Alcaldía
Contenido asociado a:
Niñas y niños de Medellín se solidarizan con las víctimas del terremoto que azotó a Colombia el pasado 10 de agosto. El Festival Buen Comienzo fue el escenario, no s...
Niñas y niños de Medellín se solidarizan con las víctimas del terremoto que azotó a Colombia el pasado 10 de agosto. El Festival Buen Comienzo fue el escenario, no solo para disfrutar, sino para aprender de la solidaridad y la empatía de la niñez en momentos difíciles, “decidimos traer un poquito de lo que tenemos en nuestro hogar para compartirlo”.
Con una bolsa de mercado y juguetes se acercaron Verónica Guzmán y sus dos hijos, Celeste e Isaac, al puesto de donación instalado al costado izquierdo del Pabellón Blanco de Plaza Mayor Medellín. Desde hace tres años acuden sin falta a este encuentro diseñado para la primera infancia y sus familias. Hoy, en medio de la tragedia que viven muchas personas en el país, tuvieron doble motivación para acudir y compartir.
Aún conmovida por los hechos recientes, Verónica relató que, “desde el primer momento que nos dimos cuenta de la situación que estaban pasando esas personas, lo sentimos desde el corazón y decidimos aportar con lo poco que tenemos para poder ayudar”.
Mirando a sus hijos, con ese amor profundo, honesto y agradecida por tenerlos a su lado, reveló que “he llorado, lo he sentido por los niños que hemos visto en las redes sociales. Nos hemos visto muy afectados”. En medio de la adversidad crece la esperanza y esto fue lo que motivó a esta familia a aportar su granito de arena.
Ese espíritu solidario se traslada de generación en generación a partir del ejemplo. Ese es el mensaje que hoy envía el Festival Buen Comienzo y que bien lo recoge la familia Toro Guzmán. A pesar de su corta edad, Celeste de ocho años es consciente que este desastre pudo afectar a cualquiera. “Lo que ayer les pasó a ellos, hoy nos puede pasar a nosotros, por eso es importante ayudar”. Al preguntarle si lo seguiría haciendo, sin dudar respondió: “sí, los apoyamos mucho”.
Lo mismo confirma su mamá, quien el día de viernes hizo su primera donación de elementos de aseo para niñas y niños damnificados en la ciudad de Pereira, uno de los territorios más afectados por el movimiento telúrico.
Por su parte Isaac, de tres años, quien hace parte de la modalidad institucional de Buen Comienzo en Belén San Bernardo, -quizás- aún ignorando un poco la realidad del país, de manera genuina, siguió el ejemplo de su madre y los pasos de su hermana.
Cuando se disponía a ingresar a las atracciones del Festival Buen Comienzo agregó: “no sabíamos, así que mañana vamos a volver y traeremos ropita de celeste e Isaac”. De esta manera se confirma que la bondad de las familias de Medellín es proporcional al tamaño de su corazón. los asistentes a este evento expresaron su solidaridad con las personas afectadas por este terremoto en Colombia y que hoy necesitan una mano amiga.
Durante los cuatro días del Festival Buen Comienzo, la primera dama Margarita María Gómez Marín lideró la Donatón, una estrategia para convertir la solidaridad de las familias de Medellín en ayudas para quienes hoy atraviesan momentos difíciles en diferentes regiones del país.
En medio de un Festival pensado para celebrar la infancia, el juego y el encuentro familiar, se habilitó un punto de recolección en Plaza Mayor Medellín para que los asistentes pudieran aportar alimentos no perecederos, elementos de aseo, ropa y juguetes en buen estado, destinados a las familias afectadas.
“Desde Medellín queremos compartir sonrisas con el resto del país”, fue uno de los mensajes que acompañó esta iniciativa, que convirtió uno de los espacios del Festival en un punto de encuentro alrededor de la empatía y la solidaridad.
La Donatón contó con el apoyo de Corporación Presentes y la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia – ÁBACO -, organizaciones que acompañaron el proceso de recepción y canalización de las ayudas.
Así, mientras miles de niñas y niños disfrutaban de El Festival Buen Comienzo: Un viaje al universo, sus familias también encontraron una oportunidad para enseñarles que la solidaridad no tiene edad y que un pequeño gesto puede llevar esperanza mucho más lejos.
Porque las sonrisas de los niños de Medellín no se quedaron en nuestra ciudad también viajaron en cada uno de estos elementos para abrazar a Colombia.