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El Museo Urbano de Memorias lo componen 130 murales ubicados en los barrios Santo Domingo Savio, La Torre y La Esperanza de la comuna uno de Medellín

Museo Urbano de Memorias: en Santo Domingo Savio, otra experiencia histórica y cultural para vivir en Medellín

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Medellín en Historias | Secretaría de Cultura Ciudadana
Por: Texto y fotos: Juan Carlos Valencia Gil |

En la comuna uno (Popular), nororiente de Medellín, está el Museo Urbano de Memorias de la Fundación Trash Art. Son tres galerías en las que artistas de la zona, de o...

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  • En la comuna uno (Popular), nororiente de Medellín, está el Museo Urbano de Memorias de la Fundación Trash Art. Son tres galerías en las que artistas de la zona, de otros barrios, otras ciudades y otros países han plasmado su talento. 130 murales que cuentan historias del sector y reflejan la transformación de la ciudad. 

    Una de las zonas más emblemáticas de Medellín es la comuna uno (Popular). La esquina nororiental de la ciudad reúne varios fenómenos indispensables para entender la transformación de la capital antioqueña.

    Está en la montaña y desde allá se obtiene una impresionante vista panorámica. En la comuna se da el contacto permanente entre lo urbano y lo rural, porque limita con el corregimiento Santa Elena. A ella llegaron muchos habitantes de pueblos y campos de Antioquia y otros departamentos en busca de oportunidades de trabajo y estudio en esta ciudad. También, desplazados por la violencia, desarraigados y, entre todos, crearon comunidades y barrios.

    Panorámica desde el barrio Santo Domingo Savio, nororiente de Medellín. En la otra imagen, pilonas del metrocable línea L, que conecta a Santo Domingo con el Parque Arví, en el corregimiento Santa Elena.

    Ella sufrió el horror de la guerra del narcotráfico en momentos tenebrosos de nuestra historia y ha sabido sobreponerse con fuerza, valentía, esperanza y alegría, un proceso en el que albergó el primero de los metrocables, la línea K, que se convirtió en uno de los símbolos de sus grandes cambios sociales.

    Metrocable línea K, que conecta a Santo Domingo, en el nororiente de Medellín, con la estación Acevedo de la línea A del metro. En Acevedo también se puede tomar el metrocable línea P, que conduce a El Progreso, en el noroccidente de la ciudad.

    Metrocable línea K, que conecta a Santo Domingo, en el nororiente de Medellín, con la estación Acevedo de la línea A del metro. En Acevedo también se puede tomar el metrocable línea P, que conduce a El Progreso, en el noroccidente de la ciudad.

    El Museo Urbano de Memorias de la Fundación Trash Art refleja buena parte de estas historias. Se trata de tres galerías en las que artistas de la zona, de otros barrios, otras ciudades y otros países han plasmado su talento. Murales, piezas y producciones que hablan de hechos y personajes de la comuna y de la transformación de la ciudad.

    El Museo Urbano de Memorias de la Fundación Trash Art tiene su núcleo en el barrio Santo Domingo Savio de Medellín.

    El Museo Urbano de Memorias de la Fundación Trash Art tiene su núcleo en el barrio Santo Domingo Savio de Medellín.

    David, el líder

    Al frente del Parque Biblioteca Santo Domingo Savio, cerca de la estación Santo Domingo del metrocable, está la Casa Cultural Trash Art, de la fundación creadora del Museo Urbano de Memorias. La fundación ha trabajado con la Alcaldía de Medellín en varios proyectos. Por ejemplo, enseñando grafiti en la Jornada Escolar Complementaria y siendo uno de los operadores de Latidos 2025, la primera bienal de grafiti y arte urbano.

    La casa cultural queda en la carrera 33A con calle 106A. Allá nos encontramos con David Ocampo Ramos, director de la fundación y del museo y habitante de la comuna uno. Él nació en esta comuna, residió un tiempo en Aranjuez (comuna cuatro) – también en el nororiente – y ahora vive en el sector La Divina Providencia del barrio El Popular.

    David Ocampo Ramos, director de la Fundación Trash Art y del Museo Urbano de Memorias.

    David Ocampo Ramos, director de la Fundación Trash Art y del Museo Urbano de Memorias.

    Mientras habla da detalles, menciona puntos de referencia que revelan lo bien que conoce su comuna. Tiene 40 años, es publicista y diseñador gráfico y lleva 14 años trabajando en gestión cultural. Además, estudia Planeación y Desarrollo Social en el Colegio Mayor de Antioquia, institución universitaria adscrita a la Alcaldía de Medellín.

    En 2010 creó la fundación, descrita en sus cuentas de redes sociales como “una entidad que diseña, articula y desarrolla proyectos socioculturales, educativos, artísticos, ambientales, de turismo de base comunitaria, desde una enseñanza social, alternativa y popular”. Explica que en ella trabajan unas 20 personas, pero no son fijas, sino que entran de acuerdo con los proyectos que estén ejecutando.

    130 murales

    El Museo Urbano de Memorias nació en 2014 como iniciativa de la Fundación Trash Art. Curiosamente, no empezó en Medellín sino en San José del Pinar, en la vereda Granizal del vecino municipio de Bello, ubicada cerca de Santo Domingo Savio en esta ladera del Valle de Aburrá. En el kilómetro 7 de la antigua carretera a Guarne se hizo la primera muestra con habitantes del sector, dejando como resultado 20 historias contadas en paredes.

    En 2018 se trasladaron para Santo Domingo Savio y en la actualidad el museo lo componen 130 murales situados en dos kilómetros a la redonda, en los barrios Santo Domingo Savio, La Torre y La Esperanza de la comuna uno. Están distribuidos en tres galerías: Mi Territorio, La Independiente y Otras Voces. Cada dos años la fundación renueva las obras de estas galerías; la última actualización fue en 2025. A los artistas no se les paga por pintar sus piezas o producciones; solo los viáticos.

    “Fuimos el primer museo a cielo abierto de Colombia. Para nosotros es un motivo de orgullo tener la categoría de museología social comunitaria y prácticas artísticas. Tenemos un tinte académico”, afirma David y agrega: “Somos el único museo a cielo abierto de Latinoamérica con categoría de investigación”. Además, quiere que este año el Urbano de Memorias llegue a ser el primer museo a cielo abierto, digital e interactivo de Latinoamérica. 

    Labor comunitaria

    David lo define como “un museo privado que habita el espacio público”. Por eso, quien quiera recorrer sus obras lo puede hacer libremente, pues se pueden ver desde el espacio público. Precisa que los muros son, 20 %, de edificaciones del Estado, en tanto que el resto son de particulares que permiten las pinturas en sus propiedades.

    Museo Urbano de Memorias de la Fundación Trash Art

    Museo Urbano de Memorias de la Fundación Trash Art

    Pero los recorridos oficiales, guiados por la fundación, son pagando. Su director detalla que duran cinco horas y con el dinero que pagan los visitantes se sostiene la casa cultural y se benefician unas 1200 personas de la comuna, pues Trash Art hace labor social con niños y jóvenes de colegios del entorno, especialmente de las instituciones educativas Antonio Derka Santo Domingo y La Candelaria, más los beneficiarios de sus proyectos.

    En este momento, la fundación cuenta con ocho proyectos: Las Mujeres del Callejón, Raíces y Tradición, Proyecto Alma; Creer, Crecer y Crear; Escuela de Grafiti, Escuela Popular de Turismo, La Huerta y Aula Ambiental. Cada uno de ellos tiene un equipo de tres personas, de las que varias son de la comuna uno.

    Los recorridos por el Museo Urbano de Memorias, guiados por la Fundación Trash Art, son pagando. Duran cinco horas

    Los recorridos por el Museo Urbano de Memorias, guiados por la Fundación Trash Art, son pagando. Duran cinco horas

    “Es nuestro proyecto de vida”, dice David. Las tarifas y otra información las puede consultar en las cuentas de redes sociales del museo: https://www.instagram.com/museourbanodememorias/ o https://www.facebook.com/museourbanodmemorias. Atienden de lunes a domingo. “Nos conocen más los extranjeros”, apunta el líder, porque allí llegan grupos de turistas y los han visitado delegaciones de universidades estadounidenses, mexicanas y europeas.

    En la casa cultural, junto a David está Triste, uno de sus dos perros. El otro se llama Teatro y, según su amo, es posible que en este momento esté en la Institución Educativa Antonio Derka Santo Domingo, unas cuadras arriba de la sede de Trash Art. Ambos fueron adoptados de las calles por el director, quien tiene, adicionalmente, una gata, Próspera, a la que acogió después de que un desconocido la tirara al solar de su casa. Con David y Triste emprendemos un recorrido por el museo.

    Triste es uno de los dos perros de David Ocampo, director de la Fundación Trash Art y del Museo Urbano de Memorias. En la otra imagen aparece con David en un recorrido por el museo.

    Mi Territorio

    La galería Mi Territorio está dedicada a la historia, a la memoria, a la identidad de la comuna uno, y tiene un componente de investigación. Sus obras son elaboradas por artistas de estos sectores y de otros sitios. Desde julio de 2025, cuando hicieron el Festival Museo Urbano de Memorias, la temática de esta galería se titula Biografía amorosa y monstruosa de Santo Domingo Savio.

    En ese sentido, sus murales reflejan historias bellas, pero también acontecimientos muy dolorosos para la comunidad. Uno tiene el rostro de un joven de la zona que fue asesinado hace un poco más de 20 años por cruzar una de las denominadas fronteras invisibles establecidas por grupos delincuenciales.

    El 29 de septiembre de 1974, un gigantesco derrumbe mató a cerca de 50 personas. La avalancha quedó registrada en una obra pintada por el colectivo Graffiti Art.

    La galería Mi Territorio está dedicada a la historia, a la memoria, a la identidad de la comuna uno, y tiene un componente de investigación.

    Reconocimiento

    Los sacerdotes Gabriel Díaz e Iván Moreno, integrantes del grupo de fundadores de Santo Domingo Savio, figuran en un mural ubicado detrás de la parroquia del barrio, junto a otro – que no es del museo – en el que reposan nombres de las víctimas del conflicto armado en la zona. A ambos padres la comunidad les reconoce su gran contribución al desarrollo del sector. Fueron pintados por los artistas Damián Figueroa y Eskibel, respectivamente.

    En un mural que no es del museo reposan nombres de víctimas del conflicto armado en la zona nororiental de la ciudad. En otro mural figuran los sacerdotes Iván Moreno (encima del cuadro rojo) y Gabriel Díaz (con integrantes de la comunidad), del grupo de fundadores de Santo Domingo Savio.

    Al tiempo que suenan las campanas de la iglesia, David habla del mural alusivo a Domitila Moreno, otra de las fundadoras del barrio. Dice que la señora llegó de Caicedo (Occidente de Antioquia), desplazada por la violencia, con sus hijos.

    Mural en homenaje a Domitila Moreno, otra de las fundadoras de Santo Domingo Savio

    Mural en homenaje a Domitila Moreno, otra de las fundadoras de Santo Domingo Savio

    Luego muestra a Teresa Gómez y apunta que ella fue la que impulsó el primer restaurante escolar de Mingo, como le dicen algunos al barrio al que, en el siglo pasado, antes de bautizarlo con su nombre actual, otros quisieron llamar San Francisco de Asís, Morro Rojo, Filo de Hambre y Marquetalia.

    Algunos le dicen Mingo al barrio Santo Domingo Savio

    Algunos le dicen Mingo al barrio Santo Domingo Savio

    Caminamos por calles, callejones, escaleras que conectan vías entre la montaña. Ya en Trash Art están pensando en el tema que estrenará Mi Territorio con la renovación de 2027: Titanes de la cultura de la comuna uno, dedicado a los bailarines, fotógrafos, teatreros, escritores y demás actores culturales de la zona.

    En el barrio Santo Domingo Savio hay algunas escaleras que conectan vías en la montaña

    En el barrio Santo Domingo Savio hay algunas escaleras que conectan vías en la montaña

    La Independiente

    La galería La Independiente, explica David, es solo para escritores de grafiti. Algunas de sus piezas se trabajan de manera libre, sin bocetos. “Trajimos los 10 mejores crews (colectivos de escritores de grafiti) de Colombia”, comenta durante el recorrido. Entre los artistas que han dejado huellas de su talento en el Museo Urbano de Memorias están, entre otros, Cartagena Crew, Los Santos (de Medellín), 4 Elementos Eskuela (de Aranjuez, Medellín), DTS (de Castilla, Medellín), Fenómenos Crew y SBK (de Bogotá) y Mala Vida Rules (de Ibagué). Además, extranjeros como Skape (Alemania), ALM (América Latina Mestiza, de Ecuador) y Gamex, “un crew de los escritores más tesos de Latinoamérica”, anota el director del museo.

    La galería La Independiente es solo para escritores de grafiti. En ambas fotos aparece Triste, uno de los perros de David Ocampo – director del museo –, que nos acompañó durante el recorrido.

    Seguimos caminando esta mañana de miércoles, en la que, con el solazo, brillan más los colores de los aerosoles y vinilos. Llegamos a la cancha de microfútbol y baloncesto que está detrás de la iglesia de Santo Domingo y en ella, en los muros laterales, hay varios grafitis. Unos, de artistas de Medellín; otros, de colegas llegados de Estados Unidos, Suiza y otros países.

    En la cancha de microfútbol y baloncesto que está detrás de la iglesia de Santo Domingo hay varios grafitis. Unos, de artistas de Medellín; otros, de colegas llegados de Estados Unidos, Suiza y otros países.

    En la cancha de microfútbol y baloncesto que está detrás de la iglesia de Santo Domingo hay varios grafitis. Unos, de artistas de Medellín; otros, de colegas llegados de Estados Unidos, Suiza y otros países

    Cerca de la cancha, David enseña cuál fue la casa de Domitila Moreno, una de las fundadoras del barrio. Pasamos por El Cuadradero, zona de alto tráfico vehicular y movimiento comercial, y llegamos al restaurante Family, donde conversamos con su administradora, Liliana Marín: “Este restaurante es de un hijo mío. Tengo 52 años y he pasado toda mi vida en Santo Domingo. El Museo Urbano de Memorias es muy bueno, porque es un apoyo para el barrio, para que los muchachos estén más entretenidos. A los turistas les gustan los recorridos y la comida casera. Es bueno el liderazgo de David”. 

    Liliana Marín, habitante de Santo Domingo Savio y administradora del restaurante Family, ubicado en El Cuadradero, zona comercial del barrio.

    Otras Voces

    Dejamos a Liliana y vamos hacia la galería Otras Voces, a la que se postulan artistas y escritores para participar con sus obras. Ella cuenta con un mural dedicado al Deportivo Independiente Medellín y otro, al Atlético Nacional. En el del Verde hay una mujer de gafas y a su lado, el nombre Yeral. “Ella murió cuando iba a ver jugar a Nacional”, comenta David.

    A la galería Otras Voces se postulan artistas y escritores para participar con sus obras. Ella cuenta con un mural dedicado al Deportivo Independiente Medellín y otro, al Atlético Nacional.

    Unos metros arriba de la estación Santo Domingo hay una obra protagonizada por una pareja de viejos campesinos. En la mitad de ellos, una mazorca que brilla, como si sus granos fueran de oro, y a la derecha, una mano volteando arepas. “Ahí Danilo cuenta la historia de su pueblo, San Carlos (Oriente de Antioquia)”, anota el director del museo.

    Cerca de la estación Santo Domingo hay una obra protagonizada por una pareja de campesinos. “Ahí Danilo cuenta la historia de su pueblo, San Carlos (Oriente de Antioquia)”, explica David, el director del museo

    En el entorno aparece otro mural en el que se destaca el rostro de una mujer. Lo pintó Señor OK, artista de Medellín y, de acuerdo con David, ella es de la familia Barrientos.

    Señor OK pintó este mural alusivo a una mujer de la familia Barrientos

    Señor OK pintó este mural alusivo a una mujer de la familia Barrientos

    Estas pinturas se mezclan con algunas de Mi Territorio. En un colorido mural aparecen un hombre con pecas y gorra, como El Chavo del 8; una señora canosa y, al otro lado, una mujer pintada de rojo. “Son El Chavo y Sandra, La Pelirroja”, dice David: “Eran novios. Él se metió a un grupo armado; ella coleccionaba búhos. A ambos los mataron en los 90”.

    “Son El Chavo y Sandra, La Pelirroja”, dice David Ocampo, director del museo: “Eran novios. Él se metió a un grupo armado; ella coleccionaba búhos. A ambos los mataron en los 90”

    “Son El Chavo y Sandra, La Pelirroja”, dice David Ocampo, director del museo: “Eran novios. Él se metió a un grupo armado; ella coleccionaba búhos. A ambos los mataron en los 90”

    Las musas

    Personajes tradicionales del barrio fueron homenajeados en el museo. Bajando de nuevo hacia la Casa Cultural Trash Art, llegando a la plazoleta del parque biblioteca, los muros exhiben a Jesús María Quiceno, el primer fontanero del barrio, y a su esposa; a Gabriel Eusse, el primer fotógrafo; al poeta don Elías y al primer barbero.

    A la izquierda, mural alusivo a Gabriel Eusse, primer fotógrafo de Santo Domingo Savio, y Julián, rapero del barrio que fue asesinado. A la derecha, Jesús Quiceno, primer fontanero del barrio, junto a su esposa.

    Se ve un niño que en su espalda lleva una canasta y, sobre esta, una casita. “Con la casa a cuestas”, dice David, y después menciona a Luis Eduardo, el protagonista de otra de las obras: “Lo mataron en los 90”.

    Niño “con la casa a cuestas”, dice David, el director del museo, y después menciona a Luis Eduardo, el protagonista de otra de las obras.

    Volvemos a la casa de Trash Art. En el muro lateral de la edificación hay una pintura tremenda: Musa nororiental, del artista medellinense Fredy Serna. Con su visión desde la montaña noroccidental de la ciudad pintó un paisaje nocturno de la ladera del frente, la nororiental, inmensa, en el que se aprecia una multitud de luces de las calles y casas, como el firmamento tupido de estrellas. Las ventanas y una puerta de la casa cultural encajan de manera natural en la escena. Baja la mirada y encuentra árboles, casas y tejados de la noroccidental y, en la base, Triste y Teatro.

    Musa nororiental, del artista medellinense Fredy Serna

    Musa nororiental, del artista medellinense Fredy Serna

    Con tantas historias de nuestros barrios llegan las musas. Y en la comuna uno, parte de esas historias viven, miran y le hablan al caminante en el Museo Urbano de Memorias.


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