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Las Zonas de Estacionamiento Regulado (ZER) son mucho más que espacios destinados a organizar las zonas de parquímetros de la ciudad. A través de este proyecto, Medell...
Las Zonas de Estacionamiento Regulado (ZER) son mucho más que espacios destinados a organizar las zonas de parquímetros de la ciudad. A través de este proyecto, Medellín promueve la movilidad y el uso adecuado del espacio público. Detrás de su funcionamiento hay personas que, con compromiso y vocación de servicio, hacen posible que cada usuario encuentre orientación y acompañamiento.
Una de esas personas es Yomar Selene Acevedo Torres, quien actualmente tiene 60 años, vive en el barrio Sucre, cerca de la Placita de Flores, es madre de tres hijos, esposa, abuela, una mujer que encuentra en su familia uno de sus mayores motivos de felicidad y desde hace 16 años y medio hace parte del equipo de impulsadores de las Zonas de Estacionamiento Regulado, en Medellín, laborando sin falta en el parqueadero de la 18, en Ciudad del Río.
Cuando habla de su vida fuera del trabajo, lo hace con la misma alegría con la que atiende a los usuarios cada día. En sus tiempos libres disfruta compartir con su nieta y con sus seres queridos y para ella, cada domingo tiene un significado especial, es el momento para reunirse alrededor de la mesa, preparar el almuerzo y disfrutar de la compañía de quienes más ama. «Ellos esperan que yo esté en la casa porque les preparo su mejor almuerzo, nos reunimos y todos compartimos», menciona con orgullo. Esa cercanía, el amor por los pequeños detalles y la dedicación que entrega a su familia son también valores que la acompañan en su labor diaria, donde el servicio, la amabilidad y el compromiso se han convertido en su sello personal.

Durante 18 años trabajó en una empresa donde encontró estabilidad, compañerismo y la tranquilidad de construir un proyecto de vida, sin embargo, un día todo cambió. La empresa cerró sus puertas y, después de años de trabajo, tuvo que enfrentarse a una realidad que nunca imaginó: quedarse sin empleo.
Recuerda aquel momento como uno de los más difíciles de su vida, de un día para otro pasó de tener una rutina definida a preguntarse qué haría en adelante. Permaneció alrededor de 15 días en casa, sin mucho ánimo, tratando de asimilar lo ocurrido, hasta que una amiga le tendió la mano y le pidió que llevara su hoja de vida para una nueva oportunidad laboral.

Cuando Yomar llegó a las Zonas de Estacionamiento Regulado ya era un programa que hacía parte de la dinámica de la ciudad de Medellín. Hoy, 27 años después de su implementación por parte de la Secretaría de Movilidad, continúa contribuyendo a la organización del estacionamiento en vía pública gracias al trabajo de personas que, como ella acompañan diariamente a la ciudadanía.

La transición no fue sencilla. Durante años había trabajado en espacios cerrados y ahora debía desempeñar sus labores en la calle, en medio del movimiento constante de la ciudad, el clima cambiante y el contacto permanente con cientos de personas, entonces llegaron las dudas, la más recurrente era si sería capaz de trabajar en la calle y la respuesta la encontró con el tiempo.
Fueron semanas que estuvieron llenas de aprendizajes y desafíos y el reto principal fue la manera tosca en que algunos usuarios respondían y, como cualquier persona, sintió la necesidad de contestar con la misma actitud. Sin embargo, decidió actuar diferente; comprendió que el respeto debía ser el punto de partida de cada conversación y que la mejor forma de relacionarse con las personas era saludar, escuchar, orientar y dar un trato amable y desde entonces convirtió el servicio en una de sus principales herramientas de trabajo.

Con el paso de los años empezó a notar situaciones que la inquietaban, veía hojas acumuladas sobre los senderos, piedras que dificultan el paso y raíces levantadas que representaban un riesgo para los usuarios, incluso presenció caídas y tropiezos de algunas personas que transitaban por el sector, entonces tomó la decisión de mantener el espacio limpio y organizado.
Desde ese momento comenzó a recoger hojas, retirar obstáculos y procurar que el entorno permaneciera en buenas condiciones, no porque esté dentro de sus funciones, sino porque entendió que cuidar el espacio público también es una forma de cuidar a las personas; en las pequeñas acciones que realiza cada día se refleja en como Yomar -a través de prácticas tan sencillas, pero tan ejemplares, como el cuidado de su metro cuadrado– despeja los senderos y mantiene limpio y organizado el espacio. Estas son algunas maneras de ayudar a conservar la ciudad, desde el lugar donde trabaja, aportando al bienestar de una Medellín más amable y segura.
Para Yomar, un lugar limpio transmite respeto, genera bienestar y refleja el cuidado que se tiene por quienes lo utilizan, quizás por eso la comunidad también ha empezado a cuidar de ella.
Hace algún tiempo, un usuario observó que pasaba largas jornadas de pie y decidió regalarle una silla para que pudiera descansar durante algunos momentos del día. Con frecuencia, algunos de ellos también le ofrecen agua durante las jornadas más calurosas o se acercan simplemente a saludarla. En una ocasión “un ciudadano me entregó una caja de frutas para que la compartiera con mi familia y eso fue lo que hice”, recuerda ella con gratitud.
Durante años ha construido vínculos basados en la confianza y el respeto. Lo comprobó en una ocasión particularmente difícil “cuando me informaron que habían robado varios espejos de algunos vehículos: Un taxista conocido me ayudó, salió a buscar a los responsables y logró recuperarme tres espejos”. Ese día Yomar entendió que aquel gesto iba mucho más allá de esos espejos: era una muestra de la relación que había construido con las personas a lo largo de los años.
Desde hace décadas ella practica el reciclaje como un hábito de vida. Lo hacía en sus empleos anteriores y continúa haciéndolo hoy; recoge papeles, separa residuos aprovechables, almacena botellas y tapas, y procura entregar personalmente estos materiales a quienes viven de esta labor. Incluso conserva la costumbre de donar prendas que ya no utiliza para que otras personas puedan aprovecharlas.

Hoy, su forma de actuar refleja cómo el cuidado de la ciudad comienza en las decisiones cotidianas de cada persona: Acciones como reciclar y mantener limpios los espacios se conectan con el proyecto estratégico Tacita de Plata, una iniciativa de la Alcaldía de Medellín que busca recuperar el orgullo por la ciudad a través del cuidado, la corresponsabilidad y el sentido de pertenencia. Porque construir una Medellín más limpia y amable no depende únicamente de las instituciones, sino también de personas que, como Yomar, entienden que cada acción cuenta.

Medellín es una ciudad que avanza gracias al compromiso de personas como Yomar, que cuida su mero cuadrado y hasta más. Su historia recuerda que el sentido de pertenencia se expresa en acciones cotidianas que transforman la vida de quienes comparten un mismo espacio.
Desde las Zonas de Estacionamiento Regulado (ZER), administradas y operadas por Terminales de Transporte de Medellín S. A., ella aporta todos los días a una ciudad más organizada, mientras demuestra que servir también es una forma de cuidar y construir comunidad.
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