Alcaldía
Contenido asociado a:
Hay iniciativas públicas que se miden en cifras técnicas, y otras que se entrelazan profundamente con la dignidad y las rutinas de la gente. En Medellín, la red de int...
Hay iniciativas públicas que se miden en cifras técnicas, y otras que se entrelazan profundamente con la dignidad y las rutinas de la gente. En Medellín, la red de internet público gratuito no es solo un despliegue de infraestructura tecnológica; es un abrazo cotidiano que transforma de forma directa la vida de cientos de ciudadanos en parques y espacios de encuentro. Con más de 420 puntos habilitados en las diferentes comunas y corregimientos -y superando los 100 millones de conexiones en la actual administración-, esta red se ha convertido en un soporte vital para el trabajo, la economía familiar y el bienestar diario.
Para Sara Elizabeth Cardona Rincón, el parque de Belén es mucho más que un lugar de paso; es su espacio de resistencia y trabajo desde el año de la pandemia. Tras someterse a algunas cirugías por problemas de columna, cadera y rodilla, conseguir un empleo formal en una empresa se convirtió en una puerta cerrada. El dictamen médico arrojó desgaste en su cadera el cual no le permitía laborar en espacios de alta exigencia física por el riesgo de sufrir una caída. «Al principio me sentí muy triste«, recuerda Sara. Sin embargo, lejos de rendirse o depender de otros, decidió emprender y abrir su propio puesto de venta de tintos y aromáticas.
Para ella, ese pequeño rincón a la sombra de los árboles es su oficina a cielo abierto. Llega sagradamente entre las 5:00 y las 5:30 de la mañana de lunes a viernes: «Aquí me encuentran, aunque llueva, truene o relampaguee. Esta es como mi oficina y soy tan puntual como si estuviera en una; incluso entro más temprano de lo que abren muchas», asegura con el orgullo y la fe de quien se gana el pan con esfuerzo diario.
Aunque estar de pie durante horas le implica un cansancio riguroso sobre sus articulaciones, trabaja con gratitud para sacar adelante su vida y apoyar la de sus seres queridos. «Dios nunca me ha desamparado y jamás me voy con las manos vacías para mi casa», afirma. Y es ahí, entre el aroma del café recién hecho y el calor de los termos, donde la conectividad pública se transformó en un respaldo indispensable.
«Las empresas le ofrecen a uno paquetes de datos que van aumentando, pero uno conoce el límite de sus ingresos y no puede tratar de estirarse», explica. «En la casa sí pagamos internet porque se necesita por mis hijos, pero no pagar un plan en la calle es un alivio directo entre tantos gastos diarios. Por eso decidí no tener datos, prefiero ahorrarme ese gasto que aquí está cubierto con el punto wifi y con esta red logro sostener el negocio«.
Desde su puesto, la red se convirtió en su aliada para la vida diaria pues le permite coordinar los insumos del negocio, pedir citas médicas y realizar transferencias bancarias. En las horas de venta suave, la conectividad le regala momentos de pausa para ver una película o escuchar los videos cristianos que alimentan su fe, pero, sobre todo, le da la tranquilidad de mantenerse en contacto con los suyos. Como ella misma asegura, en momentos de angustia o verdadera urgencia -como el sismo que sacudió al país-, fue el punto wifi gratuito ubicado en el parque de Belén el que le permitió confirmar al instante que sus cuatro hijos y sus nietos se encontraban bien.
Su dominio de la red es tal que terminó convirtiéndose en una suerte de guía digital del sector. Estudiantes, vecinos y hasta ejecutivos de saco y corbata que se sientan en las bancas a buscar señal acuden a ella para saber cómo ingresar, pero su apoyo no se queda en la orientación; sabiendo lo vital que es estar comunicado, también hay quienes se le acercan a pedirle prestado el celular para hacer llamadas por WhatsApp o enviar mensajes urgentes a sus familias.
«A veces a las personas les da recelo, pero yo llevo años conectándome aquí y le tengo total confianza; manejo mis cuentas, hago mis cosas y jamás he tenido un problema», comenta sonriendo mientras atiende con amabilidad a quien se le acerca.
Casos como el de Sara reflejan el sentido profundo y verdaderamente humano de la red Medellín Digital. En otros parques de la ciudad, la conectividad cumple funciones parecidas para adultos mayores que se entretienen con sus contenidos favoritos, jóvenes que investigan para sus tareas escolares o transeúntes que necesitan verificar rutas de transporte antes de continuar su marcha, por mencionar apenas unos ejemplos de la utilidad real que tiene la red día a día.

Acceder al servicio es un proceso sencillo que no requiere trámites complejos, pues basta con identificar la señalización en el parque o escenario deportivo, seleccionar la red Medellín Digital en el celular, ingresar datos básicos y aceptar los términos de uso para navegar de forma segura.
Más allá de los indicadores de cobertura, la verdadera relevancia de los más de 420 puntos de conectividad de la ciudad habita en la tranquilidad que brindan.
Cuando se le pregunta a Sara qué significa esta red para su vida, resume todo en cuatro palabras que condensan el impacto de la tecnología pública: facilidad, comodidad, tranquilidad y alivio económico. Para ella, y para miles de ciudadanos que guerrean la calle día a día, saber que están conectados con el mundo es la certeza de que su trabajo importa y de que la ciudad avanza a su lado.