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El camino correcto de un conductor de Medellín

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Por: Valentina Azcárate Hernández Fotos: Santiago Andrés González Quintana Editor; Alonso Velásquez Jaramillo |

¿Qué pasaría si alguien encuentra 13 millones de pesos en efectivo en su carro y no sabe a quién pertenecen? ¿Pensaría en regresarlos o en quedárselos? Esta es la ...

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  • ¿Qué pasaría si alguien encuentra 13 millones de pesos en efectivo en su carro y no sabe a quién pertenecen? ¿Pensaría en regresarlos o en quedárselos? Esta es la historia de Elián Alvárez, el taxista que devolvió, sin dudar, un maletín con 13 millones de pesos a una usuaria que los había dejado en su vehículo.

    Hace cuatro años, las calles de Medellín conquistaron a Elián. Decidió recorrerlas en su taxi, conduciendo por toda la capital de la montaña, un oficio que aprendió de su padre, Luis Fernando Álvarez. Desde pequeño, él fue su ejemplo, sus valores, sus costumbres y hasta cómo maneja, lo sabe gracias a que su padre le enseñó. “No cambiaría el ser conductor por otra cosa. Me ha dado tiempo y espacio para disfrutar con mi familia. Lo que más me gusta es, día a día, conocer personas y sacarles una sonrisa”, comenta Elián, mientras que también sonríe. Ahora, tanto su papá como él comparten la conducción del vehículo, el principal sustento de su familia.

    La pasión por conducir no viene únicamente de manejar un taxi, sino de disfrutar conversar con las personas y prestarles un buen servicio. Cuenta que cada persona que conoce, es un mundo y le ha traído experiencias gratificantes. Una vez, conoció a una señora con la que tuvo muchas risas durante la carrera, y se sintió tan acogida por el buen servicio que lo contrató para llevarla a Turbo, Antioquia. “Ella no sólo me pagó por llevarla, sino que me invitó con mi mujer al paseo, con todo gratis. Esa fue la primera vez que conocí el mar”, dice Elián con orgullo por su labor.

    ¿Una carrera cualquiera?

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    Hace dos años viene al acopio de taxis de la Terminal del Norte, ya que desde allí tiene la posibilidad de recoger muy buenas “carreras”. Hace unos días, pasadas las 10 de la noche, recogió a Amanda Giraldo, una pasajera que llegaba de un viaje. Ella subió con su equipaje al taxi, le comentó que iba hacia Villa Hermosa y comenzó la carrera.

    Cuando inició el recorrido, Elián olvidó encender de inmediato el taxímetro y Amanda le insinuó que los taxistas se aprovechaban de eso para cobrar más por la carrera. Entonces él le dijo que no se preocupara por eso, y prendió el taxímetro, mientras le decía, “lo que marque, ese será el valor de la carrera. No hay problema”. Comenzó a romper el hielo con chistes para hacerla sentir más cómoda, y el resto del viaje, Amanda se mostró amable y risueña.

    El llamado de la honradez

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    Elián terminó su turno de la noche cerca de las cinco de la mañana, al llegar a su casa y prepararse para descansar recibió una llamada de su papá y le contó que en su carro una usuaria había dejado un maletín con dinero. “Cuando mi papá me llamó, de inmediato fui a revisar el carro y vi el maletín. No me había percatado antes porque había quedado debajo del puesto del copiloto. Incluso una usuaria que recogí horas después, me mencionó que había un maletín, pero yo no había revisado. Entonces le dije a mi papá que sí, que allí estaba y tenía 13 millones de pesos. Lo primero que pensé fue que teníamos que devolverlo”, afirma con certeza.

    Elián no tiene dudas de que eso era lo correcto. Aunque en ese momento, no estaba seguro de a quién podría pertenecer el bolso. Mientras tanto, Amanda en medio de su  incertidumbre, fue hasta la Terminal del Norte para contar la situación y preguntar si la podían comunicar con la empresa de taxis, con la esperanza de recuperar su dinero.

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    La devolución del dinero

    Gracias a la operación que se realizó desde el acopio de la terminal, lograron hacer el rastreo con las placas, se comunicaron con la empresa y posteriormente, con Luis Fernando. “Hablando con mi papá, creía que el dinero podía ser de la señora Amanda por el equipaje que ella llevaba. A pesar de que no tenía seguridad, lo que más me repetía era que ese dinero alguien más lo necesitaba”, menciona Elián.

    En la mañana de ese día, su papá fue a encontrarse en la empresa con Amanda para regresarle el dinero. “Ella no dejaba de abrazarlo. Hicimos una videollamada y se veía que estaba muy agradecida, llorando de felicidad. Verla de esa manera, fue algo muy bonito. Esa era mi principal razón para devolverlo, porque lo verdaderamente satisfactorio es ser un buen ciudadano y hacer lo correcto.” cuenta Elián, mientras pone las manos en su pecho y se le escapa otra sonrisa. Incluso, Amanda también reconoció este gesto y le dio un presente económico, algo que él no esperaba, pero que también agradece profundamente.

    La tranquilidad que da el hacer lo correcto

    Yo no lo devolví por obtener algo a cambio. Para mí, lo más valioso de esto, es que mi papá estuviera orgulloso. Él me enseñó que no hay nada mejor que hacer las cosas de buena voluntad”, dice Elián satisfecho. Su padre, desde pequeño le inculcó valores como la honradez y la honestidad, y fue algo que Luis Fernando destacó de su hijo cuando devolvieron el dinero, mientras se le entrecortaba la voz, “hacer lo correcto es lo que realmente vale la pena”, le dijo su padre.

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    Aunque, Elián no siempre fue una persona con los mejores modales, cuando era adolescente era muy rebelde y le llevaba la contraria en todo a su padre. Pero todo cambió desde que prestó servicio militar. A los 18 años comprendió que en la vida había que esforzarse por lo que se quería lograr y construir con bases positivas. Por eso, comenzó a soñar con tener una familia, donde los valores y el amor fueran la carretera que mueve su mundo. Ahora, es padre de familia, lo que afirma que ha sido su mayor reto pero a la vez, su mayor bendición.

    Hoy, Elián vive con su esposa y su hijo. Ella se encarga del hogar, mientras él se encarga de trabajar, con honradez y amabilidad, conduciendo y recorriendo cada calle de Medellín, llevando usuarios desde la Terminal del Norte, donde cada vez que empieza una carrera, comienza una nueva historia.


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