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Manos del artista con muñeca

Las muñecas de Cristian hablan: el estudiante de Medellín que obtuvo un reconocimiento internacional con su arte

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Por: Manuela Ospina. Fotos: Jorge Vásquez, Video: Daniel Palacio. Editor: Alonso Velásquez Jaramillo. |

Hay historias que empiezan con un retazo de tela. Con una aguja, con hilo, con botones, con colores. Historias que no siempre encuentran primero las palabras, pero sí un...

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  • Hay historias que empiezan con un retazo de tela. Con una aguja, con hilo, con botones, con colores. Historias que no siempre encuentran primero las palabras, pero sí una forma de salir al mundo. La de Cristian Saldarriaga Gómez, estudiante de la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez, comenzó así: en su casa, con una tela vieja entre las manos y una muñeca que poco a poco fue tomando forma.

     “Yo estaba una vez en mi casa y cogí una tela viejita y empecé a hacer una muñeca”, recuerda Cristian. Desde entonces, las muñecas se convirtieron en una manera de expresar lo que siente, lo que imagina y lo que, a veces, no sabe cómo decir.  “Porque eso me hace sentir feliz, me hace sentir tranquilo. Cuando hago una muñeca así de botones, me siento como muy bien, como muy contento”, cuenta.

    Cristian tiene 25 años, tiene un diagnóstico de discapacidad intelectual y hace parte del programa de formación laboral en Artes de la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez, en el barrio Aranjuez y hoy su nombre representa una noticia para Medellín: obtuvo el segundo lugar en la convocatoria internacional “Arte para la Transformación Cultural”, liderada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, en alianza con la Embajada de España en Colombia.

    Las muñecas como una forma de contar

    Su obra, titulada Las hijas que no dejan ser, nació de ese proceso creativo que ha construido desde lo cotidiano. La propuesta reúne muñecas hechas a mano y elementos simbólicos que invitan a reflexionar sobre el cuerpo, la identidad, la representación y las normas sociales. No son piezas decorativas. Son, para Cristian, una forma de narrarse.

    Me gusta porque el arte es muy grande y uno se siente muy bacano”, dice él, mientras habla de sus creaciones. Algunas tienen nombre propio. Una de ellas se llama Diana y representa a su mamá. Otra representa a su papá. También hay muñecas que remiten a sus profesores y a personas que han hecho parte de su vida.

    En cada una hay un gesto, una historia, una búsqueda. Cristian lo resume desde la sencillez de quien ha encontrado en el arte un lugar seguro: “A mí también me gusta el dibujo, pero lo que he visto es que a mí me gusta actuar, me gusta contar historias, recrear imágenes”.

    Una institución que vio el talento

    La Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez, ubicada en la comuna 4 – Aranjuez, atiende a jóvenes y adultos con discapacidad cognitiva y/o mental, y desarrolla procesos de formación integral para el trabajo y el desarrollo humano. Allí, el arte se ha convertido en un camino para fortalecer habilidades, construir confianza y abrir oportunidades.

    Juan Estrada Muñoz Bedoya, docente de Artes Plásticas de la institución, recuerda que Cristian llegó con un bolso lleno de muñecas. No tenía dónde guardarlas. En la institución le dieron un espacio y, al ver su trabajo, el equipo identificó que allí había una propuesta artística con fuerza propia. “Cristian llega con un bolso lleno de muñecas porque no tenía dónde guardarlo. Acá le dimos un espacio, se las presentó a la psicóloga Luisa y a partir de ahí vimos mucho potencial en su trabajo”, relata el profesor.

    Desde entonces, el equipo empezó a buscar convocatorias en las que Cristian pudiera participar. Según el docente, durante varios meses exploraron espacios con universidades, entidades culturales y procesos artísticos, hasta que apareció la convocatoria “Arte para la Transformación Cultural”, orientada a reconocer propuestas que aportan a la transformación social desde el arte y la diversidad, en el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Su propósito fue incentivar y reconocer propuestas artísticas y culturales que aporten a la eliminación de la LGTBIfobia, a la transformación de narrativas estigmatizantes y a la construcción de entornos cuidadores para las personas LGTBIQ+.

    Un segundo lugar entre 127 artistas

    “Obtuvimos el segundo lugar entre 127 artistas, algunos de ellos muy reconocidos del país. Fue una convocatoria en donde un artista que ha estado en formación compitió al mismo nivel con artistas profesionales de trayectoria”, explica Juan. “Para nosotros como institución es una gran noticia porque es validar el proceso de Cristian, validar el proceso del arte y especialmente el de las personas con discapacidad”.

    El viaje a Bogotá también fue parte de la historia. Para Cristian fue la primera vez en un avión. Sintió miedo, pero también emoción. “Fue muy bacano, una experiencia. Por primera vez viajé en avión y me sentí con miedo, pero me sentí muy bien”, recuerda.

    Imagen Las muñecas de Cristian hablan (5)

    Al llegar al evento, todavía no sabían qué lugar ocuparía su obra. Estaban en primera fila cuando se anunció que Cristian había obtenido el segundo puesto. Para su profesor, ese momento fue una confirmación de todo el proceso que se había construido en la institución. “Nos conmovió a todos. Incluso yo lloré por todo lo que representó para Cristian este proceso”, cuenta Juan.

    El regreso a Medellín

    Cristian también recuerda ese momento desde la emoción. “Yo me sentí muy contento. Yo hablé en público, pero me daba como pena hablar. Entonces dije no más unas cuatro palabras y ya”, dice entre risas.

    Además del reconocimiento, recibió un premio económico y pudo vender varias de sus muñecas.

    Cuando regresó a Medellín, sus compañeros lo recibieron con alegría. “Se pusieron muy felices, me felicitaron, todos muy contentos y yo gracias”, cuenta.

    Recibiendo premio

    Para Cristian, la Maestro Guillermo Vélez Vélez no es solo el lugar donde estudia. Es un espacio donde se siente escuchado, acompañado y protegido. “Uno llega acá y uno dice como que bacano, yo me siento como bien seguro acá, muy contento”, expresa.

    Un lugar seguro para crear

    Ese acompañamiento ha sido fundamental. Él menciona a sus profesores, psicólogos y personas cercanas dentro de la institución. “Juanes, que es un profesor, siempre me ha escuchado, siempre ha sido como un hermano, como un papá para mí también. La profesora Luisa también ha sido como una hermana. La profesora María Elena también. Todos los profesores son muy bacanos”, afirma.

    Para Juan Estrada, este reconocimiento deja un mensaje que va más allá del premio. “No existe el límite o la barrera de la discapacidad. Competimos de tú a tú con artistas profesionales de gran trayectoria y eso nos demuestra que la discapacidad no es una barrera. Nosotros vivimos esto como una potencia”, señala.

    Arte, inclusión y proyecto de vida

    El programa de Artes de la institución inició como una apuesta piloto para incluir a jóvenes con discapacidad cognitiva y psicosocial en procesos de artes plásticas y artes escénicas, con un enfoque que combina expresión, motivación personal y proyección hacia el mundo laboral.

    Buscábamos por primera vez en Medellín incluir a chicos con discapacidad cognitiva y psicosocial a un programa de artes plásticas y artes escénicas, donde ellos pueden expresarse”, explica el docente. “Su objetivo, más que un proceso técnico, es un proceso donde combinan el arte, la motivación personal y la intención de salir al mundo laboral”.

    La obra de Cristian también pone sobre la mesa una conversación sobre la diversidad, los entornos cuidadores y la posibilidad de que cada persona pueda construir su proyecto de vida desde sus capacidades. En su caso, las muñecas son una forma de decir, de crear y de existir.

    Una voz hecha con las manos

    Cristian con sus muñecas

    Desde la Alcaldía de Medellín, este logro se reconoce como una muestra del talento que hay en las instituciones educativas oficiales y del valor de los procesos que acompañan a estudiantes con discapacidad desde la inclusión, el cuidado y la formación.

    La historia de Cristian no se queda en el segundo lugar de una convocatoria. Está en cada muñeca que cose, en cada personaje que imagina, en cada relato que construye con sus manos. También está en una institución que lo acompañó para que su obra llegara más lejos y en una ciudad que sigue abriendo espacios para que el arte, la educación y la diversidad sean caminos posibles.

    Porque a veces una muñeca no es solo una muñeca. A veces es una voz. Una memoria. Una forma de estar en el mundo. Y en el caso de Cristian, también fue el camino para que su talento saliera de Medellín y recibiera un reconocimiento internacional.


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