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Pese a sufrir una difícil enfermedad, Angie Daniela está cerca de ser bachiller en Medellín, gracias a EduCasa

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Por: Manuela Ospina. Fotos: Jorge Jaime Vásquez. Editor: Alonso Velásquez Jaramillo. |

Angie Daniela Velásquez Pérez vive en la vereda La Cumbre, en el corregimiento San Cristóbal, una zona rural de Medellín donde las distancias, las condiciones de movi...

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  • Angie Daniela Velásquez Pérez vive en la vereda La Cumbre, en el corregimiento San Cristóbal, una zona rural de Medellín donde las distancias, las condiciones de movilidad y el acceso a los servicios pueden representar mayores desafíos para las familias. Desde allí, la estudiante de 19 años cursa grado 11 con el acompañamiento de EduCasa, una estrategia que permite llevar la educación hasta los hogares de estudiantes que, por condiciones de salud o discapacidad, no pueden asistir de manera presencial a una institución educativa oficial.

    La historia escolar de Angie Daniela ha estado marcada por la Parálisis Cerebral Espástica, PCE, una condición que afecta su movilidad y hace que los desplazamientos cotidianos requieran mayor acompañamiento. Para Angie y su mamá, Irma Pérez, asistir todos los días a una institución educativa no dependía únicamente del interés por estudiar, sino también de las condiciones físicas, familiares y territoriales que hacían más complejo el traslado.

    Un diagnóstico que tardó en llegar

    La historia de Angie comenzó con un parto difícil. Fueron días de espera y medicamentos que se prolongaron más de lo debido. Al nacer, sufrió una hipoxia (falta de oxígeno en el cerebro) que dejó secuelas permanentes en su parte física. Irma Pérez, su madre, recuerda con claridad la angustia de los primeros meses: “nosotros sí veíamos que ella tenía una dificultad porque pues ya tenía ocho meses y ella nada que gateaba, no se sostenía parada. Cuando uno la paraba, ella empinaba los pies”

    Pese a sus dudas, las respuestas médicas iniciales solo aumentaban la incertidumbre. Según relata Irma, les decían “que era muy mimada, que otras nos decían que era porque era muy gordita, que había niños que se demoraban más tiempo”. Esa etapa fue de gran carga emocional para ella: “uno como mamá se echa la culpa, no me cuidé, yo hice esto, yo hice aquello”.

    No fue sino hasta los cuatro o cinco años que un cambio inesperado de médico en el Instituto Neurológico de Antioquia permitió dar con el diagnóstico correcto a través de una resonancia. «Si no hubiese sido por ese neurólogo, no sé hasta qué edad nos hubiéramos dado cuenta«, recuerda Irma Pérez, su madre, sobre aquel alivio agridulce de ponerle nombre a la condición de su hija.

    Estudiar desde la ruralidad

    Vivir en La Cumbre también ha influido en la forma en que Angie y su familia han asumido su proceso educativo. En esta zona rural de San Cristóbal, los desplazamientos pueden requerir más tiempo y planeación, especialmente cuando se trata de una persona con movilidad reducida.

    Para Irma, acompañar la educación de su hija ha implicado estar pendiente de sus necesidades de salud, de sus actividades académicas y de las condiciones para que pueda avanzar en su formación. En ese proceso, la familia encontró en EduCasa una alternativa para que Angie pudiera continuar estudiando sin que su condición de salud o las dificultades de movilidad interrumpieran su trayectoria escolar.

    EduCasa, una estrategia para garantizar la continuidad educativa

    EduCasa es una estrategia liderada por la F y está dirigida a niños, niñas y jóvenes que no pueden asistir presencialmente a una institución educativa oficial por condiciones de salud o discapacidad. Funciona con apoyo de herramientas tecnológicas y requiere un concepto médico que respalde la imposibilidad de permanecer en el entorno escolar físico.

    A través de este modelo, Angie recibe acompañamiento académico desde su hogar. Esto le ha permitido mantener una rutina de estudio, avanzar en las actividades escolares y continuar su proceso formativo en grado 11.

    “Todo el manejo que ha tenido el proyecto mediante mi educación ha sido bastante óptimo y he visto muchas mejoras no solo educativas sino formativas y de comportamiento y muchas cosas más. Realmente le quiero agradecer a la Alcaldía de Medellín, a todos los que me han apoyado durante estos años, por todo lo que han dado, por todo lo que han hecho durante todo este tiempo y gracias a las personas que realmente me dieron la oportunidad de estar en EduCasa”, expresa Angie Daniela Velásquez Pérez.

    Un acompañamiento que también transforma la dinámica familiar

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    Para Irma Pérez, mamá de Angie, EduCasa ha representado un apoyo en la organización de la vida familiar y en el proceso educativo de su hija. La estrategia ha permitido que Angie estudie desde un entorno adecuado para sus condiciones de salud, con las herramientas necesarias, con seguimiento docente y con una metodología que reconoce sus necesidades.

    Más que una modalidad de estudio, EduCasa se ha convertido en una respuesta institucional para estudiantes que requieren otras formas de acceso a la educación. En casos como el de Angie, el acompañamiento domiciliario permite reducir barreras asociadas al desplazamiento, la salud y la permanencia escolar.

    Para ella, esta alternativa fue una salvación: “esta oportunidad fue lo mejor que me pudo haber pasado… los profesores son muy buenos, los compañeros son muy amables… realmente comprenden y nos ayudan bastante tanto en lo emocional como en lo académico”, explicó Angie.

    Una apuesta por la educación inclusiva en Medellín

    Entre 2024 y 2026, más de 700 estudiantes han sido beneficiados con EduCasa. En 2026, el Distrito atiende a 210 estudiantes mediante esta estrategia y proyecta llegar a 280 beneficiarios al finalizar el año. Además, cuenta con una inversión superior a los $2700 millones para garantizar el acceso inclusivo a la educación y es el primer modelo público en Colombia de atención educativa domiciliaria desde una institución oficial.

    La estrategia se desarrolla desde la Escuela Normal Superior, lo que permite acompañar académicamente a los estudiantes y fortalecer la formación de docentes en enfoques de educación inclusiva. De esta manera, Medellín avanza en la implementación de alternativas educativas para quienes requieren apoyos específicos y no pueden asistir de manera presencial al aula.

    Hoy, Angie continúa su proceso académico desde su casa en La Cumbre. A sus 19 años, su meta es terminar grado 11 y seguir avanzando en su proyecto de vida.

    Su historia refleja el propósito de la Administración Distrital: garantizar que las condiciones de salud, discapacidad o movilidad no sean una barrera para permanecer en el sistema educativo.

    En Medellín, la educación también llega al hogar cuando esa es la forma necesaria para proteger el derecho a aprender.


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