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Rosy Fernández: una vida sembrando participación y abriendo caminos para las mujeres de Medellín

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Medellín en Historias | Secretaría de las Mujeres
Por: Tatiana Balvín Rodríguez. Fotos: Andrés Felipe Peláez Gómez. Video: Andrés Felipe Peláez Gómez. Editor: Alonso Velásquez Jaramillo. |

Con su perro Limber y con su hija Valeria llegó a la octava sesión del Comité de Interlocución Rosy Fernández Montes, una lideresa de la comuna 12 que desde hace c...

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  • Con su perro Limber y con su hija Valeria llegó a la octava sesión del Comité de Interlocución Rosy Fernández Montes, una lideresa de la comuna 12 que desde hace cerca de una década encontró en la participación una manera de trabajar por las mujeres y de transformar el lugar que habita.

    La escena podría parecer cotidiana, pero dice bastante de la mujer que estaba a punto de sentarse alrededor de una mesa con otras lideresas de Medellín para hablar de educación, participación, derechos y de las brechas que todavía enfrentan las mujeres de la ciudad. Porque Rosy casi nunca llega a estos espacios siendo solamente Rosy. 

    Llega siendo mamá. Esposa. Ama de casa. Lideresa de la Comuna 12. Vicepresidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Simón Bolívar. Voluntaria del programa Recreando del INDER. Integrante del Comité Ciudadano de Obras del Metro de la 80. Consejera Distrital de Participación Ciudadana por el sector mujeres. Y, desde allí, representante del sector de participación ciudadana y social en el Comité de Interlocución de la Política Pública para la Igualdad de Género de las Mujeres Urbanas y Rurales de Medellín. 

    La lista es larga, también lo son sus días 

    Rosy se levanta a las 4:30 de la mañana. En casa están su esposo, su hija de 13 años y Limber. Hay que organizar las labores cotidianas antes de salir a las reuniones, encontrarse con otras mujeres, atender los asuntos del barrio o participar en alguno de los espacios de ciudad a los que pertenece. Y, en medio de todo eso, estudiar. 

    Busca convocatorias, organizaciones, diplomados y procesos de formación porque está convencida de que participar también exige prepararse. “Siempre estoy pendiente de convocatorias internacionales, de organizaciones y de diplomados, porque siento que hay que prepararse para poder llegar con argumentos a los espacios y conseguir que nos escuchen”, dice Rosy 

    Quizás por eso, cuando le preguntan cómo consigue hacer tantas cosas, no empieza hablando de agendas ni de organización. “La pasión es la única que nos mueve a esto. Estas labores son ad honorem, pero la recompensa está en acostarse cansada después de escuchar diferentes voces y saber que una aportó un granito de arena al desarrollo de las mujeres. Esa satisfacción no tiene comparación”, asegura con vehemencia.   

    Rosy en el liderazgo de equipos deportivos de su comuna 

    Rosy en el liderazgo de equipos deportivos de su comuna

    Una administradora que terminó administrando otras cosas 

    Rosy nació en un pueblo del departamento de Sucre. Estudió Administración de Empresas y hace 15 años llegó a Medellín, la ciudad donde construyó su familia y donde nunca ejerció formalmente la profesión para la que había estudiado. O quizá sí, aunque de otra manera, porque durante los últimos años Rosy ha administrado tiempos, reuniones, proyectos, redes comunitarias y pequeñas soluciones que empiezan en un barrio y algunas veces terminan llegando hasta una mesa donde se discuten asuntos de ciudad. 

    Cuando llegó a Medellín se acercó a la Junta de Acción Comunal del barrio Simón Bolívar y desde allí empezó a conocer los procesos de las mujeres. Se fue vinculando poco a poco hasta que, como ella misma cuenta, terminó involucrada por completo. 

    Rosy en actividad del INDER con los hijos e hijas de las mujeres de la Red Cormupaz 

    Rosy en actividad del INDER con los hijos e hijas de las mujeres de la Red Cormupaz

    Hace nueve años pertenece a una red de mujeres, donde trabaja por los derechos de las mujeres. De allí también se desprende el proceso Los Tolditos de Simón Bolívar, desde el que promueven la autonomía económica. 

    Imagen 4 Rosy consejo distrital

    Una lideresa comprometida con Medellín que se dispone a ingresar al Comité de Interlocución

    Yo trato de motivar a las mujeres para que participen, para que su voz sea escuchada y, sobre todo, para que puedan incidir. No todo tiene que hacerse peleando o gritando. Hay métodos: asistir a reuniones, opinar o presentar algo tan sencillo como un derecho de petición”, afirma.  

    No todo es gritar 

    Hay algo que Rosy repite cuando habla de participación: participar no es solamente votar. Para ella, también es aprender cómo funciona la ciudad:  saber a qué puerta tocar, conocer los mecanismos que existen, hacer propuestas, construir acuerdos y, especialmente, comprender que una mujer puede tener capacidad de incidencia sobre aquello que ocurre a su alrededor. 

    Rosy durante la consolidación del Plan de Ordenamiento Local Sector Mujeres - Comuna 12 

    Rosy durante la consolidación del Plan de Ordenamiento Local Sector Mujeres – Comuna 12

    Por eso insiste tanto en juntarse. En Simón Bolívar, las mujeres de la red mantienen una programación mensual. Se preguntan quién necesita ayuda, qué está ocurriendo con las mujeres cabeza de familia, qué pueden hacer por sus hijos e hijas o cuál organización de otro barrio puede tener una respuesta que ellas no tienen. 

    “Siempre voy de la mano con la corresponsabilidad. Desde los territorios, desde nuestras casas y hasta con el teléfono en la mano podemos comenzar a trabajar unidas por el bien común. Si nos juntamos alrededor de ese objetivo que todas queremos, que es la equidad de género en todos los ámbitos, podemos conseguir grandes cambios”. 

    Imagen 6 adriana Hoyos

    Rosy en la representación ante el Consejo Distrital de Participación Ciudadana sector Mujeres

    Esa manera de entender la participación explica también cómo terminó llegando al Comité de Interlocución. Rosy vio la convocatoria en redes sociales y también recibió la información en su correo electrónico. Las mujeres de su organización se reunieron y decidieron postularla. Así llegó al Consejo Distrital de Participación Ciudadana por el sector mujeres y, desde allí, al Comité de Interlocución. 

    Una mesa donde caben muchas mujeres 

    Cuando Rosy habla del Comité de Interlocución, lo define como la máxima instancia de participación de las mujeres de Medellín. Pero inmediatamente explica por qué. Su importancia, dice, está en las mujeres que logran sentarse allí y en las realidades que cada una lleva consigo. 

    Son 24 lideresas de diversos sectores. Alrededor de la misma mesa aparecen experiencias de mujeres cuidadoras, migrantes, LGBTI+, afrodescendientes, indígenas, rurales, mujeres con discapacidad, víctimas y representantes de otros sectores de la ciudad. 

    Rosy lleva la voz de la participación ciudadana y social. 

    Rosy lleva la voz de la participación ciudadana y social.

    El Comité de Interlocución es la máxima instancia de participación de las mujeres de Medellín, no solamente por su recorrido, sino por los diferentes sectores que representa. Allí escuchamos voces, necesidades y territorios distintos, pero todas tenemos un fin común: trabajar para que la Política Pública para la Igualdad de Género y sus objetivos realmente se cumplan y beneficien a las mujeres de la ciudad”, afirma Rosy.  

    A esa misma mesa llega Adriana Hoyos Salazar, representante del sector de mujeres con discapacidad. Ellas ya se habían encontrado en otros escenarios de la ciudad, pero la periodicidad del Comité les permitió conocerse de otra manera. Las reuniones son ordinarias una vez al mes y en algunas ocasiones, se convocan sesiones extraordinarias. Con el tiempo, dice Adriana, además del trabajo aparecen vínculos, amistades y proyectos compartidos, pero también ocurre algo más: cada mujer comienza a descubrir las realidades de las otras. 

    Estar en el Comité nos permite conocer sectores que muchas veces no conocemos. Yo, por ejemplo, no sé mucho sobre la realidad de las mujeres rurales. Escucharlas amplía nuestra sensibilidad y nos permite conocer a otras poblaciones, otras experiencias y otras necesidades de las mujeres de Medellín”, dice Adriana Hoyos.  

    Adriana Hoyos, representante sector Discapacidad ante el Comité de Interlocución 

    Adriana Hoyos, representante sector Discapacidad ante el Comité de Interlocución

    Esa es una de las razones por las que el Comité puede mirar la Política Pública desde perspectivas distintas. Sus integrantes hacen seguimiento a sus seis dimensiones, formulan propuestas y ejercen control social sobre las acciones dirigidas a las mujeres. 

    Foto 9. Representantes del Comité de Interlocución en el Debate sobre Educación. 

    Los ojos que la institucionalidad necesita 

    Desde otro lugar de esa misma mesa, la secretaria de las Mujeres, Valeria Molina Gómez, observa a Rosy y a las demás integrantes del comité como una posibilidad para que la institucionalidad pueda mirar la ciudad desde lugares diferentes. Ella las  llama los ojos de la Secretaría en distintos lugares.  

    Las integrantes del comité representan los ojos de la Secretaría de las Mujeres en el territorio. Son quienes conocen de primera mano las problemáticas de las mujeres y las traen a este espacio para ampliar nuestra visión, porque desde la institucionalidad no tenemos la capacidad de comprender por nosotras mismas toda la diversidad que existe en la ciudad” dice Valeria Molina. 

    Foto 12. Octava sesión Comité de Interlocución con participación de Valeria Molina Gómez.

    Octava sesión Comité de Interlocución con participación de Valeria Molina Gómez.Octava sesión Comité de Interlocución con participación de Valeria Molina Gómez.

    Esa diversidad también significa reconocer que las mujeres no siempre piensan igual. Hay diferencias, discusiones, y experiencias que incluso pueden parecer lejanas entre sí; pero precisamente allí está una parte del valor del espacio. 

    En el Comité están representadas las mujeres cuidadoras, migrantes, LGBTIQ+ afrodescendiente, indígenas y muchas otras en toda su diversidad. En este año hemos visto cada vez más cohesión y una mayor capacidad para construir juntas. Es un escenario donde podemos discutir nuestras diferencias, pero también llegar a acuerdos y buscar soluciones para las mujeres de Medellín” insiste la Secretaria de las Mujeres. 

    Rosy y su familia en un día de esparcimiento.  

    Rosy y su familia en un día de esparcimiento.

    Rosy lleva 15 años casada. Su esposo también nació en la región Caribe y lleva cerca de tres décadas viviendo en Medellín. Cuando ella habla de la ciudad donde construyeron su familia, la gratitud rápidamente se convierte en una idea sobre la responsabilidad. 

    Medellín nos ha dado todo y siento que también debemos tener corresponsabilidad y amor por lo que hacemos. Para mí es importante procurar que ese metro cuadrado que está a nuestro alrededor esté bien y aportar desde ahí” dice con una sonrisa en el rostro, porque tal vez su liderazgo se haya construido justamente de esa manera: Primero su metro cuadrado. 

    La niña que observa 

    Foto 15. La familia de Rosy compartiendo la celebración de la vida de su hija

    La familia de Rosy compartiendo la celebración de la vida de su hija  

    Valeria ha crecido viendo ese recorrido 

    Tiene 13 años y ese día acompañó a su mamá a la octava sesión del Comité de Interlocución. Pudo verla una vez más en ese otro lugar que también hace parte de su vida: el de lideresa. Cuando le preguntaron qué pensaba del trabajo de su mamá, Valeria no habló del Comité, de la Política Pública ni de ninguno de los cargos que Rosy ocupa. 

    Habló de lo que ha visto: “la labor de mi mamá es ser una lideresa increíble. Estoy súper orgullosa de ella porque ayuda a tantas personas, a tantas mujeres, al barrio y a la ciudad. Yo quiero seguir sus pasos y quiero seguir marcando la ciudad como ella lo ha hecho”. 


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