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María José tenía 11 años cuando un profesor proyectó en el salón un video que le cambió la forma de mirar el cielo. En la pantalla aparecía una niña que había viajado a la NASA tras participar en un programa de formación para jóvenes. Esa imagen se quedó con ella. Hoy se prepara para viajar a Estados Unidos y vivir una experiencia académica vinculada a la NASA, gracias a su talento, su creatividad y su interés por la tecnología.
Hoy, María José Patiño Medina cursa grado décimo en la Institución Educativa Lucrecio Jaramillo Vélez, en la comuna 11-Laureles, y se alista para viajar a Estados Unidos y vivir una experiencia académica con la NASA, furto de su talento y de ese interés que siempre ha demostrado por la tecnología.
“Yo conocí a la fundación ‘She Is Astronauta’ a los 11 años porque un profesor de un colegio nos mostró un video de una niña que había viajado a la NASA, que había hecho el mismo programa, y yo me interesé mucho. Yo quería participar, pero apenas este año tuve la oportunidad y fui seleccionada para ir”, recuerda.
Su curiosidad empezó mucho antes de cualquier convocatoria. “Desde muy pequeña me ha gustado mucho leer, y todo lo que se relaciona con la ciencia y la astronomía, porque a mí me encanta aprender y estudiar”, cuenta.

En el colegio, sus materias favoritas parecen de mundos distintos: artística y matemáticas. Para ella, sin embargo, son parte de una misma búsqueda. “El arte y la ciencia no tienen que irse por caminos separados, sino que siempre hay una conexión entre ellos. Eso es lo más maravilloso”, afirma. Esa mirada también se refleja en su formación: además de la media técnica en Desarrollo de Software en su colegio, estudia Diseño de Modas en el CESDE.
La idea que la llevó a ser seleccionada nació de algo que vio a su alrededor: compañeros que se desmotivaban porque no lograban entender los temas. “Cada estudiante es único y aprende a su manera, y me he dado cuenta de que muchas veces los estudiantes se desmotivan porque no entienden y los profesores no les explican como ellos aprenden”.
Así creó MindWay, una plataforma de neuro aprendizaje enfocada en cuatro estilos de aprendizaje: visual, auditivo, kinestésico y lectoescritor. Su funcionamiento es sencillo: el estudiante carga un PDF, un enlace, una guía o un texto sobre el tema que quiere aprender, y la inteligencia artificial de la plataforma lo lee y le propone convertirlo en un podcast, un video, un mapa conceptual o una presentación.
“Obviamente cada profesor no se puede enfocar en cada estudiante. Entonces MindWay lo que hace es que tú le mandas el tema que quieres aprender y te da las opciones para hacerlo de acuerdo con las cuatro formas de aprender”, señala. La herramienta incluye, además, una pestaña con el método Pomodoro, pensada para estudiantes que necesitan organizar sus tiempos al momento de estudiar.
Para dar vida a MindWay, María José utilizó Python en Visual Studio Code, el mismo lenguaje que estaba aprendiendo en la media técnica en Desarrollo de Software, que en su institución cuenta con el apoyo de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB).
“Como estaba aprendiendo al mismo tiempo en el colegio y mientras la desarrollaba, eso fue el apoyo esencial y la forma en la que pude llegar al resultado que tengo, que es la plataforma”, relata. Ahora, en esa misma formación, aprende Java, un lenguaje que describe como más complejo, y piensa seguir “metiéndome en proyectos y actividades para poder desarrollar esas capacidades y habilidades que tengo”.
Este proceso hace parte de las oportunidades que ofrece la educación pública de Medellín para acercar a los jóvenes a conocimientos y competencias que aporten a su futuro académico y profesional.
Su camino también ha pasado por el Modelo de Simulación de las Naciones Unidas de Medellín (MEDMUN), desarrollado a través de la estrategia Educación Complementaria de la Alcaldía de Medellín. Allí encontró otra de sus pasiones.
“En MEDMUN la experiencia fue muy chévere porque nos enseñaban a debatir, a dar nuestra opinión e investigar. Eso ayuda a dar más altura al momento de comunicar y opinar sobre diferentes temas. Y a mí me encanta la historia, entonces al investigar pude aprender mucho más”, dice.
La oportunidad llegó de la mano de la Fundación ‘She Is’, organización que impulsa la formación y el liderazgo de niñas y jóvenes en áreas como la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las artes y las matemáticas. Se espera que el viaje se realice en el primer semestre de 2027; allí, María José podrá ampliar sus conocimientos, acercarse al mundo de la exploración espacial y traer de vuelta aprendizajes para su crecimiento personal y académico.
Y cuando piensa en su futuro, la lista es larga: ingeniería aeroespacial, diseño de interiores, desarrollo de software, arquitectura, medicina, literatura o historia. Todas caben en sus planes.
Antes de emprender ese viaje, tiene clara la importancia de trabajar en las áreas de STEM, que les permite a las niñas potencia sus habilidades y por eso ella, la niña que un día vio en un video que era posible llegar a la NASA ahora es la protagonista de esa historia. Y, quizás, en algún salón de Medellín, otra niña la está mirando a ella.
Y cuando piensa en su futuro, la lista es larga: ingeniería aeroespacial, diseño de interiores, desarrollo de software, arquitectura, medicina, literatura o historia. Todas caben en sus planes.
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