para la correcta ejecución de los pasos.
“Para todo existe una herramienta”, dice Robiro. “Un futbolista profesional sin unos buenos guayos no va a ser el mejor. Así mismo, el que es bailarín necesita un zapato diseñado a la medida. ¿Por qué? Porque en el baile surgen muchos movimientos complejos, saltos, impactos y movimientos rastreros; entonces tiene que ser un zapato liviano, funcional, flexible, reforzado… para que cuando haya un salto, el tacón no vuele, o una correa se reviente. Y liso, pero no resbaloso, para poder hacer rotaciones y pivots”.

La vitrina de D’Raso es un deleite: elegantes stilettos o zapatosmde de tacón puntilla de siete pulgadas, con diseños vibrantes, al lado de cocacolos masculinos, al mejor estilo de los años 20, y de zapatos especiales para flamenco, con sonoras tachuelas en el tacón.
Se trata de una empresa creada por Robiro hace 28 años, y que une sus dos tradiciones familiares: el baile del tango y la zapatería artesanal. A los 18 años, Robiro aprendió a bailar en el barrio Manrique, y desde ese momento lo incorporó a su vida. “Yo no sabía bailar, y mis amigos se burlaban bastante, entonces decidí meterme a clases de baile. En el barrio había un gran profesor, Fernando Heredia, y con él empecé a bailar porro, salsa y ritmos tropicales, pero él tenía un grupo de baile infantil, especializado en coreografías de tango, y a partir de ahí se me abrió ese portal… y ese portal cambió mi vida, porque desde eso empecé el arte del tango a nivel profesional”.
En su infancia, el barrio Manrique era puro tango. “Allí la tradición es enorme”, cuenta Robiro. “En las calles los escuchábamos en las cantinas, y las señoras los oían mientras barrían. Y recuerdo las tangovías, en la 45, que eran una gran fiesta”.
Después de cuatro años de aprendizaje, Robiro empezó a dar clases y a hacer presentaciones artísticas: “Trabajé en escuelas, integré grupos, viajé… Estuve en Argentina varias veces, en competencias a nivel mundial”.
Y ya como bailarín profesional, Robiro recuperó otra tradición familiar: su padre, zapatero durante 50 años, enseñó el oficio a los cuatro hijos, y él encontró en ese conocimiento la posibilidad de diseñar y fabricar los zapatos que se requieren para hacer mejor el trabajo y junto con su esposa Sandra, también bailarina y diseñadora, empezó un proceso de “ensayo y error”, como dice él, hasta encontrar “un zapato acorde, funcional, cómodo y duradero”. El paso siguiente: montar su propia empresa.
Desde su pasión por el baile del tango y su aporte en la conservación de un oficio artesanal al servicio de esta manifestación artística, Robiro Ocampo ocupa un lugar especial en la preservación de una tradición cultural de la ciudad, que está en proceso de convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial -PCI- del Distrito de Medellín.
Según el Decreto 2358 de 2019, del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el Patrimonio Cultural Inmaterial está conformado por “los usos, prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas tradicionales que se transmiten de generación en generación y reafirman la identidad de una comunidad, colectividad o grupo humano”.
Una manifestación cultural entra a ser parte del patrimonio cultural inmaterial cuando es reconocido como tal por una comunidad, como parte de su identidad y su tradición, cuando se convierte en un saber y las nuevas generaciones lo heredan y se comprometen a seguir transmitiéndolo.
En Medellín, el tango es tradición y es arraigo: cientos de artistas, gestores y organizaciones culturales, investigadores y cultores de esta manifestación han apoyado la postulación que ha hecho la Secretaría de Cultura Ciudadana del Distrito de Medellín al Consejo Distrital de Patrimonio, para que los saberes, prácticas y expresiones del tango se integren a la Lista Representativa de Patrimonio Inmaterial del Distrito (LRPCID).
En su reunión del pasado 9 de septiembre, el Consejo Distrital le dio vía libre a la Secretaría de Cultura Ciudadana para adelantar la formulación del Plan Especial de Salvaguardia (PES), un proceso que se desarrollará entre 2026 y 2027. Este instrumento reúne un conjunto de propuestas y acuerdos orientados a garantizar la sostenibilidad de este Patrimonio Cultural Inmaterial a lo largo del tiempo, mediante acciones de documentación, investigación, preservación, protección, promoción, fomento, transmisión y revitalización.
El PES se concibe como un acuerdo social para promover el respeto por la tradición y la sensibilización de la comunidad portadora, así como de los demás actores sociales involucrados. Y Robiro Ocampo, al igual que cientos de portadores de la tradición tanguera en Medellín, consideran que la posible declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial del Distrito es “un reconocimiento que nos merecemos”.
Él ya no hace presentaciones en público, como lo hacía antes, pero lleva el tango en las venas. No solo contribuye a su preservación, diseñando y fabricando un elemento fundamental para el baile, sino que se ha encargado, junto con su esposa, de transmitir esta pasión a sus hijos Miguel y Samantha, bailarines avezados, que disfrutan con sus padres las milongas a las que asisten cada ocho días.

La postulación del tango como PCI del Distrito de Medellín coincidió con la celebración en la ciudad del Mes del Patrimonio, en el pasado septiembre; para ello, el Distrito celebró esta fecha especial con cerca de 60 actividades, entre ellas recorridos patrimoniales, charlas, exposiciones y carreras de observación. Todas con entrada libre y diseñadas para el disfrute de visitantes de todas las edades.
La conmemoración del patrimonio se realiza en todo el territorio colombiano desde 1998, a partir de la promulgación del Decreto 853 del Ministerio de Cultura.