Alcaldía Sala de Prensa Noticias Lo que un árbol y el POT expresan acerca del clima en Medellín

El gualanday que da sombra al centro hace más de 100 años - Centrópolis

Lo que un árbol y el POT expresan acerca del clima en Medellín

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Las noticias matutinas del 29 de enero de 2026 eran similares: “Hubo vías inundadas, árboles caídos, carros atrapados y centros comerciales y almacenes de cadena ane...

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  • Las noticias matutinas del 29 de enero de 2026 eran similares: “Hubo vías inundadas, árboles caídos, carros atrapados y centros comerciales y almacenes de cadena anegados por los desbordamientos”. Fue esta, por ejemplo, la descripción que El Colombiano hizo de los estragos causados por la precipitación registrada el día anterior en Medellín, específicamente en la comuna 14 (El Poblado), donde la opinión popular coincidía en decir: “Se desprendió el cielo”.

    Ese miércoles vespertino la ciudadanía fue testigo de un chubasco que derramó, según juicio de los expertos en climatología, más de lo que llueve en todo el mes de enero. Indudable preocupación generó en la comunidad y en la Administración Distrital de Medellín el alcance devastador de este nivel de precipitación. No obstante, la ciudadanía es consciente de los retos que el distrito tiene frente a estas eventualidades climatológicas. Esta evidencia se aprecia en las diferentes voces que han sido escuchadas en la recolección de propuestas durante el proceso de revisión de mediano plazo del Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

    Y cayó el Gualanday. Cortesía El Colombiano

    Y cayó el Gualanday. Cortesía El Colombiano

    El POT viene a ser una herramienta fundamental para proyectar acciones que permitan mitigar con eficacia las eventuales amenazas de desastres causados por las intensas lluvias, pues el impacto que estas generan obedece a la estructura como ha crecido la ciudad y a la pérdida de sensibilidad con la naturaleza. Aunque los inminentes aguaceros, como este registrado, son de connotaciones altas, no son inéditos en la historia climática de Medellín, como a continuación se demostrará.

    El gualanday de Ayacucho

    Carlos Coroliano Amador, cuyo remoquete fue el «Burro de Oro», luego de sus travesuras comerciales por Europa, llegaba a su aposento andino de Medellín con el gusto paisajero contemplado en el viejo continente.

    Y cayó el Gualanday. Cortesía El Colombiano

    Y cayó el Gualanday. Cortesía El Colombiano

    A finales del siglo XIX mandó a sembrar un conjunto de árboles a ambos lados de la calle Ayacucho y así conformar un paseo que lo llevara a su plácida finca de Miraflores. Nació así el “Paseo de Buenos Aires”. Uno de esos árboles que engalanaron este transepto fue un gualanday (jacaranda caucana) que, por más de cien años, permaneció firme hasta que, en 2019, una fuerte ventolera invernal lo derribó. Este árbol, clasificado como patrimonial, no solo fue parte de la memoria paisajística; en su xilema (tronco) una información muy especial guardaba en lo que la dendrocronología denomina como anillos de crecimiento.

    Paseo de Buenos Aires. Cortesía: Sociedad de Mejoras Publicas - 1942

    Paseo de Buenos Aires. Cortesía: Sociedad de Mejoras Publicas – 1942

    Cada anillo representa un año de vida y, según la dimensión – ancho o delgado – de cada uno, determina la sequedad o humedad del año. En el estudio de una troza del gualanday se apreciaron varios anillos de un grosor llamativo, en el que sobresale el desarrollado por el árbol en 1924, información dendrocronológica que, al ser cotejada con fuentes documentales, permitió identificar este año como de extremo invierno: 2177,2 mm de precipitación anual. Mayo fue el mes que más llovió de ese año y pasaría a ser el primero de todo el siglo XX. Al menos así se aprecia en los registros que marcaron 309,6 mm de pluviosidad. El siguiente mes el índice poco mermó, pues junio registró 288,9 mm. En los siguientes meses la intensidad mermó, pero el invierno se mantuvo: julio, 209,4 mm; agosto, 199,2 mm; setiembre, 247,4 mm; octubre, 206,2 mm; noviembre, 218,3; es decir, La Niña dejó ver su intensidad durante siete meses.

    Troza del gualanday analizada, donde se caracterizan los anillos de crecimiento.

    Troza del gualanday analizada, donde se caracterizan los anillos de crecimiento.

    En ese año invernal los estragos fueron numerosos. Efrén Jaramillo obraba como inspector del barrio Robledo y en el amanecer del 17 de mayo de 1924 le informó al alcalde, Nicanor Restrepo Giraldo, acerca del “torrencial aguacero de anoche, en el que la quebrada La Gómez creció hasta el punto en el que derribó en su integridad la casa que con el nombre de El Castillo habían construido recientemente los señores Avelino y Francisco Gallón”, donde operaba una cantina y tienda de víveres, y menos mal que en el funesto momento “los señores aún no se habían acostado y tuvieron el tiempo de salir”; en cambio, toda la mercancía que poseían fue arrastrada por la escorrentía.

    También se inundó la fábrica de velas y jabón y casas cerca del puente de Colombia; además, la fuerte avenida detuvo por varias horas el tránsito de una recua de mulas con mercancías. El aguacero estuvo acompañado de un “violento huracán” que, según los testigos, generó “un ruido como nunca se había oído”.

    Temporada de lluvias en Medellín

    Temporada de lluvias en Medellín

    La intensa precipitación nutrió tanto la quebrada La Iguaná que desbordó su caudal desde San Cristóbal: “Terció su curso en dirección al antiguo camino de Aná, inundando el cañaveral situado entre el puente rígido y el camino en cuestión”. Esta escorrentía también afectó las “primarias de la luz, que dejaron el lugar en completa oscuridad”. Las carrileras del tranvía fueron sepultadas por el agua, lo que generó preocupación de los vecinos, pues, de continuar “el invierno, la quebrada acabará con la costosa obra del tranvía”. 

    Naturaleza y sociedad

    Este breve pasaje acerca del clima en Medellín y sus impactos en la sociedad es uno de los muchos referentes que el árbol del gualanday condensó en su memoria de vida vegetativa y que permite orientar este tipo de disertaciones.

    Por él podemos comprender que los extremos climáticos son parte constitutiva de la ciudad y que es la sociedad la que ha debido sortear estas manifestaciones de la naturaleza.

    Temporada de lluvias en Medellín

    Temporada de lluvias en Medellín

    En la historia de la planeación de Medellín durante el siglo XX, el clima no fue un tema de consideración al momento de pensar la progresiva ciudad, lo que no quiere decir que este determinante geográfico haya sido ignorado. Ahora, desde el Departamento Administrativo de Planeación (DAP), lo atiende con el respectivo interés que lo amerita, en un contexto en el que el cambio climático lo exige.

    El POT como herramienta orientadora

    Del variopinto de temas que se trabajan en la revisión de mediano plazo del POT, el cambio climático es uno de prioritaria atención por parte de la ciudadanía, la academia y el equipo profesional del DAP.

    Como resultado de los procesos de concertación con la ciudadanía y actores clave del distrito de Medellín, se ha diagnosticado la urgencia de reestructurar los espacios intervenidos por la sociedad, los cuales, desde varias décadas, vienen generando una nueva morfología en el paisaje natural que hace que los extremos del clima, tan variantes y repentinos por causa del cambio climático, sean calamitosos.

    Audiencias públicas de la consulta ciudadana del POT

    Pero el POT no solo proyecta una idea de intervención espacial; también busca estrechar de nuevo la relación del ser humano y la naturaleza, un bello maridaje que será la mejor herramienta para combatir los estragos del clima.

    Como cierre se evocan las palabras de una líder comunal del barrio Carpinelo de la comuna uno (Popular), quien en una jornada de participación en la revisión del POT, al hacer referencia a los riesgos ambientales, como los causados por el clima – verano e invierno –, dijo: “No debemos ver a la naturaleza como un enemigo, ni nosotros enemigos de ella”.

    Audiencias públicas de la consulta ciudadana del POT

    Tal vez al hacer nuestras esas palabras se acrecienta la sensibilidad de una sociedad que sueña con una ciudad ideal que garantice el bienestar, y para lograr ese objetivo, la relación entre el ser humano y la naturaleza es fundamental. A lo mejor, en el inminente futuro otro árbol dará noticia del cumplimiento de este ideal.


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