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Son las 6:30 de la mañana y, en el segundo piso de la Terminal de Transportes del Norte, un delicado aroma a café comienza a impregnar el ambiente. Mientras cientos de viajeros se preparan para iniciar sus recorridos y trabajadores empiezan una nueva jornada, hay un lugar donde las historias se encuentran y otras tantas comienzan a escribirse.
Las Terminales de Transporte de Medellín son mucho más que puntos de partida y llegada. También son escenarios donde conectan y se desarrollan miles de historias que se construyen día a día. Uno de esos sueños es Pa’l Norte Café, un negocio ubicado entre la cancha sintética y la Notaría 24, que desde hace más de una década acompaña a viajeros, trabajadores y visitantes con una taza de café y una atención cercana.
Al frente de este proyecto está Fernando Pouchard, quien desde hace 11 años se dedica a ofrecer, el que considera, el mejor café de la Terminal del Norte, y un servicio familiar que ha logrado ganarse el cariño de sus clientes. «Es un producto de calidad, café de exportación y café de origen. La preparación es excelente. Nosotros somos muy cuidadosos en ese sentido y también muy familiares; queremos fidelizar a nuestra clientela«, afirma con orgullo.

La historia de Pa’l Norte Café comenzó en 2014, cuando Amanda, una amiga y colaboradora de Fernando, le comentó sobre la posibilidad de ocupar un espacio comercial disponible en la Terminal del Norte. Fernando ya tenía experiencia administrando otra burbuja comercial y conocimientos en la preparación de café, alimentos y bebidas, por lo que vio una oportunidad para ofrecer a viajeros, visitantes y trabajadores una experiencia cálida y diferente.
Sin embargo, el camino no fue inmediato. «Hicimos la solicitud de esta burbuja, pero ya existía una petición anterior y no fue posible en ese momento. Poco tiempo después, el negocio que se había establecido aquí dejó de funcionar y el espacio quedó disponible en 2015«, recuerda. Y así, el 3 de septiembre de 2015 nació oficialmente Pa’l Norte Café, un emprendimiento que encontró en las Terminales de Transportes de Medellín un lugar para crecer y convertirse en parte de la cotidianidad de quienes pasan por allí.

Para Fernando, el negocio es el resultado del esfuerzo colectivo y del respaldo constante de su familia. «Lo hemos construido en conjunto con los trabajadores, mi familia, mi hija, mis hijos y mi esposa«, destaca, agradeciendo a todas las personas que han aportado al desarrollo del proyecto.
Entre ellas está Leidy Echavarría, madre cabeza de hogar, quien acompañó la labor del negocio durante siete años en el café y encontró allí una oportunidad para transformar su vida. «Trabajé siete años acá en el Norte. Fue mi primer empleo. Me dio la posibilidad de terminar mis estudios; terminé mi bachillerato y me gradué como técnica en Gestión Humana. La verdad, estoy muy agradecida con el negocio», cuenta Leidy sobre su experiencia.
Para ella, la esencia de Pa’l Norte Café está en entender las necesidades de quienes viajan. «Los viajeros llegan con hambre y una de las primeras cosas que uno disfruta cuando llega a un destino es tomarse un buen café«.
Por la Terminal del Norte viajan, aproximadamente, 14 millones de personas al año, y muchas de ellas requieren que existan sitios donde puedan comer y tomarse un delicioso café antes o después de sus recorridos.
“En Pa’l Norte siempre encuentro café de calidad. Trabajo en la Terminal del Norte y también viajo frecuentemente y siempre vengo”, comenta Luz Graciano, cliente frecuente del negocio.
A Luz le gusta el café sin azúcar, dice que en las mañanas es mejor así para comenzar su jornada laboral de la mejor manera, y cuando viaja, conoce y disfruta de todo lo que encuentra en las diferentes partes del país. Para ella, no hay nada mejor que compartir sus experiencias con un buen café en las manos y la sonrisa de sus amigos, como lo hace en Pa’l Norte Café.
Para infinidad de viajeros, que buscan vivir la mejor experiencia posible a cualquier lugar donde van, es fundamental encontrar lugares donde poder disfrutar y compartir. Los negocios que habitan las Terminales de Medellín son, en muchas ocasiones, el primer o último, contacto con los productos locales, un recuerdo que suele marcar la experiencia vivida en el lugar.
Esa cercanía con los clientes ha sido una de las claves del éxito del negocio. Tanto Fernando como Leidy coinciden en que la seguridad, la tranquilidad y el ambiente familiar de la Terminal del Norte han sido fundamentales para construir relaciones duraderas con quienes visitan el lugar.
«Me siento 100 % seguro aquí. Hemos construido una clientela muy familiar. Es como estar en casa. Vengo a trabajar y saludo por su nombre a amigos y clientes«, expresa Fernando.
Después de más de una década, Pa’l Norte Café sigue siendo mucho más que un punto para tomar una bebida caliente antes de viajar. Es una historia de perseverancia, familia y crecimiento que encontró en las Terminales de Transporte de Medellín el escenario ideal para florecer.
Mientras el aroma del café sigue acompañando el inicio de cada jornada, este emprendimiento continúa demostrando que, en las terminales, también se construyen sueños, se crean oportunidades y se fortalecen las conexiones que dan vida a cada viaje.