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Por segundo año consecutivo, Cristian Estiven Querubín, Guacuco se alzó con el trono de Rey del Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín 2026, tercero en su historial trovador en la capital antioqueña. Como Virrey fue elegido Kenny Steven Gallego, Key G y el título de Príncipe fue para Jovan Mejía Cuartas, Caballo. Al evento asistieron 17 323 personas.
Hay un segundo exacto —un milisegundo suspendido en el aire cargado de expectativa en Plaza Gardel— en el que el tiple guarda silencio y miles de miradas se clavan en la tarima. Es el instante previo al remate del verso, ese abismo creativo donde la mente del trovador decide en una fracción de segundo si su ocurrencia se pierde en el eco del olvido o se convierte en una ovación estruendosa que retumba hasta la pista vecina del aeropuerto Olaya Herrera.
Esa tensión pura, mezcla de agilidad mental, disciplina métrica y profundo arraigo popular, fue la que se vivió en la gran final del 22.° Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín. Fue una jornada inolvidable en la que el verso octosílabo volvió a demostrar por qué se mantiene como el corazón palpitante y la reserva de identidad cultural más viva de la Feria de las Flores.
De la chispa en los Deseos a la hoguera en Gardel
Llegar a la tarima principal de Plaza Gardel no fue un camino fortuito ni improvisado. De los más de 430 trovadores inscritos en esta edición —un récord de participación que evidencia el vigor del repentismo regional—, solo 24 lograron superar las exigentes etapas clasificatorias para pisar las semifinales en el Parque de los Deseos. Allí, bajo el rigor implacable del jurado y ante una multitud conocedora que no perdonó una sola rima forzada ni un tropiezo en la métrica, se templó el carácter de los ocho finalistas.
La primera jornada semifinal, celebrada en el marco del histórico Premio Ñito Restrepo, consagró la velocidad endiablada y la precisión quirúrgica de Yan Carlos Taborda Quintero, Yanka; quién llegó escoltado por la solvencia escénica de Jovan Mejía Cuartas, Caballo; la frescura juvenil de Samuel Arteaga Arenas, El Gallo y la soltura creativa de Kenny Steven Gallego Vélez, Key G.
Nueve horas después, bajo la insignia del Premio Salvo Ruiz, la narrativa social, la picardía urbana y el repentismo más punzante clasificaron al actual monarca Cristian Estiven Querubín, Guacuco; junto a la solidez métrica de José Argenis Camargo, José Camargo; la audacia de Daniel Alejandro Escobar, Matraca y la versatilidad de Juan Felipe Salazar, Juan Felipe. Ocho estilos marcadamente distintos, dos generaciones frente a frente y una sola corona en disputa para la noche definitiva.
El duelo de los ingenios: lírica, métrica y temple
En la jornada final, las tandas no dieron tregua ni margen de error. La competencia exigió al máximo la capacidad cognitiva y lírica de los trovadores mediante las modalidades más complejas del folclor antioqueño: desde el primer pie forzado —donde cada verso debía terminar obligatoriamente con la frase fija asignada al azar por el jurado— hasta los complejos y temidos enfrentamientos a agotarima, reto técnico en el que debían improvisar rimas usando una sola terminación impuesta por sorteo, hasta agotar las palabras de la lengua.
Con absoluta maestría, los contendientes convirtieron los temas más diversos en proyectiles de poesía oral. La cotidianidad paisa, los dolores y alegrías de la transformación urbana, la crítica social punzante y el humor fino se entrelazaron en una demostración de agudeza mental sin precedentes. Cada repique de tiple marcaba la urgencia de responder al contendor, obligando a los poetas a construir castillos de versos en cuestión de segundos.
En este pulso de talentos, el público no fue un mero espectador, sino un actor fundamental en el desarrollo de la contienda. La tribuna celebró las respuestas más sagaces, contuvo el aliento colectivo ante los pequeños atropellos en el ritmo y sostuvo con palmas continuas el pulso vertiginoso de la piquería. La jornada no solo midió la velocidad del pensamiento abstracto, sino la sensibilidad de cada repentista para leer el estado de ánimo de miles de personas y conectar emocionalmente con una plaza que exige calidad porque conoce las reglas del arte tanto como los propios jueces.
El veredicto y la vigencia de la tradición
Y es que detrás de cada enfrentamiento hay mucho más que ingenio espontáneo. En la trova el ratoneo pone a prueba la capacidad de responder a un tema impuesto con situación de desarrollar un tema libre y que cada cantaor versiona de la forma en que más se acomode a su experticia, los tres finalistas, aprovecharon esta oportunidad para sacar lo mejor de sí. Guacuco exigió a sus rivales una escucha atenta y dialogar para construir una réplica incisiva y contundente -como ese pequeño molusco caribeño que permanece oculto bajo la arena hasta el momento justo de salir a la superficie-. Key G por su parte expone un carácter histriónico desbordante y la agilidad del sirirí para sostener el ritmo en el escenario. Finalmente, Caballo obligó a sus contrapartes a mantener la coherencia y la solidez de la improvisación hasta el último verso.

Final Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín 2026 | Cristian Estiven Querubín, Guacuco, Kenny Steven Gallego, Key G y Jovan Mejía Cuartas, Caballo.
Solo cuando todas esas destrezas se conjugan es posible comprender por qué la trova sigue siendo, más que un duelo de palabra, un ejercicio de inteligencia, escucha y creación compartida que mantiene viva una de las expresiones más auténticas de la cultura antioqueña. Y fue así con estas exuberantes habilidades que la predicción del también trovador Juan David Blanco Mazo, Caneca, se cumplió y Guacuco logró posicionarse por tercera vez, segunda consecutiva, como el indiscutible Rey del Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín.

Final Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín 2026 | Cristian Estiven Querubín, Guacuco, Kenny Steven Gallego, Key G y Jovan Mejía Cuartas, Caballo.
Con esta victoria Cristian Estiven Querubín, Guacuco, ingresa al selecto grupo de ganadores de tres festivales nacionales de la trova ciudad de Medellín (2019, 2025, 2026), dignidad que también tienen Juan Pablo Martínez Toro, Juan Pablo en 2011, 2015 y 2016 y Alejandro Marín Lopera, Cocoliso en los años 2017, 2022 y 2024.
Se cierra la noche juglar del Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín. Atrás quedaron las coplas y las rimas. El próximo año estará de nuevo esta cita alegrando el corazón y el espíritu de quienes vienen a disfrutar de este festival en la Feria de las Flores.
Tras una deliberación apretada y sumamente técnica, donde cada décima de puntuación en rima, métrica, tema y fluidez contó, el cuerpo de jurados entregó su fallo definitivo ante una plaza en absoluto silencio. El título de Rey Nacional de la Trova 2026 fue otorgado a Cristian Estiven Querubín, Guacuco, quien revalidó su monarquía demostrando la mayor regularidad, agudeza, dominio del escenario y temple lírico a lo largo de todas las rondas eliminatorias. El cuadro de honor lo completó Kenny Steven Gallego, Key G y el título de Príncipe fue para Jovan Mejía Cuartas, Caballo.
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Más allá del trofeo, los 17 323 asistentes al evento reafirmaron el incalculable valor patrimonial de la poesía improvisada. En cada trote, en cada pie forzado y en cada remate certero, Medellín no solo coronó a un nuevo referente de la palabra viva: volvió a mirarse al espejo y a reconocerse con orgullo en la voz, el ingenio y el alma de sus mejores poetas populares.
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Neruda hizo moñona en Infantil y Juvenil
Pero la gran victoria de la noche no se limitó a la categoría de mayores. La Escuela de Trova de El Carmen de Viboral, dirigida por el trovador profesional Edwin Alexis Alzate, Neruda, volvió a confirmar la solidez de su proceso formativo al coronar a los nuevos reyes de las categorías Infantil y Juvenil. Antony Cardona Naranjo, Panda, de apenas 11 años y estudiante de la Institución Educativa Nacional San José de Marinilla, conquistó su primera corona nacional después de haber sido finalista en la edición anterior. Él es Integrante de la Escuela de Trova de El Carmen de Viboral y combina la improvisación con el ukelele, el fútbol y el ajedrez, demostrando que el talento también se cultiva desde la infancia.

Antony Cardona, Panda; Kevin Andrés Duque Loaiza, El Paisita y su profesor de trova Edwin Alexis Alzate, Neruda
La hazaña fue aún mayor con Kevin Andrés Duque Loaiza, El Paisita; de 15 años, estudiante de noveno grado de la Institución Educativa Román Gómez y representante de El Carmen de Viboral. Después de iniciarse en la trova en 2017, alcanzó un hecho sin precedentes al convertirse en el primer tricampeón juvenil del Festival Nacional de la Trova Ciudad de Medellín, consolidándose como uno de los grandes referentes del relevo generacional del repentismo. Además de interpretar el tiple, dedica parte de su tiempo a la restauración de automóviles clásicos, una afición que refleja la misma paciencia y disciplina con la que ha construido su carrera sobre los escenarios.

Kevin Andrés Duque Loaiza, El Paisita | Rey del Festival Nacional Infantil de la Trova Ciudad de Medellín y Primer puesto Juvenil
Para Neruda, estos triunfos son el resultado de un trabajo constante que durante todo el año busca preservar la trova como patrimonio cultural y ofrecer a niños y jóvenes una alternativa de vida a través del arte. El Paisita y Panda, explicó, representan el relevo de una tradición que ha encontrado también en las redes sociales una nueva forma de llegar a las audiencias más jóvenes, demostrando que la improvisación sigue tan vigente como siempre y que Medellín y el Oriente antioqueño continúan formando a las voces que escribirán el futuro de la trova.
Un camino de “pie forzado” para llegar a la final
Esta edición pudo tener un nuevo Rey Nacional inédito si la corona no quedaba en el dos veces ganador, Estiven Querubín, Guacuco; quién obtuvo este título en 2024 después de vencer a Yan Carlos Taborda Quintero, Yanka, (Virrey) y a Juan José Castaño Salazar, Juan José, (Príncipe) y en el 2019, después de dejar en el camino a Aldo Julián Ocampo Molina, Aldo (Virrey) y a Diego Alexander Gómez Aristizábal, Pichingo, Príncipe.
En 2026, se continuó con la votación del público a través de un QR que aparecía en las pantallas del evento y que tuvo un porcentaje en el resultado final.
El último día de este festival, se disputó bajo un sistema de enfrentamientos uno a uno, o sea, dos trovadores se midieron en cada duelo y el jurado escogió al ganador, quien avanzó de inmediato a la siguiente ronda. Los perdedores tuvieron una segunda oportunidad gracias al salvavidas y de allí a conocer el nuevo rey.
Por su parte, para participar como Rey Infantil clasificaron ocho trovadores, entre los más de 70 niñas, niños y jóvenes que participaron en el 16.º Festival Nacional Infantil de la Trova Ciudad de Medellín 2026, ellos son:
En la tanda final se enfrentaron el ganador de la categoría Infantil (hasta los 12 años de edad) y el de la Juvenil (entre los 13 y los 15 años) y de allí sale el Rey del Festival Nacional Infantil de la Trova Ciudad de Medellín.