Alcaldía Sala de Prensa Noticias Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias

La Biblioteca Pública Piloto cumple 70 años

Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias

Contenido asociado a:

Pertenece a las secretarías:

Secretaría de Cultura Ciudadana
Por: Diana María Naranjo Arroyave - Editor: Alonso Velásquez Jaramillo |

“Hay libros con los que resonamos tanto que pareciera que son ellos quienes nos leen”, es por eso que tenerlos cerca es como una especie de oráculo que permite prede...

Compartir en:
  • “Hay libros con los que resonamos tanto que pareciera que son ellos quienes nos leen”, es por eso que tenerlos cerca es como una especie de oráculo que permite predecir el futuro, como si fueran ese amigo sensato que aconseja y acompaña en los momentos más difíciles de la existencia.

    Hacerse al cobijo de un buen libro significa hacerle quite a la soledad, dejarse susurrar y seducir por las historias de otros tiempos, de otras personajes, es  complejizar la cotidianidad que en ocasiones aburre y en otras aflige, es darle profundidad a la vida, mirar otras realidades y permanecer en silencio con el libro entre las manos, con las manos entre las páginas, con el alma atrapada dentro del libro.

    Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias

    Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias – Foto Diana María Naranjo Arroyave

    Quizás por eso es difícil desprenderse de los libros, leerlos es un acto tan íntimo que cuesta devolverlos a aquellas estanterías frías de las bibliotecas como si fuera un simple objeto sin vida que se abandona, amontona y muere en el olvido, pero la realidad es que hay libros que tienen la capacidad de cambiar vidas, de darles sentido y por eso renunciar a ser su dueño es difícil.

    Sin embargo, el placer de leer debe ser compartido, es un regalo que se debe ceder para que otros experimenten entre páginas el deleite de ser testigos de historias que reviven al momento de leerlas, como si leyendo se invocara a los personajes y se viajara en el tiempo. Es increíble como las palabras tienen el poder de tocar la esencia de los sucesos, de nombrar aquello que permanece oculto y solo se revela cuando se llama por su nombre.

    A lo largo de la historia el hombre ha buscado en la lectura un refugio, un escape de la realidad y le ha otorgado a los libros un carácter casi divino, como si se tratase de un mensaje capaz de romper la frontera que divide la vida de la muerte.

    Durante años se pensó en cómo conservar la historia de los hombres, cómo lograr que esta permanezca a pesar del paso de los años, cómo encontrar un implemento que perpetúe la existencia, que no muera, así como mueren los hombres, llevándose todo a su paso, desvaneciéndose entre las historias contadas.

    La respuesta la encontrarían los egipcios siglos después observado una planta que crecía en la ribera del río Nilo: el junco. Esta fue la solución que le permitió al hombre contar con más fluidez las palabras que se albergaban en su mente y en su alma.  Esta planta cambió el curso de la historia al convertirse en el lienzo que plasmaría la historia de la humanidad. Aunque anteriormente ya se tenían registros de escritura en Mesopotamia, todavía era una escritura cuneiforme, inmadura, en piedra pero que sería el inicio de un nuevo periodo de la humanidad; con la invención de la escritura se da el paso de la prehistoria a la historia.

    Foto tomada de https://www.caminodosfaros.com/

    2200 años después de la invención de la escritura en pergamino se funda la Biblioteca de Alejandría, y en ella se llevaría a cabo uno de los planes más ambiciosos del hombre: reunir todos los libros del mundo en un solo lugar, de todas las lenguas, de todas las culturas, el objetivo consistía en tener un registro de la historia de la humanidad, lograr crear una línea de tiempo con los relatos allí consignados.

    El sueño que algún día tuvo Alejandro Magno y que Ptolomeo hizo realidad, aún está latente en todas las latitudes de este mundo; las bibliotecas han sido el faro que ha dado luz a las civilizaciones y que aún continúa alumbrando el destino de las ciudades… ese lugar apacible donde se respira paz, donde el conocimiento está al alcance y a la espera de un lector ávido de literatura.

    Hoy se puede decir que las bibliotecas han pasado a un lugar etéreo, el espacio físico que comparte se compone por un aparato digital que contiene en él casi toda la totalidad de los libros escritos, y aunque todo está a la distancia de un clic, carece de belleza y de magia; la búsqueda de un  libro es un ritual donde el lector y el libro se encuentran bajo circunstancias azarosas para hacerse la vida más liviana, más llevadera, más amena.

    Mapa antiguo de Alejandría / Wikimedia Commons

    Mapa antiguo de Alejandría / Wikimedia Commons – Tomada de NatGeo

    Por fortuna Medellín cuenta con 26 bibliotecas públicas que hacen parte del Sistema de Bibliotecas, una red completa donde todas las personas pueden ir y disfrutar de los libros y los espacios que se tienen a disposición del lector, facilitándole la vida, minimizándole los gastos e incentivando el amor por la lectura.

    Aunque suene anacrónico, el préstamo de libros es bastante común y las personas prefieren el libro físico, leído, contrario a la lectura en dispositivos electrónicos. Los románticos del libro poetizan el encuentro del papel con los dedos y le atribuyen una especie de momento sublime al acto de leer. Bajo este romanticismo mucho paisas se han sentido identificados y han preferido llevar el libro a sus casas y disponer de un momento para la lectura, darse el regalo de leer unas cuantas hojas antes de dormir.

    Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias

    Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias – Foto Diana María Naranjo Arroyave

    El problema surge cuando ese libro resuena tanto en el alma del prestador que así sepa que el deber ser es devolverlo, le cuesta trabajo desprenderse. Así ocurrió en las bibliotecas de Medellín, poco a poco las personas dejaron de devolver los libros y ya los anaqueles comenzaban a verse vacíos, a extrañar los libros que habían cargado durante toda su vida.

    Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias

    Amnistía a lectores morosos en Medellín: una fianza que se paga con historias – Foto Diana María Naranjo Arroyave

    Déjalos que vuelvan

    Para contrarrestar la pérdida de los libros no devueltos se creó una campaña de amnistía dentro de la estrategia Medellín: una historia contada desde las bibliotecas, esta estrategia que buscaba la apropiación de las comunidades locales con sus bibliotecas logró a través de Déjalos que vuelvan, notas amorosas, la amnistía a lectores morosos.

    Déjalos que vuelvan, planteó una solución a la no devolución de los libros: los usuarios que tenían libros vencidos podían devolverlos sin ningún tipo de multa o sanción, solo entregándolos con una nota que contara el motivo por el cual no pudieron devolverlo a tiempo bastaba.

    La campaña fue tan exitosa que en solo dos meses -del 23 de agosto al 25 de octubre de 2024- lograron recuperar 72 940 libros, de los cuales 16 262 estaban vencidos, se recibieron 921 notas y  se hicieron 10118 préstamos en la colección digital Libby.

    Las notas las escribieron personas de todas las edades, niños, jóvenes y adultos, en ellas, unos se disculpaban por su olvido y otros justificaban la tenencia del libro por motivos de viaje o salud. Otros se fascinaron tanto con la lectura que decidieron leérselo a sus abuelos y así las historias fueron contadas y entregadas como notas anónimas dentro de los libros.

    Lorena Castañeda, articuladora de servicios bibliotecarios en el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín cuenta que: “esta vez fue un llamado amoroso a los usuarios, como queremos que vuelvan a las bibliotecas, que no sea porque no has devuelto el libro, que no vuelves. Entonces creo que esta vez la diferencia fue un poco el llamado como amoroso de acoger al usuario, que  sintieran la tranquilidad de venir, incluso pusimos a disposición algunas mesas por si el usuario no lo devolvía, podía dejarlo sobre la mesa”.

    Los libros prestados curiosamente son los libros que más se leen y por los que siempre preguntan los usuarios entonces al no encontrarlos los bibliotecarios invitan a la lectura de otros textos para que así las visitas a la biblioteca no sean infructíferas, la idea es sembrar el hábito de la lectura y conservarlo por medio de diferentes estrategias.

    Lorena Castañeda, articuladora de servicios bibliotecarios en el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín

    Lorena Castañeda, articuladora de servicios bibliotecarios en el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín – Foto Diana María Naranjo Arroyave

    También se trata de facilitar el préstamo de los libros y su renovación, Ana María Yepes Rendón, gestora y coordinadora del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla La Quintana y parte del equipo del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín afirma que: “los libros se prestan por 10 días, pero tienen la opción de renovarlo dos veces, virtual o presencial o telefónicamente en cualquiera de las bibliotecas y lo pueden renovar otras dos veces”.

    Para Ana las bibliotecas “son espacios donde se generan otras dinámicas de vida. Desde compartir con el otro, conocerlo, aprender, enseñar, disfrutar, participar, donde la opinión sea respetada, y obviamente eso está movilizado alrededor del préstamo y la devolución de los libros”.

    Ana María Yepes Rendón, gestora y coordinadora del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla La Quintana

    Ana María Yepes Rendón, gestora y coordinadora del Parque Biblioteca Tomás Carrasquilla La Quintana – Foto Diana María Naranjo Arroyave

    Con la amnistía a los lectores morosos queda demostrado que cuando se habla con amor las situaciones fluyen y las cosas retornan al lugar donde deben de estar, en este caso: la biblioteca pública, que es la casa de los libros donde todos son bienvenidos.

    “Este ha sido un ejercicio de movilización que ha puesto el énfasis en la posibilidad de que las personas, reconozcan, recorran y puedan acercarse al Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín. Esta es una estrategia que permite la apropiación del espacio bibliotecario, la activación y movilización de los préstamos y la apropiación de los programas que presenta el sistema”, manifestó el secretario de Cultura Ciudadana, Santiago Silva Jaramillo.

    Lectores de las bibliotecas públicas de Medellín

    Lectores de las bibliotecas públicas de Medellín – Foto alcaldía de Medellín


    Acércate a la Alcaldía de Medellín

    Ir al contenido