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La mañana del jueves 10 de septiembre comenzó con una invitación a mirar la gastronomía más allá de los platos. En el restaurante Maru Rico, los sabores se encontra...
La mañana del jueves 10 de septiembre comenzó con una invitación a mirar la gastronomía más allá de los platos. En el restaurante Maru Rico, los sabores se encontraron con las ideas, las experiencias con el conocimiento y quienes cada día reciben a los comensales se convirtieron también en protagonistas de una conversación sobre turismo, identidad y territorio.
Así se vivió “Gastronomía con Propósito”, una inmersión académica de Medellín Sí Sabe que reunió a representantes del sector gastronómico en una jornada de formación, diálogo e intercambio de conocimientos, orientada a fortalecer las capacidades de quienes hacen posible que cada experiencia alrededor de una mesa se convierta también en turismo gastronómico.
Porque detrás de cada plato existe mucho más que una receta, hay historias familias, productos del territorio, conocimientos que pasan de generación en generación, formas de recibir y una identidad que se expresa en los sabores. Precisamente, esa fue una de las reflexiones que atravesó la jornada: la gastronomía podía convertirse en una de las maneras más cercanas y auténticas de conectar a quienes visitaban Medellín con lo que somos.
Durante el encuentro se abordaron temas fundamentales para fortalecer el sector, entre ellos el servicio al cliente y la creación de experiencias, el turismo responsable y libre de delito, el liderazgo y la comunicación asertiva. Cada temática aportó herramientas para enfrentar los retos cotidianos de restaurantes y equipos de trabajo, pero también para comprender que la calidad de una experiencia turística se construía desde muchos detalles.
Una sonrisa, una recomendación, una historia sobre un ingrediente, la forma de presentar un plato o la capacidad de escuchar al visitante podían marcar la diferencia. En ese sentido, quienes trabajan en restaurantes también ejercen un papel de anfitriones de ciudad: son ellos quienes, desde sus espacios, pueden ayudar a que un visitante conozca Medellín no solo a través de sus sabores, sino también a través de sus personas, sus costumbres y sus territorios.
La jornada permitió, además, poner sobre la mesa la importancia de construir experiencias seguras, auténticas y responsables, donde la hospitalidad estuviera acompañada de buenas prácticas y de un compromiso colectivo con el bienestar de visitantes, trabajadores y comunidades.
“Estos encuentros son muy importantes porque nos permiten seguir fortaleciendo el sector gastronómico, compartir experiencias y adquirir nuevas herramientas para mejorar nuestros servicios. También nos ayudan a entender que detrás de cada restaurante hay una oportunidad para contar la historia de nuestro territorio y ofrecer experiencias cada vez más auténticas y de calidad”, indicó Erika Johanna González Bedoya del restaurante Chuscalito.
Para los asistentes, el encuentro representó una oportunidad para detenerse en medio de la dinámica cotidiana de sus negocios y compartir aprendizajes con otros actores que enfrentaban desafíos similares. Fue también un espacio para reconocer que fortalecer el turismo gastronómico implicaba fortalecer a las personas que estaban detrás de cada servicio.
“Gastronomía con Propósito” hizo parte de la apuesta de Medellín Sí Sabe por posicionar la gastronomía como un componente fundamental del turismo de la ciudad. Una apuesta que entendía que Medellín podía ser descubierta también desde sus mesas, desde sus cocinas y desde las historias que cada establecimiento tenía para contar.
“Este encuentro me dejó muchos aprendizajes, especialmente sobre la importancia de brindar un servicio que vaya más allá de atender bien al cliente y que realmente permita generar una experiencia. Me llevo nuevas herramientas para aplicar en nuestro trabajo y para hacer que cada persona que nos visite pueda vivir una experiencia auténtica y positiva en Medellín”, concluyó Jhonatan Espinosa Muñoz del restaurante Jhon Perrada.
Al final de la jornada quedó una idea que trascendió las conversaciones y los aprendizajes: cuando la gastronomía se conecta con el territorio, cada plato puede convertirse en una historia y cada restaurante, en una puerta de entrada para conocer Medellín.
Y es precisamente allí donde la gastronomía adquiere un propósito mayor: no solo alimentar, sino recibir, contar y dejar una huella en quienes llegan a nuestra ciudad.