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En este 2026 celebramos 20 años del Festival Internacional de Tango de Medellín, que finalizó este fin de semana y que tuvo unas 40 actividades con entrada gratuita; una programación preparada por la Alcaldía de Medellín, en la que hay grandes invitados nacionales y extranjeros. La bailarina Alondra del Pinar tiene 93 años, ha participado en el festival y sigue deleitando al público marcando los pasos en el tango.
Ella sube la escalera del edificio rápidamente. Con voz fuerte y amable, la mujer de 93 años me orienta para llegar a su apartamento en el Centro de Medellín. La espero en la sala y, cuando llega, luce tranquila, parezco más cansado yo. Mueve unos muebles y me invita a sentarme. Alrededor hay trofeos, diplomas, un tocadiscos, una guitarra y un cuadro grande del Corazón de Jesús. Las cubiertas rojas de las sillas y el mantel blanco de la mesa del comedor los tejió ella.
Es bailarina profesional, sigue activa y su especialidad es el tango. Ha participado en el Festival Internacional de Tango de Medellín, que en 2026 cumple 20 años y, por ello, tiene una edición especial en esta ocasión. Su nombre es Alondra Amparo Ramírez de Palacio –como le gusta presentarse– y en la cultura tanguera de la ciudad es bien conocida como Alondra del Pinar.
El tango, género musical originario de la región del Río de la Plata, de Buenos Aires (Argentina) y Montevideo (Uruguay), nació como producto de la mezcla cultural de descendientes de esclavos africanos, inmigrantes europeos y nativos (criollos) y, en 2009, fue declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Está ligado de manera especial con Medellín desde hace más de cien años y, con más fuerza, luego de que Carlos Gardel, el Zorzal Criollo, considerado el máximo exponente del género, muriera en la capital antioqueña el 24 de junio de 1935, en el choque de dos aviones en el aeropuerto Olaya Herrera.
La cultura tanguera se consolidó en la ciudad, al punto de que, en 2026, la Alcaldía de Medellín firmará la postulación del tango a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial del Distrito. En este enlace https://forms.cloud.microsoft/r/52pumNbuqg, cualquier ciudadano puede firmar para respaldar la iniciativa. También, de manera presencial en la Casa del Patrimonio, en la avenida Palacé (carrera 50 # 59 – 06). El plazo va hasta el próximo 15 de julio.
Los galardones que tiene Alondra en la sala de su casa son premios de concursos y homenajes de la Alcaldía y el Concejo de Medellín y otras entidades, por su gran dedicación al arte, pasión con la que ha brillado en el Festival Internacional de Tango, que este año tuvo más de 40 actividades con entrada gratuita en diferentes escenarios de la ciudad, una programación preparada por la Alcaldía en la que hubo grandes invitados nacionales y extranjeros.
El secretario de Cultura Ciudadana, Santiago Silva Jaramillo, expresa al respecto: “Nos alegra profundamente celebrar 20 años del Festival Internacional de Tango. Además, hacerlo de la mano de este proceso de declaratoria de Patrimonio del Distrito; ambas cosas son potentes y hablan de una decisión institucional, tomada desde la Alcaldía de Medellín, de reconocer y darles los lugares necesarios y suficientes a las expresiones culturales que nos dan todos los días tantas alegrías”.
En la creación del festival fue fundamental Leonardo Nieto, un argentino que se radicó en Medellín en los 60, fundador del Salón Versalles, emblemático restaurante situado en la carrera Junín, y de la Casa Gardeliana, en Manrique. El primer festival fue en 1968, pero en los 70 se dejó de hacer. Ya desde la década de 2000, la Alcaldía lo viene haciendo cada año. Es considerado por algunos el segundo festival de tango más importante del mundo, luego del de Buenos Aires.
Alondra del Pinar, referente del tango en Antioquia, nació en Briceño, municipio del Norte del departamento, en 1933. En ese entonces, Briceño era un corregimiento de Yarumal, en el que vivían sus padres, Marco Antonio Ramírez y Herminia Arango. Ellos tuvieron 24 hijos, de los que Alondra fue la sexta.
Conoció a 17 de sus hermanos, porque los otros murieron siendo niños pequeños. Su papá trabajaba en minas de oro de Berlín, zona rural de Briceño, y como arriero, mientras que su madre era ama de casa.

Alondra del Pinar nació en Briceño, cuando era un corregimiento de Yarumal. Ahora es municipio.
Aquellas minas llegaron a su fin y la familia arrancó para Medellín a buscar nuevos aires de trabajo. Alondra tenía unos cinco años. Es por eso que dice que conoció Briceño cuando volvió; ella tenía 50 años y ya ese territorio era municipio. El acento paisa y la cortesía sobresalen en las palabras de esta mujer que ahora luce pelo morado, uñas rojas, elegante vestido negro, collar y aretas azules y tacones negros brillantes.
De Medellín, la familia viajó a Caramanta, Suroeste antioqueño, y de allí el padre se fue para el vecino Marmato, en Caldas, a trabajar en otra mina de oro. En casa se quedaron su esposa y sus hijos, entre los que estaba la protagonista de esta historia, que ayudó a criar a sus hermanos. Años más tarde se radicaron en Medellín. En esta capital vivieron en Barrio Cristóbal y Manrique Oriental. También en Bello, norte del Valle de Aburrá.

Alondra del Pinar tuvo 23 hermanos.
Cuando cursaba primaria en la Escuela Caldas, cerca de la iglesia de San Benito -Centro de Medellín-, Alondra era una niña pobre que aguantaba burlas de las compañeras por sus carencias económicas. En ese entonces empezó a bailar en público. “Las profesoras de ese tiempo”, cuenta, “nos enseñaban de todo: gimnasia, teatro, a bailar ritmos del folclor colombiano. Hacíamos intercambios de bailarines entre las escuelas Caldas y Antonio Nariño, así que le dije a John Jairo Restrepo, estudiante de la Antonio Nariño, que bailáramos tango. Para ello me guiaba con las películas de Gardel. El tango tenía mala fama, porque decían que era para mujeres de cuatro en conducta. En los bares bailaban hombres con hombres y luego les enseñaron a las mujeres”.
Alondra ensayó con John Jairo y la primera vez que bailó tango en público fue con él, cuando ella tenía 12 o 13 años y estaba terminando de cursar quinto de primaria: “Fue en el Teatro Bolívar, donde hoy queda la Beneficencia de Antioquia (Centro de la ciudad), y bailamos solo La cumparsita (de Gerardo Matos Rodríguez). De 15 años ya me consideraba bailarina profesional”.

La bailarina Alondra del Pinar, un referente del tango en Antioquia.
La forma como relata los detalles de su historia evidencia una memoria impresionante.
_ ¿Cuáles son sus secretos para tener tan buena memoria, salud y energía?
_ “La memoria se la debo al teatro: me aprendo un libreto de pasta a pasta2.
_ ¿Le gusta tomar licor?
_ “No, y nunca me he emborrachado. Lo único que consumo a veces es una copita de vino cuando estoy trabajando en un espectáculo”.
Con su grupo de teatro, Eterna Primavera, interpretó El mártir del Gólgota y Se armó la rosca, entre otras obras, en Medellín y pueblos de Antioquia.

Alondra del Pinar contempla un álbum de fotografías y recortes de prensa de su vida como bailarina y actriz de teatro.
Dice que “escasamente” hizo la primaria, pero desde niña tuvo claro que no quería ser solamente ama de casa, como lo eran muchas mujeres en esa época: “¿Toda la vida en la cocina? Yo no quería eso”. En la Escuela Remington estudió dos semestres de taquigrafía y mecanografía y laboró como secretaria de juzgados y de la Notaría Quinta.
Cuando tenía 20 años se casó con Francisco Luis Palacio Arboleda, quien conducía un camión en el que transportaba mercancía hacia la costa atlántica y otras regiones del país. Con él tuvo tres hijos: Boanerges, de 72 años, Enith Amparo, también de 72, y Holofernes, el menor, que murió en 1982, a sus 25 años. Además, tiene cinco nietos y una bisnieta.

Alondra del Pinar en la sala de su casa. A la izquierda aparece en una fotografía con su bisnieta, Alexandra Muñoz.
Frankie, como Alondra llamaba a su esposo, murió en 1986. Era un buen bailarín con el que ella practicó bastante tango de salón, bolero, pasodoble…, aunque es enfática cuando afirma que quien le enseñó a bailar tango fue Luis Piedrahíta, su parejo durante 40 años. Con él se presentó en bailes en varias ciudades colombianas. Otros buenos parejos que menciona son Carlos Alberto Cárdenas, conocido como El Pibe del Tango; Jairo Mejía y Édinson Vanegas, con quien baila actualmente: “Édinson es un excelente maestro, muy culto, delicado y valorado en el campo artístico con su grupo, Fantasía Argentina, que integra con su pareja de baile, Johana Palacios. Lo admiro; él se mantiene ocupado, pero cada que lo llamo saca el tiempo para bailar conmigo en los eventos”.
Sus hijos también son artistas: Boanerges es cantante de tango y Enith, especialmente de tango; además, de bolero, milonga, pasodoble, entre otros géneros. Enith ha cantado en el Festival Internacional de Tango de Medellín y se presentó también en la edición 2026, en la Tangovía, en Manrique. Con ellos conformó la revista o grupo de tango Estampas Porteñas, en el que sus hijos cantaban, Alondra bailaba con Luis Piedrahíta y El Pibe del Tango y otros artistas hacían el acompañamiento, según el espectáculo, tocando piano, bandoneón, guitarra, contrabajo y violín.

Alondra del Pinar bailando con Luis Piedrahíta (en blanco y negro) y con El Pibe del Tango.
La protagonista de esta historia ama la que ella denomina “música argentina”, aunque, paradójicamente, nunca ha viajado a ese país del sur. Admite que le encantaría, pero, por cuestiones económicas, no ha podido. No obstante, sí se ha codeado con grandes artistas argentinos, como la Orquesta de Miguel Caló, Juan D’Arienzo, Hugo del Carril y Jorge Valdez.
Ha bailado en eventos en ciudades y pueblos de Colombia y Venezuela, en escenarios como los teatros Lido, Metropolitano, Pablo Tobón Uribe, clubes Campestre, Unión y El Rodeo de Medellín, o La Peña del Tango y La Esquina del Tango de Bogotá.
“Nací con eso”, dice en relación con su gusto por el baile, en especial por el tango, la milonga, el pasodoble y el bolero. “Marcar la música. El tango lo oía uno desde niña en esas tiendas; tiene letras hermosas y marca el compás. Prefiero bailar tango orquestado que cantado; el cantado es más para escucharlo”. Fue profesora particular de baile de tango y milonga. “Si tiene buen oído, baila lo que sea”.

Aviso de evento en el que cantaría Boanerges Palacio y bailarían su madre, Alondra del Pinar, y El Pibe del Tango.
_ Algunos cantantes de tango que le gusten mucho.
_ “Gardel, Pepe Aguirre, Juan Carlos Godoy, Hugo del Carril, Jorge Valdez…”
_ ¿Qué proyecto o sueño tiene?
_ “Terminar mi vida bailando tango en los escenarios”.
Abre uno de sus álbumes de fotografías en las que aparece en sus presentaciones de baile y teatro. El Festival Internacional de Tango de Medellín, dice, “es muy bonito porque no han dejado morir el tango”. Después, en la sala suena el tango Adiós, Argentina (música de Gerardo Matos Rodríguez y letra de Fernán Silva Valdés) y Alondra marca algunos pasos. Cuando le pregunté los secretos para tener su prodigiosa memoria, tan buena salud y tremenda energía, solo respondió acerca de la memoria. Para lo demás, aunque no lo dijo, debe ser clave ese gran amor por la música.