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Él es un joven zapatero de 30 años que encontró en este oficio la oportunidad de servir a los demás y emprender en uno de los 58 módulos ubicados en el Paseo Bolívar del Centro de Medellín; una historia de tenacidad y superación
El barrio Caicedo, en la comuna 9 de Medellín vio crecer a Johan Leonardo Giraldo Villegas a quién la esperanza de encontrar nuevas oportunidades, lo llevaron rumbo al departamento de la Guajira, pero la violencia que se vivía allí, lo obligó a retornar a su lugar de origen.
De regreso a la capital antioqueña, la búsqueda incesante de encontrar un sustento para él y su familia le dieron la determinación para aprender un oficio, establecerse en el módulo #1 (puesto de venta para el Aprovechamiento Económico del Espacio Público -AEEP- del Paseo Bolívar en el Centro de Medellín y convertido, gracias a su tenacidad, en un emprendimiento que hoy genera empleo para él y cuatro personas más.
Johan es el tercero de cuatro hijos (tres hombres y una mujer) y a los 15 años tomó la decisión de migrar a La Guajira. “En ese momento el sueño mío era ayudarle a mi mamá con la casa porque estaba construyendo, la situación económica era muy dura, entonces era una forma de alivianarla”, cuenta Johan.
Con lo que ganaba trabajando en una tienda, terminó los estudios de bachillerato, ingresó al Servicio Nacional de Aprendizaje -SENA– a estudiar Gestión Empresarial y enviaba dinero para ayudarle a su madre. Pero su suerte cambió cuando víctima de extorsiones y amenazas se vio forzado a regresar a Medellín.
Un azar del destino lo llevó al Paseo Bolívar, pero fue su carisma, espíritu de superación y honestidad los que lo conectaron con el zapatero Luis Eduardo Quinchía. “Él estaba ahí trabajando solito en el módulo y yo le pregunté: ¿Necesita ayuda? Me miró y me dijo: ‘no’. Le insistí hasta que me respondió: ‘bueno, hágame pues este mandadito’ y así empecé a ayudarle. Recuerdo que el primer día me dio $5000 y me fui contento porque igual estaba aprendiendo”, recuerda Johan.
Poco a poco, se fue ganando la confianza de don Luis y él, le fue enseñando el oficio. Primero con pruebas simples como ampliar zapatos, luego con retos mayores bajando suelas y pegándolas; hasta llegar a trabajos más rústicos y minuciosos llenos de detalles.
Johan Leonardo se convirtió en un alumno aventajado y la calidad de su mano de obra hizo que se cotizara a tal punto que recibía trabajo de otros colegas. Mientras, a la par, continuaba con sus estudios en el SENA.
“Mi mamá me preguntaba: ‘¿Hijo, pero eso es un ratico? Porque usted está estudiando para ejercer’. Le respondía: “mamá es que el estudio no es solo para ejercer sino para construir. Yo estoy aprendiendo muchas cosas allá, pero la idea es cambiar la forma de pensar y emprender. Uno no solamente estudia para trabajar sino también para crear trabajo. Mi idea es crecer ya sea aquí o allá”, explicaba pacientemente Leonardo.
Realizó las prácticas obligatorias, alternando con el oficio de la zapatería y aunque una vez finalizadas le ofrecieron vincularlo laboralmente en la empresa, con contundencia respondió: “mi lugar está en otro lado. Yo quiero emprender, ya encontré mi vocacional y allá lo voy a hacer”
Hablé con mamá y le dije: “bueno, yo ya encontré lo mío. No quiero hacer más nada sino estar ahí arreglando zapatos y sirviéndole a la gente que es lo que me gusta: atender, hablar, reparar y solucionar problemas”.
Con el objetivo académico cumplido, llegó un cambio drástico: la muerte de don Luis, la cual, no solo implicaba la partida de su mentor, sino todo un reajuste en la dinámica laboral y legal para conservar el módulo.
“Al principio fue un poquito teso porque me comenzaron a visitar de Espacio Público. Yo ya tenía el oficio, les mostraba que también estaba aquí trabajando, que no solo yo si no que dependemos varias personas y me dieron algo así como una ‘tolerancia’. Me explicaron que debía entregar una papelería para hacer la trazabilidad del módulo y me hicieron el estudio socio económico”, afirma Johan.
La Subsecretaría de Espacio Público hace parte de la Secretaría de Seguridad y Convivencia de la Alcaldía de Medellín y es la dependencia encargada de regular y acompañar los 2192 puestos de venta para el Aprovechamiento Económico del Espacio Público (AEEP) que hay en la ciudad; 58 de ellos ubicados en el Paseo Bolívar (comuna 10).
Hoy, Johan Leonardo se encuentra en la etapa final del proceso para la asignación del módulo, la cual se realiza por medio de un documento que le concede la autorización para que pueda aprovechar económicamente el espacio público mediante el puesto de venta.
Para conocer más sobre espacio públicos y los módulos haga clic en este enlace abecé de espacio público.

A sus 30 años, Giraldo Villegas no solo tiene clara su vocación, sino el momento en el que descubrió que el oficio de zapatero era su proyecto de vida.
“Don Luis me enseñó y me perfeccionó, pero cuando ya estaba solo me dio miedo porque no tenía quién me vigilara y me dijera si estaba bien o no, entonces empecé a entregar los trabajos y cuando me decían: ‘excelente, quedó muy bien’, sentía satisfacción y entendí que aquí es”, expresa con una sonrisa Johan.
Con la seguridad de estar en el lugar correcto y haciendo lo que le apasiona, llegó la oportunidad de crecer, emprender y formar una familia.
Se vio reflejado a sí mismo, unos años atrás, cuando llegó un joven llamado Mateo a pedirle una oportunidad laboral. Paulatinamente se sumaron otras tres personas para conformar el equipo de trabajo que hoy consolidan lo que él define como: “una empresa que ya es conocida”.
La vocación encontró en el amor la mejor fórmula para hacer una amalgama perfecta. Fue gracias al oficio que llegó la oportunidad de formar un hogar con Johana. “Le entregué el trabajo y me escribió: ‘muchas gracias por el servicio, quedó muy bien hecho y se parece a ti’. ¿Y yo cómo así que se parece a mí? Me dijo: ‘muy lindo el trabajo’, me dijo” y ahí empezamos a hablar, a salir y hace cinco años construimos familia, narra Johan”.
Hace 15 meses llegó su hija Octavia, para completar, con alegría y ternura, el núcleo familiar.
La jornada laboral de Johan inicia a las siete de la mañana con la organización de las zonas de trabajo y distribución de las tareas del día para cada uno de los integrantes de su equipo. A las ocho abren al público hasta las seis de la tarde.
Atención a domicilio y de casos SOS hacen parte del portafolio de servicios que ofrecen en el módulo #1 del Paseo Bolívar, ubicado cerca de la avenida San Juan. “Un SOS es cuando un cliente llega con una emergencia, entonces se le da prioridad y se le soluciona. Obviamente explicándole que las pegas son de tiempo y debe esperar para ponerse el zapato”, precisa Johan.
Siempre pensando en servir y emprender con el oficio, su objetivo ahora es capacitarse para cualificar su trabajo por eso tiene claro que “la idea a futuro es enfocarme en lo ortopédico: la adaptación en el zapato para las personas que lo necesitan y eso depende obviamente de estudios, medidas y costuras. Sé que a través de la alcaldía lo puedo lograr porque me ha llamado para ofrecerme diferentes programas”.
La Subsecretaría de Espacio Público de Medellín, por medio del Plan de Acción de la Política Pública de Vendedores Informales y sus Familias, acerca la oferta institucional de la administración distrital con programas como: estilos de vida saludables, alfabetización y educación básica y media, sistema de becas y subsidios de Sapiencia, formación y capacitación en emprendimiento, entrega de paquetes alimentarios a los vendedores informales y sus familias y acceso a al subsidio municipal de vivienda; entre otros.
Para Johan Leonardo la conclusión sobre su proyecto de vida no podría ser otra: “yo de aquí no me veo haciendo otra cosa. Esto me ha dado para salir adelante, ayudarle a mi mamá, incluso a mis hermanos y no solamente a mí, sino a mis compañeros. He encontrado una forma de estabilidad laboral porque todos los días hay trabajo, hay algo que hacer”.
Andrés Cartagena, cliente. “Soy trabajador independiente y vengo desde San Javier porque hace un trabajo muy bueno”.
“Un día se me despegó un zapato y necesitaba que le hicieran una costura. Me lo quité y me lo arregló entonces le vi la buena intención de ayudarme. Que se le dañe a uno un zapato, cualquiera no se lo arregla de una porque le dicen: ‘mire a ver cuándo me lo trae’. Además, es muy pulido entonces uno ve que arregla las cosas bien, con amor y cobra lo justo. Zapateros hay muchos, pero el man es calidoso”.
Yamileth Rivera, equipo de trabajo. “Soy amiga de él, me vine de Venezuela y empecé a trabajar con él porque me ofreció trabajo y acá estoy”.
“Recibo al cliente y lo que va a realizar, le marco a los muchachos el trabajo, se los paso (ellos son los que pegan o cosen), luego cuando ya el trabajo está listo, lo recojo y lo pongo acá para ir empaquetando, voy revisando que todo haya quedado bien hecho (es como un control de calidad), luego lo empaco y le notifico al cliente que puede pasar por él. Además, también realizo los trabajos de reparación de bolsos”.
“Me gusta porque es un arte esto de los zapatos. Es muy rentable y se aprende mucho”.
Mateo Melchor Echavarría, equipo de trabajo. “Yo soy vecino del barrio acá a la vuelta. Leo es una persona muy empresarial en su manejo y le agradezco la oportunidad de poder pertenecer a su equipo de trabajo”.
“Es una bendición muy grande porque es algo que ahorita se está perdiendo. Los que lo realizan son prácticamente personas de la tercera edad, es un oficio que se está perdiendo y lo queremos recuperar”.
Son puestos de venta para el Aprovechamiento Económico del Espacio Público (AEEP).
Se realiza el trámite en la oficina de la Subsecretaría de Espacio Público. El proceso incluye: Radicación de documentos, estudio socioeconómico, aprobación de la Agencia APP (según normativa del Plan de Ordenamiento Territorial).
Depende de varios factores, como la vulnerabilidad del vendedor titular (Decreto 2148 de 2015).
Solo es posible en estos casos: Invalidez transitoria o permanente, enfermedad física, emocional y psíquica grave; desplazamiento forzado u otro delito contra el titular, que lo someta a no atender el módulo y privacidad de la libertad, si el delito no se relaciona con la actividad económica informal del titular. Los módulos no se heredan.
Se realiza una solicitud de ausencia temporal en la oficina de la Subsecretaría de Espacio Público, anexando estos documentos: Incapacidad médica del titular y documento de identidad de quien reemplazará al titular.
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