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La revisión del Plan de Ordenamiento Territorial -POT- propone vincular la vivienda y el crecimiento urbano con las estaciones y los corredores de transporte masivo. El Desarrollo Orientado al Transporte -DOT- busca acercar oportunidades, favorecer los recorridos a pie y aprovechar mejor la infraestructura de Medellín.
El viaje al trabajo empieza antes de subir al metro. Comienza al salir de casa, caminar hasta una parada, cruzar una vía o esperar una conexión. Para quien estudia, acompaña a un familiar a una cita médica o busca empleo, ese trayecto puede definir qué tan accesibles son las oportunidades de la ciudad. Por eso, decidir dónde se construye vivienda también es decidir cómo se moverán sus habitantes.
Esa relación está en el centro del Desarrollo Orientado al Transporte -DOT-, y es una apuesta relacionada con la revisión de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial -POT-. Su propósito es articular el crecimiento urbano con las estaciones y los corredores de transporte masivo, combinando vivienda, comercio, servicios y recorridos peatonales. La cercanía debe traducirse en una conexión que las personas puedan usar en su vida cotidiana.
El tiempo también se planea
El diagnóstico recogido en marco de la revisión del POT muestra la presión sobre los desplazamientos. Con base en las encuestas origen-destino del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, registra que el tiempo promedio de viaje pasó de 36 minutos en 2017 a 39 en 2025. En esas mismas referencias, la participación de los viajes peatonales aumentó del 26 al 31 %. Caminar tiene un peso creciente que exige mejores condiciones en la calle.
La revisión propone un capítulo específico sobre el DOT, con normas urbanísticas diferenciadas para los entornos de estaciones y corredores de transporte masivo. Allí se plantea una estrategia de densificación que favorezca la construcción de vivienda, incluyendo la de Interés Social -VIS- y la de Interés Prioritario -VIP-. Además de lo anterior se busca una mezcla de usos más dinámica, que acerque a los habitantes con los servicios que necesitan y se mejoren las oportunidades para el comercio, mediante la implementación de primeros pisos activos. Se busca facilitar que más personas puedan habitar sectores conectados, aprovechando la infraestructura disponible y las condiciones de soporte del territorio.
El cambio tiene una implicación para la calidad de vida: las decisiones sobre vivienda y movilidad se conectan desde la planeación. Para que una persona que utiliza a diario el transporte público pueda encontrar vivienda en un sector con buena oferta de servicios, lo que puede facilitar sus desplazamientos. Para que esa posibilidad llegue a los hogares, se necesitarán proyectos y gestión que desarrollen las condiciones habilitadas por el POT.
La estación empieza en el andén
Un ejemplo permite entender la diferencia. Un edificio puede estar cerca de una estación y, aun así, exigir un recorrido difícil si el andén se interrumpe o el cruce resulta inseguro. La distancia en el mapa dice poco sobre la experiencia de una persona mayor, alguien con discapacidad o quien camina con un coche infantil. El enfoque DOT incorpora la accesibilidad peatonal y la integración entre transporte público y modos no motorizados.
La revisión propone priorizar una red peatonal continua, cómoda, segura y accesible, conectada con el Sistema Integrado de Transporte del Valle de Aburrá, con los equipamientos y con el espacio público. La urgencia también aparece en el diagnóstico: los peatones representaron el 36 % de las muertes por siniestros viales reportadas en 2025. Hacer caminable el entorno de las estaciones es una condición para que la cercanía contribuya al bienestar.
La topografía exige respuestas diferenciadas. Para los corredores viales con pendientes superiores al 6%, la estrategia se enfoca en la integración con otros modos como el transporte público, mediante conexiones con rutas alimentadoras o implementación de cicloparqueaderos de larga estancia en estaciones de transporte masivo. En Medellín, acercar las oportunidades requiere reconocer las condiciones reales de cada recorrido.
Un entorno donde también se resuelva la vida
La mezcla de usos complementa esa conexión. Activar los primeros pisos con actividades compatibles puede facilitar compras y servicios cotidianos cerca de la vivienda o del recorrido hacia el transporte. Pensemos en alguien que, al regresar de estudiar, puede comprar alimentos cerca de casa sin emprender otro viaje. Es una posibilidad que depende de cómo se organicen los usos y se diseñen los entornos.
La propuesta incluso transforma el concepto de estaciones tradicionales al habilitar la posibilidad de que estos espacios se conviertan en equipamientos multifuncionales o híbridos, mezclándose con otros equipamientos o incluso con comercio y servicios, de esta manera, por ejemplo, una estación podrá contar con restaurantes, tiendas, mercados e incluso consultorios que permitan aprovechar mejor cada espacio de la ciudad y mejorar la calidad de vida de las personas, disminuyendo los tiempos y la cantidad de viajes, generando la posibilidad de más tiempo libre para el disfrute de la población.
El POT aporta las reglas para relacionar vivienda, servicios, espacio público y transporte; su materialización requerirá inversión, proyectos y coordinación institucional. El resultado deberá leerse en la experiencia de quienes habitan Medellín: salir de casa, llegar con seguridad al transporte y encontrar mejores conexiones con el estudio, el trabajo y el cuidado. Allí, en ese trayecto cotidiano, el crecimiento urbano puede convertirse en calidad de vida.
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